miércoles. 29.06.2022

Bruselas quiere que los cargadores de los dispositivos electrónicos sean universales en todo el territorio europeo. El Parlamento Europeo ha reclamado a la Comisión Europea que proponga antes de verano una nueva legislación para adoptar esta medida, algo que reclaman desde hace años las organizaciones de consumidores pero que genera reticencias en la industria, sobre todo por parte de la estadounidense Apple.

En una resolución aprobada con 582 votos a favor, 40 en contra y 37 abstenciones, los eurodiputados han reclamado esta medida "para reducir la cantidad de residuos electrónicos y facilitar a los consumidores opciones sostenibles", algo que Bruselas ya incluye en su plan de trabajo de 2020.

La resolución adoptada en el Pleno de la institución pide que se aseguren la "interoperabilidad de los distintos cargadores inalámbricos con diferentes dispositivos móviles" y, con vistas a reducir la cantidad de residuos, que se plantee legislación para aumentar el reciclaje y recogida de cables y cargadores.

Por otro lado, han pedido a Bruselas que se asegure de que los consumidores europeos no sigan estando obligados a comprar un nuevo cargador con cada dispositivo portátil nuevo. Esta estrategia, defienden los eurodiputados, debe desplegarse en paralelo a la del cargador común "sin llevar aparejados precios más altos".

Según las cifras aportadas por la Eurocámara, los residuos electrónicos ascienden a unas 50 millones de toneladas métricas al año en el mundo, de las cuales 12,3 millones fueron generadas en Europa en 2016, equivalentes a 16,6 kilos por ciudadano comunitario. Se calcula que para 2020 este tipo de basura aumentará hasta los 12.000 millones de toneladas en la UE.

La UE puso por primera vez sobre la mesa la idea de un cargador universal en 2009. Entonces había unos 30 modelos en el mercado y la Comisión Europea y los principales fabricantes de móviles en Europa -incluidos Apple, Nokia, Samsung, Sony o LG, entre otros- firmaron un acuerdo voluntario para armonizarlos.

Este permitió reducir el número de modelos, de modo que ahora mismo en el mercado europeo hay tres tipos principales de cargadores: el USB 2.0 Micro B, el USB C y el sistema Lightning, que utilizan exclusivamente los dispositivos de Apple. Sin embargo, el acuerdo entre la industria expiró en 2014 y la Eurocámara pidió ya entonces a la Comisión que adoptase regulación vinculante para desarrollar un único cargador, pero la iniciativa nunca llegó a ver la luz.

Sin embargo, los fabricantes se resisten a adoptar un modelo único, en particular Apple, cuyos cargadores solo pueden usarse con aparatos de su marca.

En una consulta pública sobre el tema hecha por la Comisión a principios de 2019, el gigante estadounidense defendió que las regulaciones que armonicen los conectores de los teléfonos "congelarán la innovación más que impulsarla".

Apple asegura que quiere evitar que una nueva legislación obligue a enviar más cables o adaptadores externos con cada dispositivo o deje obsoletos los de aparatos que ya usan millones de consumidores, lo que "resultaría en un volumen de deshechos electrónicos sin precedentes y grandes inconvenientes para los usuarios". El fabricante estadounidense aboga por que sea la industria la que coopere, sin necesidad de legislar.

También el Consejo de la Industria de las Tecnologías de la Información de EEUU, patronal del sector en el país, se posicionó en contra advirtiendo de que la medida "podría crear barreras al comercio al obligar a los fabricantes globales a cumplir reglas únicas", lo que a su juicio iría en contra de las normas de la Organización Mundial del Comercio.

La Organización de Consumidores Europeos (BEUC) considera, sin embargo, que el enfoque voluntario no ha funcionado y pide regular "deprisa" porque la nueva generación de cargadores sin cable ya está llegando al mercado.

Europa reclama una ley que imponga un cargador universal para todos los móviles
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