miércoles. 17.08.2022

20 son los años que llevan intentando silenciar a la periodista Jineth Bedoya. En el año 2000, en una Colombia sumida en el narcotráfico, guerrillas y grupos paramilitares, fue raptada en la puerta de la cárcel La Modelo de Bogotá cuando iba a entrevistar a un jefe paramilitar como parte de una investigación sobre tráfico de armas, desapariciones y homicidios en las prisiones colombianas.

Estuvo 16 horas secuestrada . Tardó nueve años en poder contar su historia debido al trauma, ya que fue violada y abusada sexualmente, Este acontecimiento se volvió una causa colectiva contra la impunidad en los casos de violencia sexual en Colombia. Todo este tiempo lo ha dedicad a alentar a las mujeres a denunciar a sus agresores con la campaña No es hora de callar.

Su proceso judicial ha estado cargado de estereotipos machistas. Durante los primeros años se llegó a poner en duda su historia. “La búsqueda de la verdad de lo sucedido ha sido más dolorosa que el mismo secuestro”, declaró la periodista, que señala como responsables de su rapto a una mafia de paramilitares, militares, policías y guerrilleros patrocinados por empresarios.

Ha tenido que relatar hasta 12 veces delante de un juez lo que le ocurrió. El problema principal es que señala a altos cargos de la policía como autores intelectuales. Si en 2012 su caso no hubiese sido declarado crimen de lesa humanidad, al ser considerado parte de un método de guerra con el fin de callar a quienes se atrevían a narrar el conflicto colombiano, su caso habría sido cerrado sin encontrar culpables.

La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha sido la que ha conseguido que su caso llegue a la corte internacional. Al principio no había esperanzas, la carpeta con su nombre estaba en un cajón y su avance dependía solo de lo que ella averiguara.

A pesar de todo Bedoya no se ha movido de Colombia. Desde el Chocó o los Montes de María. Su campaña, No es hora de callar, ha servido para que otras mujeres cuenten su historia. Ya son cientos las mujeres que han roto el silencio. La fecha de su secuestro, el 25 de mayo, fue declarado en 2014 el día por la dignidad de las víctimas de violencia sexual en Colombia. El año pasado fue galardonada con el Premio Mundial a la Libertad de Prensa de la Unesco.

Jineth Bedoya, ejemplo de superación contra la violencia sexual en Colombia
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