jueves 27/1/22

Aiden y Louis, los hermanos que recaudaron 60.000 € para otros camareros afectados por el Covid-19

Aiden y Louis, dos jóvenes de Nueva Jersey, decidieron caminar hasta California para recaudar dinero y ayudar a otros camareros que, como ellos, perdieron su casa y fueron afectados por la situación laboral que hubo durante el Covid-19. 
Aiden y Louis

Con el fin de recaudar dinero para los trabajadores de restaurantes que, como ellos, se quedaron en casa durante el Covid-19, dos hermanos decidieron hacer como Bilbo Bolsón y caminar 5.150 kilómetros a través de Estados Unidos.

Tras su llegada a las arenas del Océano Pacífico, Aiden y Louis han completado su caminata de cinco meses que comenzó en el paseo marítimo de Asbury Park en Nueva Jersey.

Aunque en un principio estos jóvenes esperaban recaudar con su caminata unos 25.760 €, que serían destinados a diferentes organizaciones benéficas que estaban ayudando a los trabajadores de restaurantes a la espera de que terminaran las restricciones y pudieran continuar con sus trabajos, terminaron ganando más de 60.000 €, que distribuyeron al Fondo COCO, un fondo Comunitario para el Covid y a la Fundación Comunitaria de Trabajadores de Restaurantes.

Una compañía electrónica, Verizon, se enteró de su esfuerzo y creó una campaña de donación en apoyo de estos valientes hermanos, que pasaron por 11 estados en el transcurso de 162 días, superando más de 3657 metros en cambios de elevación y cambios de temperatura de alrededor de 80 grados en su transcurso. 

“Esto no hubiera sido posible sin la ayuda de una gran comunidad de personas; tanto las personas que han donado como aquellas que nos han ayudado en nuestra caminata por los Estados Unidos” comentaba Aiden. "Definitivamente ha sido una aventura fundada sobre una noción muy esperanzadora de Estados Unidos, y confirmó nuestra teoría de que la gente es intrínsecamente buena y quiere ayudar a sus vecinos".n

Como los típicos viajes de un extremo a otro del país, su viaje se ha caracterizado por contar con paisajes deslumbrantes, caminos largos y desconocidos amigables que no dudan en ayudarles: como es el caso de un hombre que pasaba junto a ellos bajo el calor abrasador del verano de Iowa, quien les dio una bebida fría; o un trabajador de un campamento de Nevada que les dejó quedarse gratis.

En Utah tuvieron un “encuentro” con un oso negro, cuando al doblar una esquina en el camino, se encontraron a unos pocos metros de él.

Cuando por fin llegaron a San Francisco, sus seguidores les dieron una calurosa acogida esperándoles en la playa. Pusieron fin a su increíble aventura volando a casa con su madre, que también había estado allí para recibirles. Tras la aventura de sus hijos, la madre se sentía muy orgullosa de ellos.

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