domingo 17/10/21

La Asociación de Laringectomizados de Córdoba pide a la Seguridad Social que financien los filtros especiales contra el covid

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Asociación de Laringectomizados de Córdoba

A Manuel Moreno le extirparon la laringe a los 46 años. Una laringectomía «te cambia la vida totalmente», admite. Esta intervención conlleva la supresión de las cuerdas. Pero, además, cambia tu respiración, ya que el aire «entra directamente de la tráquea al pulmón» a través de un orificio en la parte delantera del cuello, explica Moreno, vicepresidente de la Asociación de Laringectomizados de Córdoba.

Estos pacientes necesitan doble protección para evitar de manera eficaz contagiarse del covid-19, es decir, mascarillas y filtros especiales, lo que se traduce en un gasto de 130 euros que cuesta una caja de 30 unidades y que duran 24 horas cada una. «Un dineral», afirma Moreno, que este colectivo formado principalmente por «personas mayores y con una pensión», no se puede permitir. Es por eso, que desde la asociación piden a la Seguridad Social que subvencione esa protección.

Con la pandemia la situación para los pacientes se ha endurecido y muchos «no se atreven a salir por el temor a poderse contagiar» cuenta Moreno. «La Seguridad Social nos financia unos filtros para mantener húmeda la tráquea, pero hay otros que son prácticamente como si tuviéramos una mascarilla --en concreto, del tipo FFP2--, por lo cual estaríamos más protegidos del covid», explica el vicepresidente de la asociación cordobesa.

El colectivo se puso en contacto con la Junta tras conocer el coste que supondría usar estos filtros --unos cuatro euros por unidad--, para tratar de obtener una subvención. «Nos dijeron que ese tipo de filtros no estaban metidos en el catálogo nacional, entonces tienen que autorizarlo desde el Gobierno», asegura el vicepresidente. La única comunidad autónoma que está financiando esta protección es Navarra. Según Moreno «El filtro es una defensa más para que podamos sentirnos un poco más libres».

 «De por sí hay muchas personas traqueatomizadas que son reacias a salir porque todavía no han aprendido a hablar y ahora encima tienen esto, pues más se encierran en sus casas», expresa Manuel Moreno. Esta preocupación ha provocado también la suspensión de unas clases de habla esofágica que, que ahora se llevan a cabo a través del móvil.

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