sábado 23/10/21

Occidente se retira de Afganistán mientras los Talibanes toman el poder en más de la mitad del país

Combatientes talibanes conducen un vehículo del Ejército Nacional Afgano, en una calle en Kandahar, Afganistán, el 13 de agosto de 2021. © AFP
Combatientes talibanes conducen un vehículo del Ejército Nacional Afgano, en una calle en Kandahar, Afganistán, el 13 de agosto de 2021. © AFP

Occidente deja atrás a Afganistán y los Talibanes tienen cada vez más poder. Tras 20 años de que la invasión de Estados Unidos mitigara la acción de los extremistas, varias potencias abandonan militar y diplomáticamente al país; mientras los insurgentes quedan con el camino despejado que ya les permite controlar el 65% del suelo afgano. 

Noruega anunció este viernes que cierra “temporalmente” su embajada en Kabul y retira a todo el personal diplomático, tanto a nacionales noruegos como a sus empleados locales y sus familias.

“La situación de seguridad en Afganistán se está deteriorando rápidamente y esto está teniendo un impacto severo en la población civil. Por lo tanto, hemos decidido cerrar temporalmente la Embajada de Noruega en Kabul y evacuar al personal (…) El cierre es temporal y Noruega reabrirá la Embajada en Kabul cuando la situación lo permita”, aseguró la ministra de Relaciones Exteriores, Ine Eriksen Søreide.

La decisión del Gobierno noruego sigue a la de varias otras naciones que toman medidas similares, como Dinamarca.

"Los daneses que estén en Afganistán deben abandonar el país de forma inmediata. La situación es grave. Hemos tomado las medidas necesarias", señaló en rueda de prensa el ministro de Asuntos Exteriores de Dinamarca, Jeppe Kofod.

Suiza señaló que retirará a los tres empleados restantes de su oficina de cooperación en suelo afgano, que supervisa los programas de desarrollo y ayuda humanitaria; mientras que el personal local que quiera irse debe solicitar visas humanitarias a Zúrich, indicó en rueda de prensa la viceministra de Relaciones Exteriores, Livia Leu.

Canadá informó que sus fuerzas especiales están preparadas para la evacuación de sus trabajadores diplomáticos, si los talibanes mantienen su ofensiva.

Francia reiteró el llamado a sus ciudadanos para que abandonen la nación lo antes posible. "A la luz del deterioro de la situación de seguridad, volvimos a pedir a los ciudadanos franceses la semana pasada que abandonaran el país lo antes posible", dijo el Ministerio de Relaciones Exteriores en un comunicado en respuesta a una pregunta escrita sobre si Francia planeaba evacuar su embajada y sus ciudadanos del país.

Alemania, Finlandia y la ONU no clausuran su representación diplomática, pero retiran personal

El Gobierno alemán señaló que dejará en “mínimos absolutos” el número de personas que trabajan en su embajada en Kabul, de acuerdo con el ministro de Asuntos Exteriores, Heiko Maas, quien reconoció el avance y la conquista de distintas ciudades del país por parte de los talibanes. 

Las autoridades de Finlandia aseguraron que por ahora mantendrán abierta su delegación en Afganistán, pero que evacuarán a "hasta 130 afganos que estuvieron empleados al servicio de Finlandia, de la UE y de la OTAN, y a sus familias”. 

La ONU sostuvo que traslada a sus empleados, pero dentro del país y por ahora no contempla el retiro de su delegación. “Estamos evaluando, literalmente, hora por hora, la situación de seguridad tanto en Kabul como en otros lugares. No hay ninguna evacuación del personal de la ONU", aseveró el portavoz Stephane Dujarric.

Por su parte, Reino Unido desplegó cerca de 600 militares para ayudar a sus ciudadanos a salir de la nación.

La decisión de la mayoría de potencias de Occidente de evacuar a sus diplomáticos y ciudadanos se da luego de que Estados Unidos enviara 3.000 soldados más a Kabul para ayudar en las labores de evacuación de su personal de la embajada. La mayoría de esos militares estará en Kabul este fin de semana, de acuerdo con el Pentágono.

Estados Unidos saca a su personal de Afganistán y pide destruir material sensible de la embajada

Estados Unidos, país acusado por el Gobierno afgano de desencadenar el actual asedio de los talibanes tras decidir que se retira del país junto a las tropas de la OTAN, se apresura a sacar a sus militares, ciudadanos y empleados diplomáticos. No sin antes pedir que sea destruido “material sensible” y artículos de su embajada.

Se trata de elementos "que podrían usarse indebidamente en esfuerzos de propaganda", según un aviso del Gobierno enviado este viernes a sus empleados en la sede diplomática de Kabul, citado por la cadena estadounidense CNN, que asegura tuvo acceso a la notificación escrita.

La alerta indicó que las instalaciones proporcionarían "apoyo de destrucción" a diario y pedía al personal que "aproveche y reduzca la cantidad de material sensible”, incluidos documentos impresos y electrónicos.

"Por favor, incluyan también elementos con logotipos de embajadas o agencias, banderas estadounidenses o elementos que podrían usarse indebidamente en esfuerzos de propaganda", subrayó.

Los Talibanes están próximos a tomar Kabul y sus instituciones

La embestida armada de los talibanes es tal que estarían cerca de adelantarse a los pronósticos de las propias agencias de inteligencia de Estados Unidos.

Los militantes, que buscan retomar un régimen islamista radical con la aplicación estricta de la Sharía, se apoderaron de la segunda y tercera ciudades más grandes de Afganistán, según confirmaron este viernes funcionarios locales. Ya dominan más del 65% del país, luego de que lanzaran una ofensiva masiva el pasado primero de mayo, que coincidió con el inicio oficial del repliegue de las tropas de Estados Unidos y la OTAN.

Los extremistas se han tomado más de la mitad de las ciudades capitales de las 34 provincias que conforman la nación, además de otros distritos, ciudades fronterizas y rutas comerciales.

"La ciudad parece una línea de frente, una ciudad fantasma (…) Las familias se han ido o se están escondiendo en sus hogares", aseguró Ghulam Habib Hashimi, miembro del consejo provincial desde la ciudad Herat, cerca de la frontera con Irán, donde habitaban cerca de 600.000 personas.

Las fuerzas gubernamentales parecen derrumbarse ante el avance del Talibán y crecen los temores de que un asalto a la capital, Kabul, sea cuestión de escasos días.

El miércoles, una fuerte del Departamento de Defensa citada por Reuters afirmó que, de acuerdo con una evaluación de las agencias de inteligencia de Estados Unidos, los insurgentes podrían aislar Kabul en 30 días y potencialmente tomar el control total, incluidas sus instituciones de Gobierno en 90 días.

Pero dada la velocidad con que avanza el Talibán, esas acciones podrían ocurrir mucho antes de lo previsto por Washington. Por ahora, no hay acción militar que logre contener a los talibanes y pese al actual panorama, a diferencia de hace 20 años, ningún Ejército busca reimponerse.

Las potencias se limitan a amenazar al Talibán con no reconocerlo como Gobierno si toman el poder a la fuerza, algo que ratificaron este viernes, pero esos llamados son ignorados por los combatientes extremistas, ávidos de poder después de dos décadas de haber sido frenados por los militares extranjeros.

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