jueves. 30.05.2024

Aunque la piel de niños y adolescentes también tiene sus propias necesidades de protección e higiene, la proliferación de productos de skincare inadecuados e incluso perjudiciales entre los más jóvenes está empezando a ser alarmante, por lo que el Dr. José Luis López Estebaranz, presidente del Colegio Ibero-Latinoamericano de dermatología (CILAD), ha decidido aclararnos cuáles son los cuidados y productos para la piel más adecuados para cada edad, remarcando la importancia de la prevención como el mejor tratamiento dermatológico.

El inicio de la juventud, en torno a los 20 años, se considera el momento más adecuado para adoptar rutinas de cuidado de la piel y empezar a prevenir daños futuros, tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres. Sin embargo, según denuncia la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), en los últimos tiempos, esta edad se está rebajando considerablemente y, de la mano de las redes sociales, proliferan niños y adolescentes que se aplican tratamientos de skincare inadecuados e incluso perjudiciales para la salud de su piel.

Sin embargo, la no conveniencia de estos tratamientos en tan tempranas edades no significa que no debamos preocuparnos de la piel de niños y adolescentes, ya que también tiene sus propias necesidades de protección e higiene. Para aclarar todas las dudas, el Dr. José Luis López Estebaranz, presidente del Colegio Ibero-Latinoamericano de Dermatología (CILAD), nos explica cuáles son los cuidados y productos más adecuados para cada edad, remarcando la importancia de la prevención como el mejor tratamiento dermatológico para todos.

Niños y adolescentes: protección suave e higiene

Según el doctor Estebaranz, el cuidado de la piel de los niños debe ser siempre suave y protector, por lo que debe emplearse productos hipoalergénicos y sin fragancias. “Es importante mantener la piel hidratada y protegida del sol con protectores solares específicos para niños (filtros solares sin componentes químicos alergénicos)”, asegura. En el caso de los adolescentes, también es común tener que enfrentarse al acné debido a los cambios hormonales propios de la edad (que producen un exceso de sebo que obstruye los poros y da lugar a la proliferación bacteriana que forma los granos en la cara, además de en el tórax y en la espalda), explica López Estebaranz, por lo que en esta etapa ve “esencial el mantenimiento de una buena higiene facial, usar productos no comedogénicos y evitar la manipulación de granos para prevenir la inflamación y las alteraciones en la pigmentación y cicatrices”, aclara.

De los 20 a los 40 años: hidratación

Según el prestigioso dermatólogo del CILAD, en torno a los 20 años y hasta los 40, el cuidado de la piel debe enfocarse en la prevención y en la hidratación: “Es importante usar protector solar diariamente, mantener una rutina de limpieza facial, y usar productos antienvejecimiento como retinoides o antioxidantes para prevenir los signos prematuros de la edad”, explica López Estebaranz. Además, según este experto, a partir de los 30, es recomendable potenciar el uso de estos productos antienvejecimiento incorporando sérums con antioxidantes (vitamina C, E, ácido ferúlico, ácido hialurónico y retinoides). Y, todo ello, sin olvidar mantener una dieta saludable y evitar el tabaquismo y la exposición excesiva al sol, hábitos fundamentales para conservar la salud de nuestra piel: “El cuidado de la piel es crucial, porque es el órgano más grande del cuerpo y nos protege de daños externos”, insiste López Estebaranz.

De los 40 a los 50 años: rutinas más consistentes

Como hemos visto, mantener una piel hidratada, protegida del sol y estimular la producción de colágeno con una rutina adecuada entre los 20 y los 40 años es fundamental para evitar los signos prematuros de envejecimiento y para llegar a la siguiente etapa con la piel en las mejores condiciones. Entre los 40 y los 50, la piel se va volviendo más fina y seca, perdiendo paulatinamente su elasticidad natural, lo que da lugar a la aparición de “arrugas más profundas, manchas de la edad (léntigos solares o actínicos), y perdiendo firmeza, debido a la disminución de la producción de colágeno y de elastina”, explica el especialista.

Por eso, según López Estebaranz, lo mejor al entrar en esa edad es mantener una hidratación adecuada, usar productos con ingredientes como péptidos y ácido hialurónico para mantener la firmeza de la piel, y seguir protegiendo la piel del sol con protector solar de amplio espectro. “Por la noche podremos utilizar cremas con retinol y regeneradores emolientes. Además, ya se pueden utilizar técnicas de rejuvenecimiento no invasivo, como el ácido hialurónico, neuromoduladores y sistemas de luz tipo IPL para eliminar los daños producidos por la radiación ultravioleta”, añade.

Finalmente, a partir de los 50 años, todos estos síntomas se acentúan, volviendo a la piel más fina aún y apareciendo más telangiectasias (vasos capilares finos visibles), así como poiquilodermia (cambios pigmentarios), por lo que, una vez más, en opinión del presidente del CILAD, es necesario mantener una rutina de cuidado de la piel consistente y adaptada a las necesidades específicas de esta etapa. En este caso, además de las siempre recomendables hidrataciones y limpiezas suaves y el uso de antioxidantes y productos con retinol y ácido hialurónico, López Estebaranz ensalza la utilización de exosomas (regeneradores dérmicos sin infiltraciones), que permiten revitalizar y mejorar el aspecto de las pieles envejecidas.

Para aclarar más dudas y conseguir información adicional sobre los cuidados más adecuados para cada piel según su edad, no dude en visitar la web de servicio y consulta definitiva del CILAD, dermatologoscuidantupiel.com, diseñada para que todo el mundo pueda poner los cuidados de su piel en manos de los mejores dermatólogos, recibir consejos, conocer las enfermedades más comunes y sus condiciones, así como acceder a las últimas novedades del sector, reunidas en una completa sección de noticias y efemérides.

Acerca de CILAD

El Colegio Ibero Latinoamericano de Dermatología (CILAD) es una organización sin fines de lucro que reúne a más de 5.000 dermatólogos como miembros activos, de 23 países de Ibero Latinoamérica. Con más de 70 años de historia, fue fundado en 1948 en la Habana, Cuba, con el objetivo de fomentar el desarrollo científico de la especialidad y de promover los vínculos fraternales de los dermatólogos hispano-lusos parlantes.  La labor del CILAD comprende diversas actividades que estimulan el perfeccionamiento educativo y profesional, como el Programa de Formación para Médicos Residentes Latinoamericanos en Dermatología (Latinaderm Excellence), y el Programa de Asistencia Médica y Educativa (PRAMED). El resultado más acabado de la excelencia académica de la institución se plasma en el magno evento que organiza el CILAD y que ya ha superado la veintena de ediciones: el Congreso Ibero Latinoamericano de Dermatología, que se realiza cada dos años. Adicionalmente, el CILAD participa de los eventos dermatológicos más importantes de la región, con espacios para la atención en estands institucionales, y científicamente, con simposios y sesiones. Desde 2017 también se celebra el cada vez más exitoso TeraCILAD, evento bianual íntegramente dedicado a la terapéutica dermatológica.

Además, CILAD cuenta con un amplio repertorio de publicaciones, libros, fascículos y revistas que conforman una extensa biblioteca referida a las diversas temáticas y patologías de la especialidad, como el semanario InfoCILAD y la revista trianual Medicina Cutánea ILA, cuyo contenido científico es desarrollado por destacados dermatólogos de Ibero Latinoamérica. El CILAD también cuenta con 23 capítulos científicos de subespecialidades de la dermatología. Todos estos contenidos están disponibles en la página oficial de la institución, al servicio de los miembros que ingresan para acceder a diversa información científica. Día a día, el CILAD trabaja para seguir cumpliendo con su misión fundadora, emprendiendo nuevos desafíos que permitan seguir abriendo y marcando un camino dentro de la Dermatología ibero latinoamericana.

Formas de cuidar la piel desde la infancia a la madurez