jueves. 18.04.2024

El creativo digital y escritor jerezano Antonio Miguel Moreno Hidalgo ha lanzado recientemente una obra audiovisual donde ha recreado escenas del yacimiento arqueológico de Medina Azahara mediante el uso de inteligencia artificial y una exhaustiva investigación bibliográfica sobre la ciudad palatina.

La obra, narrada con la voz del reconocido actor de doblaje Ángel Castillo, ofrece un recorrido por las características y leyendas de este singular sitio histórico. Se enmarca dentro del género cultural de la literatura experimental disruptiva, fusionando la literatura tradicional con nuevas tecnologías, en este caso, la inteligencia artificial.

A lo largo del texto literario que acompaña al vídeo de la recreación virtual, Moreno -a través de la voz de Castillo- relata brevemente el origen de Medina Azahara, la visión del califa Abderraman III. El primer califa omeya de Córdoba "anhelaba construir una ciudad que no solo fuera un centro administrativo, sino un testimonio tangible de su grandeza. Así, entre los años 936 y 976, surgió la maravilla de Medina Azahara, como sacada de las mil y una noches".

En la cima, que rozaba las nubes, nos cuenta Moreno, "se entrelazaban los dominios privados de la familia real con las estructuras administrativas que sustentaban el esplendor del califato. Desde allí, el mundo se desplegaba como un vasto tapiz, impregnado por la visión de un líder audaz. En las pendientes inferiores, la ciudad desplegaba su encanto. Calles serpenteantes y bulliciosas, edificios que se erguían con la elegancia de la topografía circundante. La antigua canalización romana, testigo del tiempo, otorgaba un carácter líquido a este oasis en medio del árido resplandor. Tres majestuosos puentes, como lazos mágicos, conectaban la ciudad con Córdoba, siendo el puente de los Nogales aún testigo silente de un pasado esplendoroso. Los materiales empleados no eran simples componentes; eran declaraciones de grandeza. Areniscas pulidas, mármoles portugueses que resplandecían bajo el sol, estanques que duplicaban la majestuosidad del entorno. Cada piedra susurraba la historia del anhelo del califa por dejar su huella en la tierra".

En el Salón Rico de al-Hakam II, la corte "se sumergía en la opulencia y la pompa. Un protocolo palaciego, como finos hilos de seda, tejía la elegancia en el aire, mientras los exuberantes jardines acariciaban los sentidos. Las recepciones resonaban con risas, murmullos y el tintineo de copas, en un ambiente sutilmente impregnado de riqueza. Medina Azahara dejó de ser simplemente una ciudad; se convirtió en un poema de piedra que narraba la epopeya de un líder visionario. Aunque el tiempo haya suavizado sus muros y la historia se haya entrelazado con la tierra, las ruinas de Medina Azahara aún susurran la grandeza de un pasado que alguna vez existió".

Recrean por primera vez mediante IA el yacimiento de Medina Azahara