domingo 26/9/21

El restaurante familiar de Alabama en el que la comida no tiene precio, cada uno da 'lo que puede'

En un pequeño restaurante de Alabama -Estados Unidos- no existe la cuenta para el cliente, sino comida sin precios para todo aquel que quiera disfrutar de los platos del local. 

Este restaurante llamado "Drexell & Honeybee’s" ofrecen una variedad de comida en su menú diario con platos típicos sureños como pollo frito, pan de maíz, verduras, etc. Lo que hace tan especial a este sitio no son sus platos en sí, sino la hospitalidad de los dueños, que ofrecen comida a todos los clientes sin importar el dinero que puedan pagar por ella. 

Una vez el cliente haya disfruta de la comida, deja la cantidad que pueda a la salida, no importa si son todo monedas o simplemente una nota de agradecimiento. 

Los propietarios, un equipo formado por marido y mujer, Freddie y Lisa Thomas-McMillan, no obtienen beneficios de su restaurante. El 100% de las donaciones se destinan a servir comida a las personas. Lo que obtienen de esto es alegría y y felicidad.  Dicen que es un verdadero placer saber que sus clientes se van "con el estómago lleno y el corazón lleno". 

Por supuesto, la pandemia ha hecho que administrar un restaurante sea un poco más complicado en los últimos meses. Pero esto no ha impedido que esta generosa familia de Alabama haga lo que ama.

“A finales de junio descubrimos una manera de hacer los pedidos para llevar y mantener a todos a salvo ... Está funcionando muy bien y nos sentimos muy orgullosos de poder hacer lo que hacemos, mientras el  COVID-19 está afectando a tanta gente." Cuando mi esposo y yo abrimos, acordamos volver a poner una parte de nuestra jubilación en el funcionamiento del restaurante ... como se pueden imaginar, las donaciones han bajado, pero seguiremos tratando de estar al servicio de todas las personas que vengan a nuestra puerta ".

Esta pareja espera poder seguir dando servicio ahora más que nunca ya que la pandemia ha afectado a tantas personas que ahora necesitan la generosidad de personas como Freddie y Lisa Thomas-McMillan, que seguirán haciendo de su pequeño negocio un hogar para todos.

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