sábado 31/7/21

Verena, la niña que tose cada 2 segundos y otros casos singulares de secuelas extrañas por Covid-19

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Verena García, atendida en el hospital. (Twitter)

A medida que la situación actual de pandemia ha ido transcurriendo los estudios desempeñados por los investigadores sobre el Covid-19 han permitido a los ciudadanos de a pie despejar las dudas que pudieran surgir sobre la verdadera magnitud de la enfermedad que tanto ha cambiado nuestras vidas en un año. El gran torrente de literatura sobre la pandemia disponible en los medios e Internet permite poner al alcance de cualquier persona información útil sobre la enfermedad: sus síntomas, medidas de higiene para prevenirla, protocolos de seguridad, qué hacer en caso de contraerla, etc.  

Sin embargo, a pesar de conocerlo casi todo sobre el virus, este no ceja en el empeño de continuar sorprendiéndonos. Es el caso algunas personas que han contraído la enfermedad y la han superado. Cierto es que muchas de ellas no presentan secuelas y logran hacer vida normal, pero algunos han presentado síntomas tiempo después de sus contagios. Algunos de estos casos están relacionados con un fenómeno que se conoce como Covid-19 persistente, y lo cierto es que los estudios actuales aún no han conseguido arrojar demasiada luz sobre esta materia ya que solo han podido estudiarla durante unos pocos meses. 

A continuación, una lista de los casos más extraños y curiosos detectados en personas que sufrieron la Covid-19 que no han dejado de asombrar al mundo y a la comunidad científica. 

Verena, la niña que tose cada dos segundos por una secuela del virus

Verena García, una joven de 16 años de San Javier, Murcia, es víctima de una peculiar secuela del covid-19 persistente en la que sufre tos constante cada dos segundos. La vida de esta muchacha ha cambiado por completo: “Es difícil, pero al final te acabas acostumbrando y te buscas las mañas para comunicarte con tu familia y amigos”, responde la menor cuando es preguntada acerca de cómo se comunica con los demás. Según los médicos, Verena podría sufrir un impulso en el cerebro que la obliga a toser cada cierto tiempo. 

Afortunadamente para ella, la constante tos se atenúa mientras duerme. “Pero en cuanto me despierto vuelvo a toser”, explica la niña en una entrevista en Cuatro. 

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El caso de los doctores chinos que despertaron con la piel de color negro tras el coma provocado por el Covid-19

Yi Fan y Hu Weifeng, dos médicos que combatieron en primera línea contra la enfermedad en el Hospital Central de Wuhan, cayeron gravemente enfermos tras contagiarse, tanto que sufrieron un coma provocado por el coronavirus. La sorpresa es que cuando despertaron, su piel se había vuelto oscura, lo que desconcertó por completo a los médicos que les trataban. 

Hu Weifeng reconoció en una entrevista con Efe que "sintió un poco de miedo" tras despertarse y ver el cambio de color en su piel, hasta tal punto que precisó de asistencia psicológica. 

El propio doctor explicó que la razón de tan extraña secuela es debido a los medicamentos utilizados para su tratamiento, lo que provocó en su cuerpo una serie de desequilibrios hormonales provocados por el alto nivel de trabajo y estrés al que está sometido el hígado por culpa del virus.

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Una granadina presenta 37 síntomas diferentes víctima del Covid-19 persistente 

De nuevo, el por ahora desconocido fenómeno del Covid-19 persistente se cobra una nueva víctima de la forma más insospechada. Se trata de Sandra González, una mujer granadina de 48 que no presentaba patologías previas antes de contraer el virus. 

González recibió el alta médica tras estar 25 días en tratamiento con paracetamol e ibuprofeno. Todo parecía ir correctamente, recién recuperada aún presentaba algún tipo de secuela leve, pero nada importante. La sorpresa llegó cuando al cabo de varias semanas la mujer presentó una fuerte presión en el pecho “como si tuviera un globo dentro completamente inflado y ya no entrara más aire”, relata. Tras ello, aparecieron los demás síntomas: rigidez en los músculos, dolores de cabeza horrorosos, dificultad para concentrarse, para hablar y coordinar lo que quería decir con lo que realmente decía, febrícula permanente, pérdida de visión, etc. 

Cierto día, harta de no obtener soluciones eficaces por parte del personal médico, decidió googlear sus síntomas:“¿Por qué siento bichos andando en mi cabeza?”, fue la búsqueda. Y en ese momento fue cuando empezó a conseguir respuestas. 

“Comencé a investigar, me puse en contacto con el colectivo de afectados en España y a través de su grupo de Facebook LongCovidACTS empecé a resolver dudas y a saber que no estaba sola”, cuenta la mujer. A través de Facebook, descubrió los caprichos del Covid persistente: en ocasiones muy raras (1 de cada 10 personas) algunos contagiados pueden sufrir una sintomatología tan diversa que llega a englobar hasta 200 síntomas diferentes. 

Ahora, la mujer ofrece su apoyo a las personas que como ella, pasaron por momentos graves de incertidumbre tras sufrir secuelas y que no ven en el horizonte nada más allá que dudas al respecto:  “Que sepan que no están solos, que somos muchos y unidos conseguiremos tener más fuerza. Pueden ponerse en contacto con nosotros en [email protected]”. 

Cuando el virus es beneficioso: un hombre se recupera de un linfoma de Hodgkin por la covid-19

El perfil clínico, varón de 61 años con inflamación de los ganglios y pérdida de peso con insuficiencia renal terminal después de un trasplante renal fallido; el diagnóstico, linfoma de Hodgkin clásico en estadio III. Semanas después del diagnóstico, ingresa en el hospital a causa de una neumonía originada por el Covid-19. Once días después es dado el alta médica tras superar el virus. La gran sorpresa llega cuando pasados cuatro meses los médicos detectan que la inflamación de los ganglios se había reducido, así como una remisión generalizada del linfoma.

La principal hipótesis de los médicos que trataron al hombre determinan que la infección por SARS-CoV-2 desencadenó una respuesta inmunitaria antitumoral: las citocinas inflamatorias producidas en respuesta a la infección podrían haber activando células T específicas con antígenos tumorales y células asesinas naturales contra el tumor. El virus le había curado el linfoma.

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