viernes 27/11/20

Italia intenta salvar la navidad: la hostelería cierra a las 18h y se prohíben las reuniones

Eran las 11 de la noche de un sábado y los pocos romanos que estaban por la calle caminaban a paso rápido. Todos tenían que llegar a casa antes de medianoche para no arriesgarse a una cuantiosa multa. El primer fin de semana de toque de queda en la región del Lacio se ha vivido con nerviosismo en la capital italiana. Mientras los bares y los restaurantes apagaban las luces, la conversación en todos lados era la misma: el nuevo decreto que estaba por aprobar el Gobierno de Giuseppe Conte, visto en este país como un paso previo a otro confinamiento generalizado.

Como estaba previsto, el primer ministro italiano compareció ayer para anunciar que a partir de hoy los bares y restaurantes deberán cerrar no a medianoche, sino a las seis de la tarde. Se terminó el ir a cenar fuera con familiares y amigos, aunque sigue estado permitido sentarse a comer en un máximo de cuatro personas (a no ser que sea una unidad familiar mayor) durante la mañana y el mediodía. Un golpe muy duro para la restauración italiana, que todavía no se ha recuperado
del cierre de la pasada primavera.

“Sin las cenas, los aperitivos o las copas de después de cenar nos quedamos solo con un cuarto de la caja habitual. Es un gran problema”, lamentaba Ivana, una camarera de un local del barrio romano de Monti, detrás de su mascarilla, que sigue siendo obligatoria en todo el país tanto en los espacios abiertos como en los cerrados

No solo está afectada la restauración: el nuevo decreto también cierra gimnasios, piscinas, balnearios, centros culturales, centros sociales, centros recreativos y salas de bingo, casinos, parques de atracciones o estaciones de esquí, para evitar las preocupantes imágenes de filas que se han visto este sábado en algunas pistas. Los cines, teatros y salas de conciertos tampoco abrirán en Italia a partir de hoy. Una nueva conmoción a la cultura. Las restricciones estarán en pie por lo menos hasta el 24 de noviembre.

El endurecimiento de las medidas anticontagio llega ante el aumento exponencial de los casos, que ya se encuentra prácticamente al mismo nivel que otros grandes países europeos. Este domingo se superó la temida barrera de 20.000 casos, con más de 21.200 positivos detectados de entre los más de 160.000 tests realizados. Murieron 128 personas en un día.

“Debemos hacer lo posible para proteger tanto la economía como la salud, no podemos elegir entre una y otra”, avisó Conte en su discurso, admitiendo que la situación hoy en día es ya muy preocupante. El objetivo del Ejecutivo italiano parece ser salvar como sea la Navidad. “Si este mes de noviembre todos respetamos las nuevas normas lograremos mantener la curva de contagios bajo control, conseguiremos suavizar las restricciones y podremos afrontar diciembre y, esperamos, las fiestas navideñas, con más serenidad”, explicó el primer ministro.

De momento, quedan abiertos los parques y jardines de juegos para niños. Se siguen permitiendo los desplazamientos entre regiones, pero se recomienda encarecidamente a los ciudadanos que no se muevan de sus municipios a no ser que sea estrictamente necesario.

El nuevo decreto añade medidas para dar clase a distancia, por lo menos, al 75% de los alumnos de educación secundaria de segundo grado, es decir, los mayores de 14 años.

El premier ha evitado introducir el coprifuoco , como llaman aquí al toque de queda, a escala nacional. Asegura que no le gusta esta palabra. Pero los decretos italianos dan poder a las regiones para que endurezcan las medidas y algunas ya se han adelantado. El Lacio, Campania, Sicilia, Calabria y Lombardía ya han vivido sus primeros toques de queda estos días.

La sensación de regresar a casa pasada la medianoche en Roma es realmente desoladora. El objetivo de las autoridades se ha cumplido y no hay ni un alma en las plazas monumentales romanas, aún sin que se necesite una gran presencia policial. Los italianos vuelven a estar realmente asustados.

Las restricciones anticontagio están provocando preocupantes tensiones en Italia. Nápoles y Roma han vivido violentos disturbios este fin de semana. En Nápoles se han visto escenas de guerrilla urbana. Cientos de personas se congregaron el viernes ante la sede de la región de Campania y en poco tiempo la manifestación degeneró con el lanzamiento de piedras a la policía y la quema de varios contenedores. En Roma, el sábado, decenas de personas convocadas por el grupo neofascista Forza Nuova atacaron violentamente a la policía, que usó gas lacrimógeno para disolver la concentración. El temor es que estos desórdenes sociales, aún contenidos, se repliquen en el sur de Italia, donde hay mucha economía sumergida y la pobreza que generaría un segundo confinamiento sería devastadora

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