lunes 18/1/21

La pesadilla de Irene Torres, estudiante de Erasmus, atrapada en Escocia porque lleva dando positivo desde octubre

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Irene Torres (23) procedente de Zaragoza y estudiante de Filología inglesa, se sumergió en la aventura del Erasmus el 19 de septiembre. Aterrizó en Escocia para pasar ahí tres meses hasta diciembre, aprender de su cultura y conocer gente nueva. 

De repente, este dulce sueño de una joven que quería vivir y explorar mundo se le convirtió en un parpadeo en la mayor barbarie que podría haberse imaginado. 

En octubre dio positivo por Covid-19 y tuvo que permanecer aislada. Hasta aquí puede parecer algo normal y más en la época de pandemia con la que convivimos. Sin embargo, su confinamiento no duró los 10 días reglamentarios en los que luego ya puedes salir de nuevo porque se da por hecho que ya has pasado la enfermedad y que no puedes contagiar. Su cuarentena sigue todavía, en Escocia, en la residencia en la que comenzó a alojarse en septiembre. No puede salir porque sus PCR siguen siendo positivos. 

A pesar de que Irene siga siendo positiva, ese resultado son los restos que su cuerpo tiene de la enfermedad y asegura que ya no puede contagiar. Para volver a España le han dado dos opciones, la primera es que necesita un test negativo para volar y por eso, se ha tenido que someter, por su cuenta, ha varios test. Tanto es así que se ha realizado más 8 PCR a 180€ cada uno a través de la sanidad privada. 

La segunda vertiente, tras las reiteradas veces dando positivo, es que necesita un certificado médico que acredite que ya ha pasado la enfermedad y que no hay modo de contagiar. 

Además, Irene no ha contagiado a nadie de su residencia, todos dieron negativo y pudieron volver a sus hogares por Navidad.

Pero su gran odisea cada vez es más ferviente cuando desde el consulado español de Edimburgo y las clínicas privadas les dicen que ellos no tienen la forma de acreditar que aun dando positivo pueda volar. 

Desamparada

Irene admite que se ha sentido desamparada por su país, que tiene miedo, que lleva mucho tiempo aislada, y que no entiende cómo en casi un año que llevamos de pandemia cómo no hay una ley vigente para casos tan excepcionales como el suyo. 

Su familia también está preocupada, y lo peor es que no pueden hacer nada por ella. 

Al final del túnel siempre hay un rayo de luz y en este caso su pequeña esperanza se han convertido en la amabilidad de su residencia que le ha regalado el alojamiento todo este tiempo y en su Universidad de Zaragoza que a pesar de tener los exámenes presenciales, a ella le han acomodado un vía para hacerlo de manera online y perder, al menos, continuar con su curso. 

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