lunes 3/8/20

Iglesias convocará a gallegos y vascos a una ejecutiva sin autocrítica para cerrar un ciclo

Pablo Iglesias en el Congreso. Imagen: Zeleb
Pablo Iglesias en el Congreso. Imagen: Zeleb

Pablo Iglesias convocará a los líderes de Podemos  en Galicia y País Vascos a una ejecutiva del partido antes del fin de semana, previsiblemente jueves o viernes, una vez que las direcciones en estos territorios hayan celebrado las suyas propias para analizar la debacle electoral sufrida este domingo. Desde la dirección estatal dan por cerrado un ciclo, el de los procesos municipales y autonómicos que ya se saldaron con un considerable descenso de apoyos en mayo del pasado año en once territorios. Estos comicios marcarían ese fin de ciclo, sobre el que se reconoce la conflictividad en el seno de las confluencias, principalmente la gallega. En marea, la coalición formada por morados, Esquerda Unida y Anova, vivió cuatro años de ininterrumpidas guerras internas marcadas por las rupturas dentro del grupo parlamentario, escisiones y finalmente la división en dos candidaturas.

La marca quedó en manos del núcleo que pivotaba entorno a su exportavoz, Luis Villares, por lo que los morados se presentaron a estos comicios liderando una nueva marca, Galicia en Común-Anova-Mareas. Tanto unos como otros se han convertido en fuerzas extraparlamentarias después de haber sido en 2016 la segunda fuerza en votos, aunque empatando en escaños con el PSdeG. No se descarta por tanto una reflexión profunda respecto a este tipo de fórmulas, incluyendo las causas y efectos de la conflictividad interna, más allá de la ineficiente implantación territorial.

El candidato de Galicia en Común, Antón Gómez-Reino, ya asumió durante la noche electoral "en primera persona" lo que tildó de "fracaso". Tras enfatizar que los resultados habían sido "malos, muy malos" tanto para Galicia como para "nuestro espacio", avanzó que realizarían en los próximos días "una reflexión profunda". Posteriormente, el líder de Unidas Podemos y vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, era igual de contundente en un mensaje en las redes sociales: "Derrota sin paliativos". "Perdemos buena parte de nuestra representación en el Parlamento Vasco y quedamos fuera del Parlamento de Galicia. Nos toca hacer una profunda autocrítica y aprender de los errores que sin duda hemos cometido".

Será en la próxima ejecutiva donde comiencen a tomarse decisiones con base en esos reconocidos "errores". Y es que la conflictividad no se limita a Galicia, puesto que en País Vasco, donde se perdieron casi la mitad de los apoyos pasando de once a seis diputados, la formación encadena la que es su cuarta dirección, después de que dimitiese todo el anterior equipo tras perder su candidata para las primarias, Rosa Martínez, que compitió contra la avalada por la dirección estatal, Miren Gorrotxategi.

Tras las elecciones municipales y autonómicas de mayo del pasado año en once comunidades, el secretario general del partido ya puso énfasis en la deficiente implantanción territorial de la formación: "No hemos sido capaces de construir una organización con la suficiente implantación territorial, lo que nos hubiera dado más presencia y fuerza". Ahora estos comicios se valoran en ese mismo marco, a pesar de que se producen con Unidas Podemos dentro del Gobierno de coalición y de contar en Galicia con el apoyo de la diputada gallega Yolanda Díaz que, junto a Iglesias, han puesto en valor las medidas arrancadas por la formación para extender el denominado "escudo social", entre las que reivindican como propias el ingreso mínimo vital. Con todo, algunas voces de la dirección destacan que era complicado superar la inercia a la baja de los anteriores comicios municipales y autonómicos.

Entonces, Unidas Podemos se quedó lejos de lograr el objetivo de incrementar el número de comunidades donde convertir sus votos en necesarios para sumar con el PSOE, limitándose a ser clave para la formación de un Ejecutivo progresista en Baleares -junto a los ecosocialistas Més-, Asturias, La Rioja y Canarias -junto a Nueva Canarias-, cuando hasta ese momento lo eran también en Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón, además de en Valencia. La debacle en las autonómicas del pasado año se consumó al quedarse fuera de los parlamentos de Castilla-La Mancha y Cantabria, al no llegar al 5% necesario para obtener representación, mientras que en la Comunidad de Madrid tampoco sumaron con el PSOE y Más Madrid.

La portavoz del partido Isa Serra insistía este lunes en calificar los resultados de "malos" y en la necesidad de hacer autocrítica. Una autocrítica, dijo, sobre "los errores del pasado" a partir de una reflexión colectiva en el seno de la organización "para tener más fuerza en el futuro y poner en valor las políticas que estamos promoviendo a través del Gobierno para enfrentar esta crisis social y económica". Serra ha descartado dimisiones en la dirección estatal tras esta debacle electoral, dado que recientemente se acaba de celebrar la tercera asamblea ciudadana de Podemos "en la que se ha revalidado la dirección que tenemos actualmente", y ha emplazado la "reflexión" a sus compañeros de filas en Galicia y País Vasco.

Las diferencia de los resultados entre las elecciones generales del pasado mes de noviembre en estos dos territorios y las del pasado domingo también son notarias. En Galicia, Unidas Podemos obtuvo un 12,66% de los apoyos, mientras que los cosechados por Galicia en Común se han quedado en menos del 4%. En País Vasco, la candidatura de Unidas Podemos obtuvo un 15,41%, mientras que Elkarrekin Podemos se ha quedado en siete puntos y medio por debajo de estos resultados.

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