martes. 28.05.2024

Los líderes indígenas luchan diariamente para ayudar a la naturaleza, y están consiguiente llevarse esas victorias ambientales. Son un grupo de personas que han derrotado a campañas petroleras, han conseguido también, cancelar contratos mineros, arriesgando sus vidas para proteger los lugares más salvajes de La Tierra.

Uno de los protagonistas es Paul Sein Twa. Es un líder indígena que creció en un campo de refugiados a lo largo de la frontera entre Tailandia y Birmania. A lo largo de su vida se ha dedicado a preservar uno de los ríos con más flujo y más largo de Asia, el río Salween, el cual se extiende desde la meseta tibetana hacia el sur hasta el mar de Andamán. 

Debido a la democracia capitalista implantada en Myanmar, han regresado a la región industrias extractivas, de minería, tala o agroindustria, entre otras. 

Para frenar esta avalancha de industrias, la respuesta de Sein Twa fue crear un parque de paz con el objetivo de preservar zonas de biodiversidad y patrimonio cultural. Todo este proceso no fue fácil para Paul, pero en 2018 consiguió su propósito, hacer oficial la creación del Parque de la Paz Salween. 

Dos años más tarde, Paul Sein Twa fue galardonado con el premio ambiental Goldman y dijo: “Nuestros bosques, montañas y ríos son nuestro refugio, el hogar de nuestros espíritus protectores, nuestra farmacia, nuestras fuentes de alimento y el lugar donde encontramos consuelo”. Además añadió: “Son la base de nuestra cultura que ha sobrevivido a muchos ataques y nos ha ayudado a perdurar como pueblo”.

 

En Birmania, un refugiado crea un refugio para la naturaleza