jueves 19/5/22

Más de 10 millones de personas en España padecen alguna patología relacionada con la salud cardiovascular, según cifras del INE. De hecho, las enfermedades isquémicas del corazón, como el infarto o la angina de pecho son la primera causa de muerte natural en nuestro país y representan el 30% de los fallecimientos. 

Estas patologías, aunque en algunos casos tienen un origen congénito, en otros son prevenibles o, al menos, puede retrasarse su aparición. En todo caso, las revisiones, especialmente si se detecta alguna anomalía como las arritmias o si existen casos previos de enfermedades coronarias en el ámbito familiar, deben realizarse de forma periódica. 

“La mayoría de las enfermedades cardiovasculares son tratables, pero es esencial el diagnóstico precoz, la vigilancia médica y seguir unas pautas adecuadas que permitan convivir con este tipo de patologías que, de no vigilarse, pueden tener consecuencias fatales”, señala el profesor José Luis Zamorano, catedrático de Cardiología y cardiólogo de Sanitas. 

La mala alimentación, el estrés o el tabaquismo son factores que incrementan el riesgo de padecer algún tipo de enfermedad del corazón. De hecho, según la Fundación Española del Corazón, el 90% de los infartos se asocian a factores de riesgo como los altos niveles de colesterol o la obesidad. 

Además, muchas de estas patologías pueden englobarse en lo que se denomina enfermedades silenciosas, es decir, aquellas que no se manifiestan de manera evidente y, por lo tanto, permanecen sin tratar. 

“Aunque en ocasiones pueden darse ciertos síntomas como dolor en el pecho o dificultad para respirar, en muchos casos el primer indicador de un problema coronario es el infarto de miocardio y el accidente cerebrovascular o ictus. Es por eso por lo que es tremendamente importante llegar antes de que ocurra el evento cardiovascular y hacer un diagnóstico precoz. Uno puede estar ya enfermo, aunque no se sepa todavía”, afirma el profesor Zamorano. 

En este sentido, es importante llevar unos hábitos de vida saludables y seguir los consejos de los profesionales. Por ello, los expertos de Sanitas han elaborado una lista con recomendaciones para mantener una buena salud cardiovascular: 

 

Llevar una buena alimentación: seguir la dieta mediterránea es una de las mejores formas de proteger el corazón. “La ingesta de pescados azules, frutos secos o el aceite de oliva, que son alimentos ricos en Omega-3 (la denominada grasa buena), contribuye a mantener bajos los triglicéridos, controlar el colesterol y la presión arterial”, explica Cristina Morillo, nutricionista de BluaU de Sanitas. Junto a ello, es conveniente alejarse de las grasas saturadas, los alimentos azucarados y los procesados. 

Evitar el alcohol y el tabaco: Tanto el alcohol como el tabaco son grandes enemigos de la salud cardiovascular, ya que provocan hipercoagulación en la sangre y obstrucción arterial, lo que eleva la presión sanguínea y aumenta las probabilidades de infarto. 

Realizar ejercicio físico de manera regular: La actividad física es una de las mejores maneras de mantener una buena salud cardiovascular puesto que ayuda a reducir la presión sanguínea y a aumentar la resistencia cardiaca. Lo ideal es caminar 30 minutos al día o realizar 150 minutos de ejercicio a la semana para mantener un corazón sano.

Buena alimentación, ejercicio físico y 0 alcohol y tabaco, claves para un corazón sano
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