lunes. 04.07.2022

El presidente estadounidense reapareció anoche ante las cámaras para mostrar su “excelente” recuperación una semana después de anunciar que había contraído la Covid-19 y anunciar que su Administración concederá una autorización de emergencia al fármaco que se le ha administrado de forma experimental, que presentó como “una cura” poco menos que milagrosa.

“Creo que fue una bendición divina que pillara el coronavirus”, consideró el presidente, alegando que eso permitió que él oyera del medicamento Regeneron –un fármaco definido como un cóctel de anticuerpos actualmente en fase experimental, sin estudios conclusivos sobre su efectividad– y pidió que se lo administraran.

“Fue increíble cómo funcionó. Para mí no fue algo terapéutico, hizo que me sintiera mejor. Yo lo llamo una cura”, asegura Trump a pesar de que se le trató con varias sustancias más y en casos así, además a falta de estudios clínicos, los médicos tienen típicamente problemas para determinar a qué se debe realmente la evolución de los pacientes. Los últimos análisis de sangre del presidente han detectado la presencia de anticuerpos contra la Covid-19, un resultado que la farmacéutica Regeneron cree que puede deberse a haber recibido el tratamiento.

 

Trump ha admitido por primera vez que la vacuna contra el coronavirus no estará lista probablemente antes de las elecciones del 3 de noviembre sino “un poco después” debido a lo que presentó de interferencias políticas internas para perjudicarles. A cambio, el presidente se ha comprometido a autorizar rápidamente la distribución de Regeneron y facilitarlo de forma gratuita a los estadounidenses. “Quiero que tengáis lo que yo he tenido. Y lo voy a hacer gratis”, afirma el presidente en un vídeo grabado delante del despacho oval, en la rosaleda de la Casa Blanca. “Vosotros no vais a tener que pagar nada”, recalca el mandatario estadounidense, que asegura que China en cambio va a “pagar muy caro lo que ha hecho al mundo”.

Empeñado en proyectar fortaleza y liderazgo, el presidente estadounidense volvió ayer a trabajar al despacho oval con varios de sus asesores, entre ellos su jefe de gabinete, Mark Meadows. “Podemos interactuar con él a distancia y la gente puede llevar mascarilla, gafas o guantes, o lo que se necesite”, ha explicado Brian Morgenstern, uno de los portavoces de la Casa Blanca. Aunque ha mantenido su habitual frenética actividad tuitera, desde el lunes no se le había visto en público.

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