jueves 09.04.2020

El papa Francisco desestima la petición de ordenar sacerdotes casados en la Amazonia

El papa Francisco durante un momento de la reunión con representantes indígenas de la Amazonía en el Coliseo de Madre de Dios, en la ciudad peruana de Puerto Maldonado en enero de 2018. ARCHIVO EFE/ LUCA ZENNARO
El papa Francisco durante un momento de la reunión con representantes indígenas de la Amazonía en el Coliseo de Madre de Dios, en la ciudad peruana de Puerto Maldonado en enero de 2018. ARCHIVO EFE/ LUCA ZENNARO

El papa Francisco ha ignorado en la exhortación apostólica Querida Amazonia, publicada este miércoles, la petición de que algunos hombres casados recibieran el sacramento del orden. Una propuesta aprobada por la mayoría de los 169 obispos que participaron en el Sínodo para la región amazónica celebrado en octubre.

Lo que sí propone el texto papal es fomentar la "autoridad" de los laicos y la capacidad decisional de las mujeres en la región del Amazonas  al tiempo que reconoce la urgencia de evitar que sus habitantes estén privados de los sacramentos de la misa y el perdón "aun en las comunidades más remotas y escondidas". No obstante, deja claro que sólo los sacerdotes pueden llevarlos a cabo e ignora la solución de ordenar sacerdotes a hombres casados.

Un total de 111 puntos distribuidos en cuatro capítulos, a los que el papa Francisco se refiere como “sueños”. Así se presenta la exhortación apostólica postsinodal firmada el pasado 2 de febrero en la que el Pontífice reconoce que no desarrolla todas las cuestiones del ‘Documento final’ del Sínodo para la región Panamazónica. Obispos de EE.UU. reunidos el pasado lunes con el Pontífice ya avanzaron que el documento decepcionaría a quienes se habían centrado en la ordenación de hombres casados y el diaconado femenino.

"Una Iglesia con rostros amazónicos requiere la presencia estable de líderes laicos maduros y dotados de autoridad (...). Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos", señala el papa en el texto.

Francisco reconoce que facilitar solo una mayor presencia de curas "sería un objetivo muy limitado" si no se intenta también "provocar una nueva vida en las comunidades" que promueva el encuentro con la Palabra a través de "variados servicios laicales, que suponen un proceso de preparación bíblica, doctrinal, espiritual y práctica diversos caminos de formación permanente".

Bajo esta premisa, el papa recoge el guante de los obispos, pero pide "ampliar horizontes más allá de los conflictos". Según su análisis, el Sínodo vislumbró "soluciones muy diversas" para los problemas de evangelización que enfrenta la Amazonia, con escasas vocaciones y zonas de difícil acceso, por lo que valora que "la verdadera respuesta" está en "la superación de las dos propuestas, encontrando otros caminos mejores, quizás no imaginados".

Para el papa esta solución intermedia no significa "escapar" de los problemas o "dejar las cosas como están" sino que trasciende "la dialéctica que limita la visión para poder reconocer así un don mayor que Dios está ofreciendo". "La Amazonia nos desafía a superar perspectivas limitadas, soluciones pragmáticas que se quedan clausuradas en aspectos parciales de los grandes desafíos, para buscar caminos más amplios y audaces de inculturación", incide.

La solución pasa por promover vocaciones indígenas, fomentar que los misioneros vayan a la Amazonia y revisar la estructura y el contenido "tanto de la formación inicial como de la formación permanente" de los curas para fomentar el diálogo con las culturas amazónicas y la misericordia sacerdotal.

"Esta acuciante necesidad me lleva exhortar a todos los Obispos, en especial a los de América Latina, no sólo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia", pide.

En cuanto a las mujeres, el Papa admite que la Iglesia debe "estimular el surgimiento de otros servicios y carismas femeninos" en la Amazonia para que las mujeres tengan "incidencia real y efectiva en la organización, en las decisiones más importantes y en la guía de las comunidades, pero sin dejar de hacerlo con el estilo propio de su impronta femenina".

De este modo, reivindica su protagonismo en la región, que debe tener "un reconocimiento público", pero rechaza que puedan celebrar la eucaristía porque esto supondría "clericalizarlas". Por ello, aboga por que accedan a funciones y servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado.

Así, el pontífice pide que no se reduzca la comprensión de la Iglesia a "estructuras funcionales" que llevaría a pensar que sólo se le "otorgaría a las mujeres un 'status' y una participación mayor en la Iglesia si se les diera acceso al Orden sagrado".

Así, recuerda que Jesucristo es quien se presenta como Esposo de la comunidad "que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote" e insta a no encerrarse "en planteamientos parciales sobre el poder en la Iglesia".

El Papa insta también a no convertir la Iglesia en una "aduana" que imponga una disciplina que "excluya y aleje a los pobres" y reconoce la necesidad de fomentar la formación de "equipos misioneros itinerantes".

El Pontífice avisa de que con este modo de tratar la Amazonia, tanta vida y tanta hermosura están "tomando el rumbo del fin, aunque muchos quieran seguir creyendo que no pasa nada". Por ello, aboga por un cambio en las personas, que acaben optando por un modo de vida "más respetuoso, menos ansioso, más fraterno" para lograr una ecología sana y sostenible.

Además, pide que el "grito misionero" se aleje de ser un simple "código de doctrinas o un imperativo moral" y tampoco se conforme "con un mensaje social" ante el riesgo de convertir a la Iglesia en una ONG más. Por último, reivindica "testimonios de santidad con rostro amazónico" que no sean copias de modelos de otros lugares".

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