martes. 28.05.2024

Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha confirmado que la actividad física en el embarazo beneficia tanto a la madre como al recién nacido, ya que disminuye a la mitad el riesgo de desgarros perineales, reduce en un 13 por ciento el riesgo de cesárea y hasta en un 21 por ciento el riesgo de macrosomías, entre otras ventajas.

El estudio, liderado por el profesor Rubén Barakat, ha conseguido publicar seis Revisiones Sistemáticas con Meta Análisis sobre los efectos de diferentes formas de actividad física durante el embarazo en el organismo materno, fetal y del recién nacido que confirman que el ejercicio tiene ventajas para ambos. Cada uno de los estudios analiza un parámetro y todos ellos han logrado confirmar las ventajas que la actividad física tiene para la madre y el feto y que se extienden también más allá del nacimiento.

Así, los trabajos desarrollados por los investigadores de la Facultad de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la UPM, ponen de manifiesto que la actividad física en el embarazo reduce en un 50 por ciento el riesgo de desgarros perineales y en un 20 por ciento el de incontinencia urinaria, dos factores de gran importancia para el organismo femenino, con una creciente prevalencia, debido en gran medida a los actuales estilos de vida y cuyas consecuencias afectan no sólo al ámbito físico o fisiológico de la mujer, sino a relevantes aspectos de carácter psíquico y emocional

Además, el ejercicio en el embarazo hace que la posibilidad de cesárea se ve reducida en un 21 por ciento y la de parto instrumental en un 16 por ciento, Unido a ello y como otro parámetro mejorado por la actividad física, se observa una acortada duración de la primera fase del parto (media de 62 minutos menos) en mujeres activas a lo largo de la gestación.

Finalmente, los investigadores de la UPM también han constatado que si la madre es físicamente activa durante el embarazo, existe un un menor riesgo (-21%) de macrosomías con pesos de nacimiento más adecuados lo que podría estar ocasionado por un entorno intrauterino más equilibrado desde el punto de vista metabólico.

"Esta particularidad nos obliga a investigar la posibilidad de la actividad física gestacional como un factor preventivo de complicaciones metabólicas pre, peri y postnatales (primera infancia), atendiendo especialmente a la preocupante y creciente prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil, causada según recientes evidencia científicas, por el mencionado desequilibrio metabólico a nivel intrauterino previo al nacimiento", explica Rubén Barakat, investigador de INEF-UPM.

"Se trata simplemente de prevenir, desde el mismo inicio del proceso de gestación humana, complicaciones que se manifestarán posteriormente, esto significa actuar antes de que se genere la posible alteración o incluso patología, algo que desde nuestro grupo de investigación del INEF-UPM hemos reclamado en los últimos años", concluye.

La actividad física en el embarazo disminuye un 13% el riesgo a cesárea