lunes 26/7/21

Dictada orden internacional para detener a Tomás Gimeno por la comisión de dos delitos agravados

Los tribunales dan los primeros pasos para hacer frente a la actuación delictiva del padre de Anna y Olivia
Imagen de Tomás Gimeno, padre de Anna y Olivia - Europa Press
Imagen de Tomás Gimeno, padre de Anna y Olivia - Europa Press

La magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Güímar ha dejado sin vigencia la orden internacional para la detención de Tomás Gimeno por un delito de sustracción de sus hijas Anna y Olivia. En su lugar, ha acordado otra orden internacional por la presunta comisión de dos delitos agravados de homicidio y uno contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género.

La juez instructora del caso también ha declarado la pérdida de competencia del Juzgado de Güímar a favor del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Santa Cruz de Tenerife, donde tiene domicilio la madre de Ana y Olivia.

Según el auto de la magistrada, conocido hoy, hasta la localización del cuerpo sin vida de Olivia el pasado jueves, introducida en el interior de una bolsa de deporte y, a su vez, en una bolsa de basura y envuelta con una toalla, se habían barajado diversas hipótesis, pero únicamente se habían encontrado indicios acerca de una posible sustracción de las menores por parte de Tomás.

De este modo, desde el Juzgado se trabajó en la búsqueda de cualquier indicio posible que permitiera la localización de las niñas y su padre, sin descartar que se pudiera haber fugado con ellas, dedicando el mayor esfuerzo a la posibilidad de encontrarlas con vida, de ahí que se adoptara una orden internacional de detención contra Tomás y el secreto de las actuaciones.

Sin embargo, la localización del cuerpo de Olivia ha supuesto la objetivación de la comisión de delitos más graves, pues la intención que Tomás tuvo el 27 de abril cuando se llevó a sus hijas no fue sustraerlas de su madre y entorno para llevárselas a un paradero desconocido, sino presuntamente darles muerte de forma planificada y premeditada.

Tal y como recoge el auto, todo ello se produjo con el fin de provocar un inhumano dolor a su expareja, a la que de forma deliberada buscó dejar en la incertidumbre acerca del destino que habían sufrido sus hijas al ocultar sus cuerpos, tras darles muerte, en el fondo del mar, eligiendo lugares alejados de la costa y profundos, donde pensaba que nunca serían encontradas, todo ello tras anunciar, tanto a su expareja, como a su entorno cercano, que se iba con las niñas y que no les volverían a ver.

Si bien sólo se ha localizado, hasta el momento, el cuerpo de Olivia, la hipótesis más probable respecto a Anna es, desgraciadamente, la misma. La segunda bolsa amarrada al ancla se localizó rota, sin nada en su interior, salvo unos lastres.

Del auto se desprende que Tomas había planificado los atroces actos que presuntamente cometió el 27 de abril. El trágico desenlace supone, por un lado, la desaparición de la causa que motivaba el secreto de las actuaciones y, por otro, la constatación de indicios acerca de la posible comisión de dos delitos agravados de homicidio y uno contra la integridad moral en el ámbito de la violencia de género.

Esto supone la necesidad de dejar sin efecto la orden internacional de detención previamente dictada por un delito de sustracción de menores, para acordar otra orden internacional de detención que responda a los delitos anteriormente citados dirigida a evitar la posibilidad de que Tomás, cuyo cuerpo no ha sido localizado, pueda sustraerse a la acción de la justicia.

 

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