domingo. 14.07.2024

El sustituto de la Secretaría de Estado, el arzobispo Edgar Peña Parra, ha admitido la emisión de una factura falsa en la compra opaca de un inmueble en 2018 durante su comparecencia como testigo en el juicio que se celebra en Londres.

"La factura era falsa, pero insistí, en el objeto de la transacción, en poner 'finiquito final, pleno y definitivo' a todas nuestras obligaciones contractuales. Eso estaba en mi mente", aseguró durante su comparecencia como testigo este jueves en un proceso judicial en el Tribunal Superior de Justicia del Reino Unido vinculado a la adquisición de forma irregular en una operación que acabó en estafa de un inmueble en Londres.

En concreto, se refería a la factura falsa -correspondiente a dos transferencias bancarias de 5 y 10 millones- emitida para el intermediario Gianluigi Torzi, en concepto de actividades profesionales, cuando en realidad se le pagó para conseguir la venta de las 1.000 acciones con derecho a voto que le daban el control total del edificio.

Torzi fue de hecho condenado en primera instancia por el Tribunal vaticano por extorsionar a la Secretaría de Estado en esta venta opaca del inmueble londinense.

El proceso arrancó el 24 de junio en Reino Unido, a raíz de una demanda civil presentada en 2020 por el financiero Raffaele Mincione, condenado en primera instancia por el tribunal del Vaticano por blanqueo de dinero, malversación y corrupción en esta operación opaca.

Según Vatican News, durante el interrogatorio de este jueves formulado por el abogado Charles Samek, que duró dos horas y media en inglés, Peña Parra describió los subterfugios que usó Torzi para engañar a la Santa Sede.

El funcionario vaticano explicó que se emitieron al broker dos facturas de 5 y 10 millones de libras a nombre de sus empresas Sunset Enterprise y Lighthouse, para obligarle a salirse del trato y ceder a la Santa Sede el control total del palacio londinense de su propiedad. De hecho, la justicia del Vaticano lo condenó en primera instancia por esta operación engañosa por la que consiguió una comisión de 15 millones de euros. "Me sentí totalmente engañado", dijo Peña Parra en la única frase que pronunció en italiano.

"Hasta el final todo fueron mentiras y engaños. Estábamos atrapados...' Por eso nos vimos 'obligados' a aceptar las exigencias de Torzi y a poner fin a toda relación con él", aseguró el arzobispo venezolano, que llegó a la Secretaría de Estado en 2018 precisamente para ocuparse de esta operación irregular.

En realidad fue su adjunto en ese departamento del Vaticano, Alberto Perlasca, quien supervisó y autorizó la operación. De hecho, los contratos que daban a Torzi el control de la propiedad cinco años después de la compra original en 2013 están firmados por él. Perlasca ha sido el principal informante en este caso, que reconstruyó ante los fiscales del Vaticano la trama para ayudar a la investigación. Pero muchos han cuestionado que no haya sido procesado por su papel en el acuerdo.

Peña Parra fue asistido por un intérprete durante su declaración ante el abogado de Mincione, que llegó a sugerir que se informó de forma parcial al Papa sobre las transacciones que habían tenido lugar en la venta de Londres. El interrogatorio continua este viernes 5 de julio.

El Vaticano emitió una factura falsa en la compra de un inmueble en Londres