domingo 26/9/21

Las Perseidas o las ‘lágrimas de San Lorenzo’: los cordobeses podrán disfrutar este 2021 de un fantástico espectáculo

Gente observando las Perseidas
Gente observando las Perseidas

El pico de actividad de la lluvia de estrellas más esperada del año está a la vuelta de la esquina. Esta es la conocida como las Perseidas, y es conveniente saber dónde, cuándo y cómo observarla para poder disfrutarla al máximo.

Las Perseidas son meteoros que caen todos los años alrededor del 12 de agosto. También son conocidas como las “lágrimas de San Lorenzo”, ya que caen muy cerca de la festividad del mártir (10 de agosto). 

La lluvia de estrellas suele coincidir con cielos totalmente despejados y es visible en pleno verano en todo el hemisferio norte. Los meteoros que caen formando la lluvia  provienen del cometa 109P/Swift-Tuttle. No son más que un conjunto de gases, polvo y materiales rocosos que permanecen en órbita cuando el cometa los arroja al espacio. Cuando la tierra, girando alrededor del Sol, se encuentra con uno de los anillos formados por estos materiales, algunos de los fragmentos son atrapados por su campo gravitatorio y caen a través de la atmósfera a gran velocidad, según el Instituto Geográfico Nacional.

La Tierra cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle cada año, a principios de agosto. Las partículas que forman dicha órbita, en su gran mayoría pequeñas, entran en nuestra atmósfera a 50 km por segundo. Debido a tan alta velocidad, la fricción las calienta y se vaporizan a grandes alturas.

Normalmente las Perseidas comienzan cerca del 17 de julio y duran hasta el 24 de agosto. Este año alcanzarán su momento de máxima actividad en las noches del 11 al 13 de agosto, con hasta 200 meteoros por hora. Este año es además uno idóneo para su observación, pues la lluvia sucederá pocos días después de la luna nueva (8 de agosto).

Cualquier lugar que proporcione un cielo oscuro y tenga pocos obstáculos para la vista es idóneo para la observación de las Perseidas. Por ello, zonas altamente rodeadas de edificios, montañas o árboles no son las más recomendables. Tampoco es aconsejable utilizar instrumentos ópticos que entorpezcan nuestro campo de visión. Hay que procurar mirar siempre hacia zonas oscuras, aquellas que estén ubicadas en la dirección opuesta a la posición de la Luna. 

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