viernes 18/9/20

Michael Mina, científico de Harvard, propone realizar test en segundos y aislar a los contagiados antes de que sean contagiosos

El científico Michael Mena
El científico Michael Mena

La pandemia pudo ser controlada en Europa y Estados Unidos a finales de primavera, pero las autoridades sanitarias han sido incapaces de evitar que los casos vuelvan a subir hasta el punto de encontrarnos ya a las puertas de una segunda ola.

¿Qué ha salido mal? El plan parecía claro: mantenimiento de las medidas preventivas básicas, como el distanciamiento interpersonal, el uso de mascarilla y la higiene de manos, y la puesta en marcha de un potente sistema de rastreo de contactos que detectara tempranamente nuevos casos y evitara brotes masivos.

Sin embargo, el plan ha fallado. España lidera el número de contagios en Europa por razones aún por aclarar, pero, en general, es innegable que la pandemia está recuperando vigor por todos los países en los que se consiguió frenarla en algún momento.

En este contexto,   de la prestigiosa universidad estadounidense de Harvard ha propuesto un cambio radical en la estrategia de prevención y control que pueda evitar lo que nadie se atreve a plantear aún: la necesidad de un nuevo confinamiento.

La propuesta de Mina es la realización de tests rápidos con un precio de 1 dólar por unidad, basados en tiras de papel que se pueden realizar en casa sin necesidad de especialistas y son fáciles de distribuir.

Esta tecnología, que ya existe, pero no ha sido autorizada por su escasa fiabilidad comparada con las pruebas PCR, tienen un mecanismo sencillo. Se añade una pequeña muestra de saliva o moco nasal en un tubo con químicos, se esperan 15 minutos y posteriormente se introduce la tira de papel en el tubo y se leen los resultados.

"Tenemos que cambiar todo el guión sobre lo que significa hacer tests a la gente", declara Mina, citado en un artículo de la revista oficial de la Universidad de Harvard. "La gran mayoría de los positivos por test PCR que realizamos actualmente encuentran a gente que ha dejado de ser contagiosa hace tiempo".

El problema del sistema actual, a ojos de Mina, es que es demasiado lento. Los contactos de los positivos se localizan días después de haberse contagiado y los resultados de los tests PCR suelen ser 

El objetivo del plan de Mina es que los nuevos infectados puedan ser localizados a tiempo de que puedan continuar con la cadena de contagios.

"Si el objetivo es no tener mano dura con la población", razona Mina, en referencia a las medidas más estrictas como el confinamiento o las restricciones de reuniones sociales, "esta es la forma de hacerlo, porque quitas toda la complejidad".

Según el plan de Mina, la inmensa mayoría de las personas que dieran positivo lo harían antes de ser contagiosos y ellos mismos se impondría una cuarentena sin necesidad de que se realizará la compleja y, hasta ahora, relativamente poco efectiva labor de rastreo.

El gran problema de la idea de Mina es que no es legal. Los tests rápidos que serían la piedra angular de su plan no han sido aprobados por ningún regulador en el planeta debido a su escasa fiabilidad y nada parece indicar a corto plazo que esta situación vaya a cambiar

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