sábado 30.05.2020

España y el resto de la Unión Europea dispondrán de 25.000 millones de euros para amortiguar el impacto económico del coronavirus

España destinará un Fondo de Liquidez del ICO en forma de financiación para autónomos y pequeñas y medianas empresas, aplazamientos y fraccionamientos para el pago de impuestos, medidas para paliar el impacto en personas despedidas por esta crisis, etc..
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La Unión Europea movilizará hasta 25.000 millones de euros para afrontar la crisis del coronavirus 

Tras una reunión por videoconferencia con los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado la creación de un “fondo de respuesta” para garantizar el buen funcionamiento de los sistemas sanitarios, la liquidez de las pymes y la protección de los mercados laborales. De ese dinero, 7.500 millones saldrán del presupuesto comunitario, concretamente de fondos estructurales, y el resto corresponde a la cifra final que espera alcanzar el Ejecutivo comunitario en base a sus propios multiplicadores.

Bruselas ha afirmado que permitirá que las ayudas de Estado lleguen a los sectores que los necesiten, y que los países podrán usar toda la flexibilidad del Pacto de Estabilidad y Crecimiento que fija los límites de déficit.

En comparecencia pública, el presidente del Gobierno español Pedro Sánchez ha enumerado una serie de medidas extraordinarias de carácter puramente económico para amortiguar el impacto de esta crisis. 

Entre estas medidas se destinará un Fondo de Liquidez del ICO en forma de financiación para autónomos y pequeñas y medianas empresas, aplazamientos y fraccionamientos para el pago de impuestos para los citadas unidades productivas, medidas para paliar el impacto en personas despedidas por esta crisis, etc..

La Comisión Europea lleva trabajando en esta crisis desde mediados de febrero. Bruselas todavía creía entonces que la epidemia podía quedar contenida en Asia tras ir aislando los casos que llegaban a Europa a cuentagotas. La extensión de la epidemia llevó la contraria a esa tesis. Y llegaron las cancelaciones de grandes eventos, desde el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona al Salón del Automóvil de Ginebra. Y las suspensiones de vuelos. Y las prohibiciones de grandes concentraciones, los cierres de cines y teatros. El teletrabajo. Y el aislamiento de un país entero: Italia.

El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, empezó la reunión expresando el apoyo de la UE a Roma. “Déjenme expresar primero mi solidaridad hacia todos los afectados por esta enfermedad, y especialmente nuestro apoyo a Italia”, sostuvo Michel desde un despacho de Bruselas acompañado por el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell. Enfrente, tenía por videoconferencia a los jefes de Estado y de gobierno, a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y a la del Banco Central Europeo, Christine Lagarde.

Michel puso cuatro asuntos sobre la mesa. Los tres primeros tenían a ver una coordinación para contener la propagación, garantizar los suministros e impulsar la obtención de la vacuna contra el Covid-19.

Las capitales, hasta ahora, habían adoptado diferentes tipos de planes: desde medidas drásticos en Italia hasta decisiones más laxas en Bélgica. Otros países, como Bulgaria, Chipre o Malta la semana pasada aún no habían registrado ni un solo caso. Eso ya es agua pasada. La semana arrancó con todos los países de la UE afectados. En total, a primera hora de ayer el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades reportaba 14.311 casos, con Italia (9.172), Francia (1.412) y España (1.204) a la cabeza. Ante esa situación, la comisaria de Salud, Stella Kyriakides, llamó a los países a “contenerlo de forma agresiva” para “ganar tiempo”.

La segunda preocupación que debía resolverse provenía del suministro de material en el mercado único europeo, después de que Alemania impusiera a los fabricantes la obligación de pedir permiso antes de exportar mascarillas, guantes o trajes de protección y países como la República Checa siguieran sus pasos.

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