domingo 9/8/20

Un joven italiano de 18 años sobrevive gracias a un doble transplante de pulmón tras el Covid-19

Médicos realizando un transplante.
Médicos realizando un transplante.

Un joven italiano de 18 años, afectado gravemente por Covid-19, ha sido sometido a un doble trasplante de pulmón que le ha permitido salvar la vida, después de que el virus le "quemase" los pulmones" e impidiese su funcionamiento. Realizada en el Hospital Policlínico de Milán, se trata de la primera intervención de este tipo en Europa. 

La pesadilla de este joven milanés -llamado de forma ficticia Francesco, para proteger su privacidad- comenzó el pasado 2 de marzo, con un inesperado episodio de fiebre alta. En apenas cuatro días, empeoró de tal manera que fue ingresado en estado muy grave en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital San Rafael, donde ha permanecido dos meses. En cuarenta y ocho horas, tuvo que ser intubado. 

Se trata de un caso excepcional, pues el coronavirus suele provocar solo síntomas leves en los adolescentes. Además, Francesco estaba sano y no tenía patologías previas, lo que provoca que resulte aún más sorprendente, explica Il corriere della sera.

El 23 de marzo su situación volvió a empeorar. El estado de los pulmones era tan precario que los médicos comprendieron que la única posibilidad de salvarle la vida era practicarle un doble trasplante, como ya se había hecho previamente en China, origen de la pandemia de COVID-19.

El trasplante se llevó a cabo a mitad de mayo, en una intervención compleja debido a los graves daños causados por la enfermedad. "Los pulmones, de hecho, parecían de madera, extremadamente pesados, y en algunas zonas estaban completamente destruidos. Había un daño generalizado en los alvéolos pulmonares, incapaces de desempeñar su función", explica el director de la Escuela de Especialización en Cirugía Torácica de la Universidad de Milán, Mario Nosotti.

Ahora, informa el Policlínico, Francesco está despierto, colabora y asiste a fisioterapia, mientras prescinde poco a poco del respirador. Por delante le queda una larga rehabilitación, no tanto por la infección por coronavirus (de la que ya se ha curado), sino por los 58 días que ha pasado encamado, intubado y conectado a varias máquinas. 

De forma paralela se ha practicado una intervención similar en Viena, Austria.