domingo. 03.03.2024

La psiquiatra infanto-juvenil del Hospital General Universitario Gregorio Marañón (Madrid), la doctora Carmen Moreno, ha alertado de que ha "constatados" un empeoramiento progresivo de la salud mental de niños y adolescentes junto con aumento de la demanda de atención a todos los niveles, desde Urgencias, hospitalización, pero también asistencia ambulatoria.

En estos términos se ha referido en la XXVI edición del Congreso Nacional de Psiquiatría, celebrada la pasada semana en Salamanca. "Es especialmente relevante el aumento de tentativas suicidas y de suicidios consumados en esta población, aunque no hay que olvidar el aumento de casos de trastorno de conducta alimentaria o de trastornos afectivos", ha afirmado la experta, quien es también investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM) y del Instituto de Investigación Sanitaria del citado centro hospitalario.

De hecho, esta tendencia negativa en la incidencia y prevalencia de trastornos de salud mental en la población infanto-juvenil se aceleró durante la pandemia, "aunque era ya evidente desde antes". Por esos y otros motivos, la Estrategia de Salud Mental 2022-2026 del ministerio de Sanidad incluye una línea estratégica específica de salud mental en la infancia y la adolescencia. Y tras la aprobación de la especialidad, los médicos internos residentes (MIR) de Psiquiatría de la Infancia y la Adolescencia han iniciado su formación este año.

La relación de la tecnología y, especialmente, de las redes sociales, con la salud mental de los niños y adolescentes es un debate de plena actualidad. De hecho, varios expertos del área de la salud mental se han posicionado recientemente, abogando por no comprar teléfonos móviles inteligentes a menores de 16 años. "Existen datos que sugieren un impacto negativo en la salud mental, fundamentalmente de las adolescentes; de hecho, se ha formalizado una demanda de las autoridades estatales de EEUU a una de las principales empresas que hay detrás de estas plataformas, por este motivo", ha señalado.

Desde la psiquiatría de la infancia y la adolescencia se hace hincapié en la necesidad de poner el foco en la prevención. "Cada vez tenemos más datos que apuntan a que las situaciones de adversidad temprana, maltrato y abuso en menores tienen un impacto en la salud mental, actuando como factores de riesgo para la aparición de trastornos mentales en la infancia y la adolescencia, pero también en la edad adulta", destaca la también coordinadora de la Red Europea de Neuropsicofarmacología del Niño y el Adolescente (ECAPN).

La experta aboga por fFavorecer estrategias generales de promoción de la salud que permitan mejorar la resistencia de los menores frente a la enfermedad mental (como las relativas a mejorar el conocimiento de estrategias de regulación emocional) y trabajar en la disminución de factores de riesgo en menores (como el acoso escolar o el consumo de cannabis, entre otros), así como desarrollar intervenciones más específicas en poblaciones de niños y adolescentes.

En este contexto, "es preciso optimizar los esfuerzos en inversión en psiquiatría de la infancia y la adolescencia". Para ello, la psiquiatra aboga por "apostar por los programas preventivos; descentralizar la asistencia y llevarla allí donde está la población infanto-juvenil; promover programas de detección e intervención escolar; desarrollar programas de intervención intensiva que permitan mejorías clínicas en tiempos ajustados; y promover programas de intervención en el domicilio y en entornos naturales que permitan lograr la mejoría clínica del paciente allí donde vive y el aumento de competencias de los menores y de sus adultos referentes".

Aumenta la demanda de atención en salud mental en niños y adolescentes