jueves 04.06.2020

Sánchez volverá a pedir otra prórroga del estado de alarma sin apoyos

Estado de Alarma - CBN
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La ministra portavoz, María Jesús Montero, compareció ayer en la Moncloa pertrechada con un casco de bombero y una manguera de agua a alta presión, con la misión de contener el descomunal incendio provocado dentro y fuera de las murallas del Gobierno, apunta La Vanguardia. Tras la cita extraordinaria del Consejo de Ministros, que aprobó la quinta prórroga del estado de alarma autorizada por el Congreso, hasta el próximo 7 de junio, Pedro Sánchez emprende ya el tortuoso camino hacia una sexta ampliación de esta medida excepcional que Montero insistió en que sigue siendo “el único instrumento jurídico posible para restringir la movilidad del conjunto de los ciudadanos”.

Pero el desgaste que cada nueva prórroga está provocando en el Gobierno, obliga a hacer cada vez mayores concesiones a cambio de menos pero imprescindibles votos, y lo muy cuesta arriba que se puso la ruta tras la enorme polémica política provocada por el patinazo del acuerdo con EH Bildu sobre la reforma laboral que soliviantó a casi todas las partes afectadas, lleva a algunos dirigentes del PSOE a recetar ya que Sánchez no intente nuevas ampliaciones de la alarma. El problema es que en apenas dos semanas el Gobierno no tiene tiempo de impulsar, tramitar y aprobar en el Congreso las reformas legislativas con las que sustituir el estado de alarma cuando culmine la desescalada, según sus propios plazos, a finales de junio.

Sánchez, en esta de nuevo complejísima encrucijada, prosigue de momento su rumbo hacia una sexta prórroga de la alarma. Un camino al que no se plantea renunciar, pese a las dificultades extremas para recorrerlo con éxito, según confirmó ayer Montero. “No, no, el Gobierno no va a renunciar en ningún caso a preservar la salud de los ciudadanos”, afirmó. E insistió en que “el único instrumento que hace posible disminuir la movilidad de la población es el decreto de alarma”. Por tanto, advirtió que el Gobierno “no descarta en absoluto” plantear una nueva ampliación de la alarma, ya que insistió en anteponer la salud pública a cualquier otra consideración. “Pero el Gobierno sí se ha sentido solo durante esta crisis”, denunció.

Y es que, pese a asumir los errores del Gobierno –“siempre podemos hacer las cosas mejor”, admitió–, Montero trató de repartir culpas, expresamente en el PP y de manera implícita en ERC. También desmarcó al Ejecutivo y al PSOE de EH Bildu: “Tenemos diferencias abismales, nos diferencia prácticamente todo”. Entre las medulares, resaltó, que la formación abertzale no condene el ataque al domicilio de la líder de los socialistas vascos, Idoia Mendia. La portavoz del Ejecutivo también trató de recomponer los platos rotos con Ciudadanos, al que volvió a llamar al pacto presupuestario, y con el PNV, formación con la que aseguró que “seguimos teniendo un acuerdo estable, ellos conocen de nuestra complicidad”. Trató además de aplacar al presidente de la CEOE, Antonio Garamendi: “No es un patriota de boquilla, antepone siempre los intereses de España”. Y a los sindicatos, a los que aseguró que no se tocará una coma de la reforma laboral del PP del 2012 sin diálogo social.

Montero, dirigiendo la manguera también al interior del Gobierno, quiso enfriar el nuevo choque interno entre el vicepresidente ­social y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, y la vicepresidenta económica, Nadia Calviño. “En todos los gobiernos hay diferentes sensibilidades, pero vamos todos a una”, aseguró. Pie en pared, de nuevo: “Este es un Gobierno fuerte, cohesionado y unido, pese a quien pese”, zanjó.

En el PSOE se siguieron entre tanto repartiendo las culpas internas, y pese a que algunos presidentes autonómicos como Emiliano García-Page o Javier Lambán vuelven a elevar el tono ante el acuerdo con EH Bildu o la dependencia de ERC, la mayoría rumia su descontento con discreción. Unos achacan al propio Sánchez y a su estratega jefe, Iván Redondo, su persistencia en el “regate corto” para intentar salvar cada jornada. Otros lamentan que “el error está en la rectificación” nocturna que el PSOE hizo de su pacto con EH Bildu, por mucho que Calviño montara en cólera. Y todos asumen que fallaron otra vez los “filtros y sistemas de alerta” que el PSOE, aseguran, tenía antaño bien engrasados.

Como portavoz del Gobierno, no obstante, Montero evitó recrearse en los fallos propios para repartir responsabilidades ajenas. La estrategia de la Moncloa es atribuir a la “irresponsabilidad” del líder del PP, Pablo Casado, por negarse a respaldar la alarma, que el Gobierno se vea obligado a mercadear con unos y otros los apoyos necesarios. En especial, con una ERC a la que su permanente pugna electoral con JxCat fuerza, a su juicio, a plantear imposibles.

Montero, así, lamentó los “vetos contrapuestos que hacen inviable cualquier tipo de acuerdo”, en alusión a la incompatibilidad, en esta ocasión, de ERC y Ciudadanos. “Tenemos que resetear muchas actitudes y posiciones prefijadas de antemano, porque esta crisis demanda nuevas respuestas y aproximaciones”, demandó.

“En las últimas horas se ha hablado mucho de los pactos que se han llevado a cabo para sacar adelante la última prórroga. Este Gobierno está haciendo lo que es su deber y su obligación: dialogar y amarrar los apoyos necesarios para que el estado de alarma sea aprobado”, justificó Montero según recoge La Vanguardia en una publicación.

“Lo lógico es que el principal partido de la oposición, que ha gobernado durante tantos años, no hubiera dimitido de su responsabilidad”, advirtió.

“Lo lógico –insistió, en referencia a Casado–, es que la dirección nacional del PP fuera lo suficientemente sensata para dejar de mirar de reojo lo que hace la ultraderecha y escuchar más lo que dicen sus presidentes en los territorios donde gobiernan”.

Y, a continuación, miró a ERC: “También lo lógico es que las fuerzas que se consideran progresistas no hubieran entrado en una dinámica de negociación imposible con la esperanza de que la responsabilidad de otros partidos salvaran la prórroga del estado de alarma, como así ha sido finalmente”. La portavoz del Gobierno se mostró así convencida de que “algunos votan en contra con los dedos cruzados, para que salga adelante una situación que todos, y hay un consenso internacional, creemos absolutamente necesaria”.

“Algunos podrán seguir en su recuento particular de votos, anteponiendo intereses electoralistas y partidistas. Pero nosotros seguiremos buscando apoyos, alianzas y volveremos a tender la mano a todos”, anunció. Aunque lograr la sexta prórroga suponga ya una pirueta mortal para Sánchez.

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