martes 27/7/21

Desarrollan una solución sin opiáceos para el dolor crónico mediante terapia génica

Dolor de vientre
Dolor crónico

Una terapia génica para el dolor crónico podría ofrecer una alternativa a los opioides. Investigadores de la Universidad de California han desarrollado una nueva terapia, que actúa reprimiendo temporalmente un gen involucrado en la detección del dolor. Esta sería más segura y no adictiva.

La terapia génica podría usarse para tratar una amplia gama de afecciones de dolor crónico, según afirman los investigadores. Desde dolores lumbares hasta trastornos raros de dolor neuropático. Esto significaría la sustitución de los analgésicos opioides, que son el estándar actual de atención para estas afecciones, según publican en la revista ‘Science Translational Medicine’.

El proyecto se inició al hallar una mutación genética que hace que los humanos no sientan dolor. Esta mutación inactiva una proteína en las neuronas, llamada NaV1.7, que transmiten el dolor en la médula espinal. “Al apuntar a este gen, podríamos alterar el fenotipo del dolor. Lo que también es interesante es que este gen solo está involucrado en el dolor. No se han observado efectos secundarios graves con esta mutación”.

Además, no produce cambios permanentes en el genoma, ya que no elimina ningún gen. No sería práctico perder permanentemente la capacidad de sentir dolor. Una de las mayores preocupaciones con la edición de genes CRISPR son los efectos fuera del objetivo. Una vez que se corta el ADN, eso es todo. No se puede volver atrás.

“En algunas enfermedades comunes el problema es que un gen se expresa incorrectamente. No se debe a pagar por completo. Pero si pudieras rechazar la dosis de ese gen, podrías llevarlo a un nivel en el que no sea patógeno. Eso es lo que estamos haciendo aquí. No eliminamos por completo el fenotipo del dolor, sino que lo atenuamos”.

Los investigadores diseñaron un sistema CRISPR / Cas9 inactivado para apuntar y reprimir el gen que codifica NaV1.7. Administraron inyecciones espinales de su sistema a modelos experimentales con dolor inflamatorio e inducido por quimioterapia.

El tratamiento se probó en varios momentos. Seguía siendo eficaz después de 44 semanas en los ratones con dolor inflamatorio y 15 semanas en aquellos con dolor inducido por quimioterapia. La duración de la duración aún se está probando, señalan los investigadores, y se espera que sea de larga duración.

Los investigadores dicen que esta solución podría funcionar para una gran cantidad de condiciones de dolor crónico que surgen de una mayor expresión de NaV1.7, incluida la polineuropatía diabética, eritromelalgia, ciática y osteoartritis. También podría brindar alivio a los pacientes sometidos a quimioterapia.

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