viernes 30/10/20

Las protestas del público por la falta de medidas de seguridad hacen que se cancele una función en el Teatro Real de Madrid

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El Teatro Real de Madrid ha suspendido este domingo una función de la ópera Un ballo in maschera, obra de Giuseppe Verdi, después de que varios asistentes se quejaran de la falta de distancia de seguridad entre las butacas del público. La  institución, por su parte, ha defendido que cumplía con "todas las normas vigentes". 

La representación -que estrenaba la temporada 20/21 en el Real y que contó el pasado viernes con la presencia de los Reyes-, cuya hora de inicio estaba fijada sobre las 20.00 horas, quedó suspendida por las protestas de los espectadores, la mayoría situados en la parte alta del edificio. Según sus testimonios, consideraban que no se seguían adecuadamente las medidas sanitarias implantadas en el ámbito cultural para frenar el avance de la COVID-19 en España.

A pesar de ello, la obra se intentó reanudar hasta en dos ocasiones. De hecho, se interpretó la obertura de la ópera y el principio del primer acto. Finalmente, después de que el maestro Nicola Luissoti abandonara el podio y detuviese la representación, que trató de retomarse cincuenta minutos más tarde, la función se suspendió definitivamente. Tras ello, la megafonía del Real anunciaba que "los que no quisieran quedarse o no estuvieran de acuerdo con la recolocación podían acudir a las taquillas para la devolución del importe de las entradas".

Tras estos incidentes, la Policía Municipal de Madrid se personó en el lugar, verificando que el aforo era el adecuado a las restricciones impuestas por la crisis sanitaria

El Teatro Real achaca la suspensión a las quejas de un "grupo minoritario"

El Teatro Real ha defendido que cumplía con "todas las normas vigentes" de aforo y ha achacado a un "grupo minoritario" de personas la suspensión de la obra por sus quejas, pese a que fueron reubicados gran parte de esos espectadores.

En un comunicado, la institución ha explicado que "había 905 localidades ocupadas", lo que representa el "51,5 por ciento del aforo total de la sala", y "un grupo de espectadores ha expresado con aplausos y gritos su disconformidad con el emplazamiento de sus localidades".

Según el relato del Teatro Real, la protesta por la falta de distancia de seguridad que denunciaron algunos espectadores, situados en su mayoría en la parte de arriba del teatro, "se ha prolongado pese a los avisos de megafonía que ofrecían a los espectadores la posibilidad de recolocarles o devolverles el importe de las entradas".

“Teatro Real: "Un reducidísimo grupo insistió en proseguir con sus protestas para boicotear la representación"“

Tras la reubicación de "gran parte de los espectadores" y los "dos intentos de interpretar la ópera por parte del director de orquesta y de todos los artistas y técnicos que participaban en la función", el coliseo madrileño señala que "un reducidísimo grupo insistió en proseguir con sus protestas para boicotear la representación, por lo que la misma tuvo que suspenderse, cerca de las 21.10 horas".

En este sentido, la dirección del Teatro Real abrirá una investigación "para averiguar este lamentable incidencia" y tomará "las medidas necesarias para que las sucesivas funciones se desarrollen con normalidad".

El director del salón, Ignacio García-Belenguer, explicó durante la presentación previa a la obra que en las funciones el coro dispone de una distancia de 1,5 metros de seguridad y hay un entreacto de 30 minutos. Además, el aforo máximo es del 65 % (alrededor de 1.200 butacas), diez puntos máximo del máximo permitido por ley -75 %-. "La finalidad de todas estas medidas es que la gente se sienta cómoda", añadió García-Belenguer.

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