martes 30/11/21

Reseña crítica del libro American Gods de Neil Gaiman

Título original: American Gods

Autor: Neil Gaiman 

Nº de páginas: 560

Editorial: Roca Bolsillo Editorial de libros

Idioma: CASTELLANO

ISBN: 9788499185422

Año de edición: 2012

Plaza de edición: ES

Traductor: MÓNICA FAERNA

Fecha de lanzamiento: 02/11/2012

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Sobre el autor:

Neil Gaiman, el maestro de la novela gráfica, es autor además de varios libros infantiles y juveniles entre los que se incluyen: Coraline, la colección de relatos M de magia, El libro del cementerio y El cementerio sin  lápidas y otras historias.  Entre los numerosos premios que se le han concedido están el World Fantasy, el Hugo, el Nebula y el Bram Stoker. Aunque nació en Gran Bretaña, ahora vive en Estados Unidos. Le gustan la apicultura, las bibliotecas y Amanda Palmer, su esposa también escritora.

Clasificación del tipo de libro:

Creo que la mejor forma de abordar este apartado es mencionar simplemente los premios que obtuvo y las razones de su obtención, con los que queda clara la dificultad de clasificación del libro: Nebula y el Hugo (ciencia ficción), Bram Stoker (novela de terror), y el Locus (fantástico)

Sinopsis:

Días antes de salir de prisión, la mujer de Sombra, Laura, muere en un misterioso accidente de coche. Aturdido por el dolor, emprende el regreso a casa. En el avión, se encontrará con el enigmático señor Miércoles, que dice ser un refugiado de una guerra antigua, un dios y también el rey de América.

Juntos se embarcan en un viaje extraño a través de los Estados Unidos, mientras una tormenta de dimensiones épicas amenaza con desencadenarse.

Poco a poco descubriremos que Miércoles es una encarnación de Odín y que está reclutando viejos dioses, cuyos poderes han disminuido por el tiempo y la falta de creyentes, para participar en una guerra contra los nuevos dioses: aquellos que conforman la tecnología moderna.

Estructura:

Primera Parte – Sombras.

Segunda Parte - Mi Ainsel.

Tercera parte - El Momento de la tormenta.

Cuarta Parte - Epílogo: Algo que los muertos no nos revelan.

Sobre los personajes:

Como el mismo autor menciona en su aviso para navegantes al comienzo del libro: “todas las personas, vivas, muertas o lo que sea, que aparecen en este relato son personajes de ficción o se encuadran en un contexto ficticio. Solo los dioses son reales.”

Rasgos diferenciadores del libro.

En los agradecimientos y el prólogo del propio libro se puede descubrir cómo el autor fue creando la obra, y es que podríamos decir que el escenario principal de esta es la carretera, un contexto genérico de EE. UU. De donde sobresalen algunos lugares para nada ficticios de este relato que el propio autor visitó personalmente y a donde viajó, sitios que te va describiendo e involucrando con ellos y con su historia. Por lo que el libro, además de componer la trama perteneciente a las características de la ficción, añade a su lista las que corresponden a uno de viajes, o más bien dicho, de carretera, transformando los intercambios de escenarios en un tour que mezcla la naturaleza fantástica de la mente del autor y el folclore del lugar con el detallismo memorizado y detallista propio de libros excluyentes de la ficción. Y lejos de ser todo eso un batiburrillo de adjetivos que terminan por no definir absolutamente nada, conectan de tal modo que permiten una doble posibilidad de identificación del lector, al permitirle enlazarse con la vivencia de un escenario determinado ya sea traspasando la ventana de lo real para llegar a una pintura al óleo o, en cambio, desde la locación de aquellos de mente más imaginativa en la pintura como medio para llegar a lo que se puede ver tras una ventana.

Asimismo, y por si nos faltase un puente de unión mayor, Sombra, el protagonista de la obra, hace las veces de barquero que guía nuestras mentes desde una realidad gris como la que vive él, desde unos pensamientos muy humanos y simples con los que casi cualquiera puede reflejarse, hasta unos escenarios desdibujados y casi oníricos que cuentan con el tinte de los personajes irreales que lo policroman, logrando así una inmersión del lector en un libro del que, como sediento, deseas tantas veces seguir bebiendo hasta saciarte.

Y es este personaje, Sombra, quien admite finalmente el autor que a veces ha sentido como su compañero de viajes, en quien tantas veces a sí mismo se relata o que llega a servir como una puerta que conduce a los pensamientos, las ideas, las opiniones, las reacciones o, en general, la personalidad del propio escritor. Así, es importante cómo el protagonista se convierte en un personaje circular cuya mentalidad podemos ver avanzar a lo largo del relato gracias al señor Miércoles, enfrentándose poco a poco a la desdicha y al engaño en el que se sumergía al comienzo de la obra, como una batalla más de las que gusta de narrar Neil Gaiman.

Como ya se ha mencionado, el escenario, aunque general, es Estados Unidos, cuna del sueño americano, de las películas de Hollywood, de los grandes avances tecnológicos y también de las mayores guerras y revoluciones, de grandes riquezas y grandes desigualdades, sitio de los desembarcos del autor, donde refleja las injusticias que observa a su alrededor, donde también desembarcan las deidades, venidas de otros lugares, y se van mezclando y olvidando, y es por ello que nace la idea de unos dioses inmigrantes, que llegan a EE. UU. a lo largo de su existencia. Idea de la que se servirá para explicar cómo los dioses tienden a perder fuerza en las tierras que no son originalmente suyas.

La consecuencia principal que podríamos encontrar en la forma que tiene el autor de usar escenarios reales e impregnarlos de ambientes, situaciones y personajes ficticios es, sobre todo, el manejo de una mayor libertad narrativa, al poder saltarse las reglas que imponen los escenarios realistas, facilitándole adjudicarles toques más personales.

Recomendaciones hacia el público lector:

En cuanto a la recomendación de edades, he de decir que es un libro de literatura juvenil con varias escenas eróticas que difícilmente se pueden omitir si uno quiere enterarse de toda la trama.

De cara al público, este libro ha sido capaz de despertar dos tipos de opiniones igualmente extremas: o te encanta o lo aborreces; o te sientes identificado y crees incluso que está escrito para ti o, en cambio, te resbala convirtiéndose en un libro más, que ni siquiera consigue hablar claramente sobre algo que despierte el más mínimo interés o curiosidad en tu persona.

Con respecto a los libros del mismo autor que comparten cierto parecido, el de Sandman, novela gráfica en la que él mismo insiste mucho al final del libro, se lleva la palma, pues muchos personajes y escenarios son sacados de la obra, por lo que, si te ha gustado American Gods, Sandman debería ser tu próxima aventura. Además, si lo que más te llama la atención es el trasfondo, podemos observar cómo no es el primer libro de Gaiman que refleja hechos polémicos; en Neverwhere, por ejemplo, consigue mostrar la pobreza de la gente si hogar bajo una historia igual de fantástica que esta.

Opinión y recomendación sobre el modo de lectura del libro:

En mi opinión, tras haber probado a leer el libro rebajándome a seguir su ritmo y no el mío, he podido percatarme y disfrutar de todos sus detalles, como por ejemplo la gran cantidad de situaciones triviales y comunes que le sirven para marcar ese ritmo y para que el lector se sienta identificado y se sumerja más en la obra; o la música, que me dedicaba a escuchar en las escenas en que era mencionada y realmente me transportaba por completo; o las recomendaciones que hace de libros, películas, cómics y, sobre todo, de mitología.

La mitología, una vez abres el libro, se convierte en un tema prioritario, a veces incluso molesto si no eres muy sabido en ella, como a mí me pasaba. A pesar de ello, no fue hasta que me puse a investigar que descubrí que eso también formaba parte de la rítmica en la que me quería meter el autor, pues él mismo la presenta como una mitología que no llama a ser entendida únicamente, ya que puedes leer el libro sin problemas y no ser muy culto en la materia; lo que es sucede es que llama a la investigación, que presenta unas pinceladas de una referencia u otra para llamar tu curiosidad más que poner a prueba tu estudio.

Comentario personal sobre la temática del libro:

El tema de trasfondo del libro es, desde mi modo de verlo, bastante cuestionable, y es que la forma de presentarlo del autor es bastante curiosa:

Visto desde un posible punto de vista A, que trate simplemente de la historia de Sombra y la guerra entre los antiguos y nuevos dioses, podría decirse que el autor deja abierto el tema a las relativas opiniones que el lector ostente. Siguiendo esta línea, el tema central del libro, al igual que su clasificación, será cuestionable y dependerá de la experiencia y la implicación cultural del lector.

Pero hete aquí que podríamos asomarnos al libro desde otro punto de vista, uno que llamaremos B para entendernos mejor, y es el que se nos transmitirá a través de divagaciones que el autor irá escribiendo a lo largo del libro, en el comienzo de los capítulos, en los “desembarcos” o en algún que otro interludio, y es en ellos donde el escritor reflejará lo que se puede considerar su propia semilla de reflexión, mucho más concreta que la que se podía ver desde el otro punto de vista. En este se nos plantea un panorama muy real desde unos comentarios que rozarían, si no se meten de lleno en un activismo político y cultural, pues se dirigen inequívocamente, pero consiguiendo un deje de sutileza, hacia una temática tan combatida como, aparentemente piensa el autor, necesitada de combate, que se trata de las desigualdades sociales actuales nacidas del individualismo y el “aislamiento”, y que Neil Gaiman ataca desde muchas de sus vertientes más conocidas y otras que no tanto.

Es así como el libro se divide en dos, por un lado, un ensayo y por otro una novela, pero que, con la ya mencionada magia de Gaiman sobre la dualidad de perspectivas, lejos de enrevesar la mente del lector, siembra en ella una idea de la que este luego no podrá desprenderse, y es la explicación de una parte A en la otra B. Esta, al brotar, se irá regando con lo que sucede en el relato novelesco y épico, a la vez que absorberá los ideales que inciden desde esos capítulos ensayísticos y personales del propio autor. Y sucederá así que, al finalizar el libro, florece en el receptor un discurso de guerra entre los dioses antiguos y los dioses nuevos que aparecen en el libro, un enfrentamiento entre una vida engañada y la búsqueda de desengaño.

Esto no tendría sentido, de ninguna forma, si no coexistiesen los dos puntos de vista del libro, pues mientras uno presenta, el otro explica, y viceversa, ya que, y aquí me remito a mis propias divagaciones ¿cómo sino podríamos saber que los dioses, desde las explicaciones de Gaiman, son meras necesidades de las personas para lograr o excusar sus propios intereses, sus costumbres y su cultura e ideologías?

Porque, y continúo en mi línea de divagación, podríamos decir que, desde el ideario del escritor, las identidades antiguas y novedosas que se presentan en el libro son definidas como simples reflejos de ideales o intereses particulares, y por ello eximidas de un valor superior al de los demás. Sin embargo, simultáneamente son recipientes que dependen y guardan las creencias hacia ellos, lo que les obliga a buscar más creyentes para aumentar su poder, involucrándolas contra otras deidades en busca de sus seguidores, quienes al perseguirlas, terminan cayendo en otorgar mayor importancia a estas que a las personas, con lo que nacen las desigualdades e injusticias que critica el autor.

Valoración:

Yo creo que el libro, por lo menos, merece ser leído, merece que se le dé una oportunidad. Que cada cual lo intente usar como un espejo no es un tema tan importante. Pero sí que lo es, en cambio, intentar caminar según sus pasos y no los propios, disfrutar de cada palabra leída como si se supiese que fue cuidadosamente escrita para relamerse. Porque este libro, al igual que un reloj, tiene unos engranajes muy bien formados para marcar los tiempos de una forma y no otra. Y muestra de ello es, sin irnos más lejos, que cada escenario que aparece en el libro antes ha sido visitado por el autor, excepto los que, claramente, no pudo como nadie puede visitar.

He de añadir, además, que personalmente me gusta pensar que el autor consiguió exactamente lo que buscaba, una novela que se definiese como una larga pieza de prosa que narra un conflicto.

Reseña crítica del libro American Gods de Neil Gaiman
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