viernes. 19.08.2022

Manifestación multitudinaria contra Trump, las armas y el racismo

Los manifestantes acusan al presidente de "racista" y le exigen actuar para controlar las armas
An anti-Trump demonstrator holds up a placard as police block the area outside the University Medical Center, where U.S. President Donald Trump holds a meeting with first responders in the wake of last weekend's mass shootings at a Walmart store, in El Paso, Texas, U.S., August 7, 2019. REUTERS/Jose Luis Gonzalez
An anti-Trump demonstrator holds up a placard as police block the area outside the University Medical Center, where U.S. President Donald Trump holds a meeting with first responders in the wake of last weekend's mass shootings at a Walmart store, in El Paso, Texas, U.S., August 7, 2019. REUTERS/Jose Luis Gonzalez

Redacción.- Cientos de personas han clamado este miércoles contra la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump a El Paso, en Texas, y Dayton, en Ohio, las dos ciudades que el pasado fin de semana fueron escenario de sendos tiroteos que dejaron 22 y nueve muertos, respectivamente. Trump aseguraba justo antes de su visita que "no hay disposición en los políticos" para prohibir los rifles de asalto y ha planteado controlar los antecentes de los compradores, a lo que los manifestantes han respondido con acusaciones de "racista" por su discurso antiinmigración y han exigido "hacer algo ya"  contra la venta de armas.

Trump defendía además, antes de partir de Washington, que su retórica no ha contribuido a la violencia de los tiroteos y, por el contrario, afirmaba que su discurso "une a la gente". Aseguraba haber tenido "muchas conversaciones" en los últimos días con miembros del Senado que se habrían mostrado de acuerdo en fortalecer el control de los antecedentes penales de quienes quieren comprar un arma.

En su visita a las dos últimas ciudades golpeadas por los tiroteos masivos, el presidente ha mantenido un encuentro con los heridos que se están ingresados en los hospitales University Medical Center de El Paso y Miami Valley de Dayton, y ha agradecido su labor al personal médico y de emergencias que les atendió tras los ataques, según ha informado la portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham.

Tras su primera parada en Dayton, donde ha permanecido poco menos de tres horas, Trump ha publicado a través de su cuenta de Twitter, fotografías y un vídeo de su paso por el hospital, donde, aseguraba haber conocido a "las mejores" personas.

"Fue una visita cálida y maravillosa. Enorme entusiasmo e incluso amor", ha escrito Trump en Twitter, y ha calificado como un "fraude" la conferencia de prensa posterior a su partida que ofrecieron la alcaldesa de Dayton, Nan Whaley, y el senador demócrata por Ohio Sherrod Brown, al asegurar que "no se parecía a lo que sucedió".

Whaley ha asegurado a los periodistas que le reiteraron al gobernante "la importancia" de actuar frente al tema del control de armas y que le expresó a Trump que los habitantes de esa localidad "están esperando una acción desde Washington" al respecto.

Los manifestantes de El Paso: "Trump no es bienvenido"

Las manifestaciones para dar la bienvenida a Trump han contrastado con las protestas por la visita del jefe de Estado en El Paso, una ciudad texana ubicada justo en la frontera con México, donde varios grupos de manifestantes se han concentrado en distintos puntos, especialmente en el centro comercial donde el sábado pasado ocurrió la masacre de la que se señala como autor a Patrick Crusius, de 21 años, considerado un supremacista blanco.

El estacionamiento del centro comercial se ha llenado de flores, globos, banderas, dibujos y mensajes de todo tipo en honor a las 22 personas, entre ellas ocho de nacionalidad mexicana, que perdieron la vida por los disparos indiscriminados.

"No eres bienvenido aquí", "Queremos una disculpa", "Trump es un racista, supremacista blanco", apuntaban los carteles en El Paso, entre los que ondeaban banderas de México y Estados Unidos.

El director ejecutivo de Border Network for Human Rights, Fernando García, ha explicado, en declaraciones recogidas por Efe, que los manifestantes en El Paso tienen dos mensajes para Trump: el primero que "estamos orgullosos de lo que somos, somos una comunidad de migrantes e hispanos y hemos recibido y abierto nuestras puertas a refugiados e inmigrantes y asilados históricamente, y lo seguiremos haciendo". Y en segundo lugar, que "Trump no es bienvenido en esta comunidad".

"Su retórica racista, su política de odio hacia los inmigrantes, su retórica, su narrativa de odio, generó este incidente terrorista en contra de nuestra comunidad", afirmaba García en una jornada que coincidió con el traslado de una de las víctimas del tiroteo, Elsa Mendoza de la Mora, a su país en un coche fúnebre que atravesó uno de los puentes que conecta a El Paso con Ciudad Juárez.

Medidas para controlar la venta de armas

Las protestas contra Trump se han sumado a las manifestaciones de los últimos días para restringir el uso de armas de fuego. Por la mañana, antes de emprender el viaje, Trump, adelantaba desde la Casa Blanca a los medios que "en este momento no hay disposición en los políticos a legislar para prohibir los rifles de asalto".

Como soluciones para atajar el problema, el republicano ha propuesto además de más pena de muerte, estrechar el control en la venta, y comprobar los antecedentes de las compradores, particularmente a aquellas personas que padezcan transtornos mentales, sin especificar qué tipo de medidas o baremos oficiales habría que implementar para la detección de estos sujetos.

La alcaldesa de Dayton, la demócrata Nan Whaley, ha admitido este martes sentirse "decepcionada" por la "vaguedad" de los comentarios del mandatario sobre el control de armas tras los dos tiroteos. "No creo, francamente, que sepa de lo que habla", ha afirmado.

Las matanzas a manos de tiradores descontrolados han reavivado en EE.UU. La polémica sobre las leyes que permiten portar armas de fuego y su adquisición, particularmente los mortíferos fusiles de asalto. Este tipo de arma larga tiene prestaciones militares y, aunque limitadas en su automatismo para el uso por civiles, es el preferido por los responsables de las últimas matanzas por disparos en el país norteamericano.

Entre los remedios que defiende, Trump no menciona un factor decisivo en la motivación de estos asesinatos masivos, el odio a las minorías, un elemento en el foco de atención por la inflamada retórica antiinmigración del presidente republicano que muchos ven como acicate a la proliferación de sucesos como los de Texas y Ohio.

De hecho, la masacre de el Paso está siendo investigada  como crimen de odio, y el FBI ha vinculado al asesino de Dayton a ideologías que promueven la violencia.

Antes de emprender el tiroteo, el sospechoso del mismo en El Paso presuntamente publicó un manifiesto en el que empleando argumentos usados por Trump dijo que su finalidad era detener "la invasión" de Latinoamericanos a EE.UU.

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