miércoles 19/1/22

El debate sobre el cierre de los centros de Educación Especial y la educación inclusiva ha sido polémico en nuestra sociedad últimamente, condicionado por la nueva ley educativa denominada LOMLOE. Ante esta disputa, encontramos dos posturas opuestas, el deseo de mantener abiertos los centros de Educación Especial y la del cierre de estas escuelas. Realmente ¿qué es lo mejor para los niños y niñas?

Uno de los pilares fundamentales de nuestra sociedad se cimenta en aplicar los derechos básicos y libertades fundamentales en igual medida a todas las personas. Esta idea se ubica en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, uno de los más significativos es que todos y todas tenemos derecho a la educación. Mediante esta, se persigue alcanzar el libre desarrollo de la personalidad y fortalecer el respeto a los derechos humanos. Por este motivo, es esencial que el sistema educativo sea capaz de permitir que todo el alumnado ejerza su derecho a la educación, brindando las mismas oportunidades basadas en la equidad.

Nuestra prioridad debe ser instaurar un sistema educativo capaz de proporcionar una respuesta de calidad al alumnado, donde el foco de atención del problema se sitúe en las barreras del contexto y no en las diversas características del estudiantado. Una educación de calidad está obligada a garantizar tres principios básicos considerados inclusivos: presencia, participación y aprendizaje de todo el alumnado en todos los procesos educativos. Así, se fundamentan los derechos humanos y, por ende, los principios de la Educación Inclusiva. En otras palabras, el derecho a la educación únicamente puede ser inclusivo.

Sin embargo, el ámbito de la Educación Especial se encuentra muy alejado de los parámetros inclusivos. Más bien es antagónico porque intensifica la segregación al separar al alumnado con discapacidad del resto, por ejemplo, mediante los centros de Educación Especial. Un sistema educativo inclusivo tiene la capacidad de proporcionar, en cualquier centro ordinario, una respuesta educativa de calidad adaptándose a las necesidades todos los alumnos y alumnas.

Para alcanzar un modelo de Educación Inclusiva es necesario realizar transformaciones teórico-prácticas en el sistema educativo actual. Esto exige una notable implicación, por un lado, partimos de la base de que el sistema educativo debe adaptarse al alumnado y no al revés. La problemática no proviene del estudiantado sino del contexto y la desigualdad de oportunidades que principalmente se dan en personas con discapacidad. Por otro lado, es de obligado cumplimiento para la Educación Inclusiva el suministro de recursos humanos, materiales y económicos suficientes para responder a la diversidad de todos los niños y niñas en los centros educativos ordinarios.

Teniendo en cuenta lo anterior, tras analizar la ley educativa que ha entrado en vigor recientemente, se observa que no cumple con los requisitos fundamentales de la Educación Inclusiva. La LOMLOE ofrece un plan que atenúa la falta de apoyos pero que continua con una estructura no inclusiva. En consecuencia, tan solo conlleva a un pequeño progreso enmarcado en un sistema injusto que transgrede el derecho a la educación. Un gran número de niños y niñas nunca se ajustarán al molde normalizador e inflexible impuesto por el sistema educativo actual, puesto que son demasiado diversos y, por tanto, no podrán ejercer su derecho a la educación.

En definitiva, el objetivo de la Educación Inclusiva no es el cierre de los centros de Educación Especial, sino construir un modelo educativo en el que los centros de Educación Especial son totalmente prescindibles puesto que todos los niños y niñas pueden, al fin, ejercer su derecho a la educación. Al posicionarnos en el debate actual sobre el cierre de centros de Educación Especial debemos tener en presente que el derecho a una Educación Inclusiva es innegociable, siempre y cuando, apostemos por los derechos humanos. Debemos aunar fuerzas para empezar a construir un sistema educativo de equidad y calidad que derribe las barreras para el aprendizaje y la participación de todos los niños y niñas.

Por Sara Carrillo

¿A favor o en contra del cierre de los centros de Educación Especial?
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