viernes 27/11/20

La viróloga Margarita del Val: "no hay evidencia científica de si los toques de queda son efectivos"

La viróloga Margarita del Val avisó hace unos días sobre el tiempo en el que la mascarilla será nuestra compañera de viaje y ahora vuelve a advertir de varios aspectos en sendas entrevistas concedidas a The Conversation y La Razón.

La coordinadora de la Plataforma Temática Interdisciplinar del CSIC en Salud Global ha avanzado que «vamos a enfrentarnos a una oleada de otoño, aunque no es una maldición inevitable, la podemos evitar nosotros. Se puede parar. Las personas mayores este verano no tuvieron su oleada porque se retiraron e hicieron que bajara la edad mediana de los casos de 60 a 38 años.»

Riesgo en Navidades

Con respecto a la celebración de la Navidad, la experta explica que «depende de nosotros cómo llegaremos, siempre depende de nosotros. No es como cuando llega la borrasca, que da igual lo que hagamos. Vivir las Navidades en familia es ponernos en riesgo. Habrá que ver cómo estamos entonces, si bajamos de casos a lo mejor, pero lo veo difícil. Este verano llegamos a julio sin salir de casa durante semanas, y cuando creíamos que el virus estaba controlado por alcanzar un número estable de casos, los contagios subieron. En invierno estamos en interiores, y se han identificado 20 veces más brotes en ellos que en exteriores, de los conocidos«.

Toque de queda

Opina que «no hay evidencia científica de si los toques de queda son efectivos. Siempre que limites la movilidad de las personas y la posibilidad de que entren en contacto con otras distintas se limitará la probabilidad de contagios, pero no está garantizado y no se sabe qué eficaz será«, precisa.

Vacunas

«Una vacuna o un muy buen tratamiento antiviral, pero creo que la mantendremos un poco a la asiática, es decir, cuando tengamos una enfermedad respiratoria a lo mejor cada uno se la pondrá por proteger a los demás. Si vemos que es útil la mantendremos en el tiempo, especialmente en el caso de las personas mayores y los grupos de riesgo, que se animarán a llevarla en algún momento para protegerse frente a gripes», sostiene.

Y añade: «Probar un fármaco que ya se usa para otra dolencia y se sabe que no es tóxico, si los ensayos previos son prometedores, es una estrategia que abarata y acelera el desarrollo de fármacos. No es nueva. Pero no es un antiviral diseñado a medida y hay que probar muchos, no vas a encontrar uno de cada diez. Esto no era deseable pero sí esperable. Se están probando más e igual surge alguno. Además, hasta ahora se han buscado muchos antibióticos y pocos antivirales, y los virus respiratorios no han tenido un alcance que haya justificado su investigación, de ahí que no hubiera».

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