sábado 19/9/20

Johnson gana la primera votación para romper parte del acuerdo del 'Brexit'

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El primer ministro británico, Boris Johnson, ha conseguido sacar adelante la primera votación del controvertido proyecto de ley sobre el mercado interno que modifica unilateralmente el acuerdo sobre el "Brexit",y que pretende aprobar en contra de lo pactado con la Unión Europea, aunque todavía se enfrentará a nuevos obstáculos.

Con el apoyo de 340 diputados y el rechazo de 263, Johnson ha hecho valer la amplia mayoría absoluta con la que cuenta en la Cámara de los Comunes (baja), pero no ha conseguido frenar el coro de voces cada vez mayor dentro de su propio partido que denuncian que el proyecto de ley viola el derecho internacional. 

La Cámara también ha tumbado una enmienda de la oposición laborista a la totalidad del texto, por 349 en contra y 213 a favor.

La verdadera prueba para la ley llegará la semana que viene, cuando está previsto que se voten las enmiendas a las provisiones sobre Irlanda del Norte, origen de la vulneración de lo acordado con la UE. 

A través de esta ley, Johnson busca reservarse el derecho a modificar de manera unilateral las disposiciones pactadas para evitar una frontera entre la región británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda, si bien ha asegurado que se trata de una "red de seguridad" y una "póliza de seguro" en caso de que Londres y Bruselas no logren pactar su futura relación antes del límite del 31 de diciembre.

"No tengo absolutamente ningún deseo de utilizar estas medidas. Son un seguro. Si llegamos a un acuerdo con nuestros amigos europeos, lo que creo que aún es posible, nunca serían invocadas", ha argumentado Johnson ante los diputados antes de que se llevase a cabo la votación.

Acusa a la UE de imponer una "frontera aduanera"

Johnson ha intervenido para defender el texto con el argumento de que es un "seguro" para evitar que Irlanda del Norte quede desligada comercialmente del resto del país en caso de que Londres y Bruselas no logren pactar su futura relación antes del límite del 31 de diciembre.

Según el jefe de Gobierno, Bruselas amenaza con vetar el comercio de productos alimentarios y agrícolas británicos en caso de que se produzca un 'Brexit' sin acuerdo. "Están amenazando con crear una frontera aduanera en nuestro propio país", entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, ha señalado.

Si ese fuera el caso, "esa decisión significaría la prohibición automática de transferir nuestros productos animales de Gran Bretaña a Irlanda del Norte", ha dicho Johnson.

Respuesta a las "amenazas" de la UE

Durante su intervención parlamentaria, el primer ministro también ha acusado a la Unión Europea de utilizar el protocolo para Irlanda del Norte que se acordó el pasado año como carta negociadora para agregar presión sobre el Reino Unido en las actuales negociaciones de la futura relación.

Sin una "salvaguarda" adicional, ha sostenido, Bruselas podría llegar a bloquear el comercio entre esa región británica y el resto del Reino Unido en caso de un Brexit abrupto al término de este año.

Si ese fuera el caso, "esa decisión significaría la prohibición automática de transferir nuestros productos animales de Gran Bretaña a Irlanda del Norte", ha dicho Johnson.

Ante la posibilidad de que se desencadenen escenarios como ese, el primer ministro ha considerado necesario reservarse el derecho a alterar el acuerdo alcanzado el pasado octubre, que establece controles en el paso de mercancías entre Irlanda del Norte y el resto de regiones británicas (Escocia, Gales e Inglaterra) a fin de mantener sin fricciones la aduana terrestre con la República de Irlanda.

"Irlanda del Norte es parte del territorio aduanero del Reino Unido [...] no podemos tener una situación en la que las fronteras mismas de nuestro país puedan ser dictadas por una potencia extranjera u organización internacional. Ningún primer ministro británico, ningún gobierno, ningún parlamento podría aceptar tal imposición", ha recalcado en su intervención para convencer al resto de miembros del Gobierno.

Malestar entre los miembros de su partido

Pese a la impresión que ofrecen las cifras, la ley de Mercado Interno ha generado malestar en sectores del Partido Conservador, que consideran que el texto puede violar la legalidad internacional y socavar la credibilidad del Reino Unido. La controversia ha llevado a algunos diputados "tories" a expresar la intención de rebelarse contra la disciplina de partido y no respalda la legislación. 

Si en los últimos días fueron sus antecesores en Downing Street Theresa May y John Major quienes mostraron su rechazo al plan de Johnson, este lunes se ha sumado el primer ministro conservador David Cameron, responsable de convocar el referéndum sobre el 'Brexit'.

Pero también lo ha criticado su propio ministro de Economía hasta febrero, Sayid Javid, que ha declarado que no comprende "por qué es necesario que el Reino Unido viole la legislación internacional".

"Una de las mayores fortalezas y tradiciones del Reino Unido es el respeto a la legalidad. Nuestra duradera reputación por mantener nuestra palabra nos ha hecho una nación más estable, pacífica y próspera", sostuvo en un comunicado Javid antes de votar en contra.

Otro de los golpes que ha sufrido Johnson es la crítica del ex abogado general del Estado Geoffrey Cox, quien jugó un papel relevante en las negociaciones del acuerdo de salida de la Unión Europea que se firmó el pasado octubre. "La ruptura de la ley llevará en último término a un daño permanente y a largo plazo para la reputación de este país. Es también una cuestión de honor para mí. Nosotros firmamos y sabíamos lo que estábamos firmando", recalcó Cox en declaraciones a la cadena Times Radio.

Sofocar la revuelta

Para tratar de evitar una revuelta en sus propias filas, Johnson se ha comprometido a consultar al Parlamento en el futuro antes de ejercer los derechos que le ofrecerá la ley de Mercado Interno.

Ese es precisamente el objetivo de una enmienda presentada por el conservador Bob Neill, que amenaza con reunir cierto apoyo entre los "tories" al ser votada la semana que viene.

Johnson ha intentado aplacar asimismo los recelos de aquellos diputados que temen las consecuencias de violar la ley internacional al argumentar que aprobar la ley "no constituye el ejercicio de los poderes" que otorga al Gobierno.

Ha asegurado al mismo tiempo que si se llegara a una situación de conflicto con la UE activaría "al mismo tiempo" los mecanismos de arbitraje previstos en el acuerdo de salida del bloque comunitario para tratar de llegar a una solución consensuada.

 

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