martes 18/1/22

Padre Ángel: "Hemos nacido para ser felices. Y la felicidad está en querer y dejarse querer"

Desde sus inicios, este sacerdote nacido en Oviedo no ha dejado de volcarse en ayudar a los más desfavorecidos. A sus 24 años fundó su primera organización, Mensajeros de la Paz. En 2015, se puso al mando de la Iglesia de San Antón en Madrid y, un año después, decidió abrir Robin Hood, un restaurante que ofrece cenas gratuitas a los más necesitados. Este año, finalizar la Catedral de Justo se va a convertir en uno de sus proyectos más especiales. Tras la reciente muerte de su creador, Justo Gallego, el Padre Ángel y Mensajeros de la Paz han decidido tomar las riendas para hacer realidad su sueño: convertirla en un centro social interreligioso.

foto padre ángel
Padre Ángel sonriendo.

Una soleada mañana de viernes nos hemos acercado a la Catedral de Justo, en el pueblo madrileño de Mejorada del Campo. La primera impresión ha sido espectacular. Desde fuera se puede apreciar como la fachada de la catedral es inmensa. Una vez dentro, hemos tenido el privilegio de admirar esta gran obra de arte y conocerla desde otras perspectivas. Los trabajadores de Mensajeros de la Paz, con toda su amabilidad, nos han mostrado las zonas más llamativas, entre ellas, la cúpula. Aunque el camino para acceder daba un poquito de vértigo, ha merecido la pena subir hasta allí. 

cúpula catedral

catedral por dentro

Al finalizar el tour por la catedral, hemos conversado con el sacerdote. Una persona cercana que nos ha transmitido toda su generosidad, cordialidad y deleitado con su sonrisa durante toda la entrevista. Además, ha dedicado unas palabras con un mensaje muy especial para todos los lectores de Córdoba Buenas Noticias.  

Quiero enviar un saludo muy fuerte al periódico Córdoba Buenas Noticias, y decidles a todos ustedes, que se quieran mucho y se dejen querer. Hemos nacido para ser felices, y que la felicidad está en quererse y dejarse querer. Buen día.


 

La Catedral de Justo, en Mejorada del Campo, fue creada por un vecino del pueblo llamado Justo Gallego y su construcción va a ser finalizada por Mensajeros de la Paz. ¿Cómo se ha impulsado esa iniciativa y llevado a cabo el proyecto?

El proyecto lo comenzó él hace 60 años, con tesón, mucha paciencia y con material de desechos. Hace unos meses nos ofreció a Mensajeros de la Paz la oportunidad de terminar la parroquia. Queremos convertirla en un lugar de encuentro, dónde podamos rezar todos juntos: católicos, protestantes, la iglesia americana, etc. También mostrarlo como un lugar social, dónde cualquier persona pueda venir a encontrar consuelo e incluso a recoger esa cesta de comida necesaria para llegar a fin de mes.

catedral justo

Y, ¿ha visitado alguna vez la Catedral-Mezquita de Córdoba?

La he visitado y he rezado en ella. Lo más importante de estos lugares es que puedan ir los unos y los otros a rezar. Es un buen símbolo que un católico o un cristiano entre a orar a una mezquita. 

Lleva tendiendo la mano al prójimo desde sus veinticuatro años y desde ese momento no ha parado de hacerlo. ¿Cuál fue el motivo que le impulsó a dedicar su vida a ayudar a los demás?

Eso se origina desde el entorno en el que alguien se encuentra. Cuando uno es niño a veces nace de las personas con las que está, del lugar dónde está trabajando, del ejemplo que te van dando unos mayores, tus padres, etc. Es decir, de todas las personas que están ahí contigo.

Ha estado presente ayudando en varios momentos decisivos para la humanidad como el Huracán Mitch, el Tsunami en el Sudeste asiático, etc. De toda su trayectoria como cooperante humanitario, ¿cuáles han sido los momentos más impactantes para usted?

Yo creo que todos. Son momentos difíciles, especialmente cuando hay catástrofes, muertes y dolores. Como cuando un niño se puede salvar pero no se acaba salvando. Una enseñanza de esto es que el dolor de los demás a veces se debe compartir y es muy importante poder hacer participe a las personas de los momentos buenos y los menos buenos en la vida.

Después de crear hace veinticinco años la Asociación Edad Dorada de Mensajeros de la Paz, una organización en la que se da atención a las personas mayores, estos dos últimos años a raíz de la pandemia, ¿ha aumentado la actividad de cuidado a esas personas?

Por supuesto. Sin duda alguna, la pandemia nos ha roto un poco este mundo en el que vivíamos. Ha aumentado la soledad y las personas que se encuentran más solas. Han sido muchos los casos de personas que se les ha muerto su pareja, sus padres, sus hermanos, etc. y han encontrado una inmensa soledad. Hay que recalcar que esa situación suele hacer mucho más daño en los más mayores.

Mensajeros de la Paz cuenta desde 2016 con dos restaurantes preparados para ofrecer alimentos a las personas más necesitadas bajo el nombre Robin Hood. ¿Cada vez más gente tiene que recurrir a ese servicio?

Se podría decir que sí. La pandemia acabó con muchos negocios, incluyendo los familiares y empresas pequeñas. Además, ha destruido muchos puestos de trabajo, algo que ha llevado a la gente a tener muchas dificultades para llegar a fin de mes e incluso a pasar hambre, frío, etc. A raíz de estas circunstancias, muchas personas vienen a la Iglesia de San Antón o a otras ONGs, como Cáritas en busca de asistencia. En estos momentos, hasta los voluntarios que venían a echarnos una mano recurren a veces a pedir comida. Sin duda, ha aumentado la pobreza, sobre todo, en los niños. Las estadísticas nos dicen que uno de cada tres sufre pobreza severa. 

La Iglesia de San Antón, su parroquia, cuenta con diversos servicios como psicólogo, fisioterapeuta, etc. ¿Qué tipo de asistencia ofrecen allí?

La Iglesia de San Antón es un lugar abierto día y noche. Las personas se acercan a pedir una manta, un kilo de arroz, un litro de aceite o, incluso, también a traerlo. Además, tienen necesidad de consuelo, dificultades para renovar su carnet de identidad, para llegar a fin de mes o para pagar la luz, el alquiler, etc. No vienen solamente a curar heridas del alma, sino también heridas del cuerpo. Tenemos claro que no es la casa de la misericordia, pero queremos aliviar a los que sufren.

El año pasado por estas fechas instaló en la iglesia de San Antón una cesta gigante de Navidad para recaudar comida para los más necesitados, ¿qué tiene pensado realizar estas Navidades?

Al igual que el año pasado, tenemos pensando poner una cesta gigante para que la gente pueda traer alimentos no perecederos que se ofrezcan a los más necesitados y así puedan encontrar para comer o desayunar durante la Navidad. De esta forma queremos transmitir un claro mensaje: "Da lo que puedas y pide lo que necesites". Además, como novedad pondremos un belén dedicado al volcán de La Palma para recordar a la gente que ha sufrido tanto. 

A través de su ONG proporciona ayuda social en toda España. En Córdoba, ¿ha llevado a cabo algún proyecto de interés?

Claro. En Córdoba tenemos alguna residencia en la que atendemos a personas mayores. Es en uno de los lugares en los que más queremos seguir ofreciendo este tipo de ayudas. 

En el extranjero, ¿cuáles son las ayudas humanitarias más importantes por las que luchan?

Sobre todo, por proyectos humanitarios y de arquitectura. Por ejemplo, hemos realizado pozos de agua en países en los que faltaba agua potable. Una problemática que dicen que "causa más muertes que las propias guerras". 

Entre otros temas, nos preocupa bastante el de las vacunaciones, ya que somos conscientes de que mucha gente se muere por falta de ellas. Lo más importante para nosotros es acercarnos a otros países y compartir con ellos lo que necesitan para vivir. 

Hasta el momento hemos hecho muchas preguntas sobre los diferentes proyectos que llevan a cabo. En esta paradita para beber agua, quería profundizar algo más en un tema que cada vez preocupa más a la sociedad: el colectivo LGTB. ¿Están concienciados con ellos?

Yo formo parte de una fundación bonita y preciosa en Pedro Zerolo, donde llevamos a cabo reuniones tratando estos temas. No se deben poner etiquetas, solamente debemos acabar con el pensamiento de los que ven dificultades en las personas que no son como ellos. Y dejarnos vivir los unos a los otros, sin ponernos obstáculos. 

En 1994, ganaron el premio Príncipe de Asturias de la Concordia. ¿Qué ha supuesto para ustedes tal reconocimiento? 

Siempre lo hemos recibido con alegría. Ese reconocimiento lo suelen dar a ONGs que trabajan para los demás y nosotros somos una de esas. Yo creo que no solamente ha sido entregado a la persona, ni a las instituciones, sino a muchas organizaciones que se ocupan de hacer un mundo mejor. 

Mensajeros de la Paz dispone de una amplia actividad en Internet. ¿Qué tipo de redes sociales tienen más en cuenta para generar contenido?, ¿de qué manera las utilizan para llegar al público?

Solemos utilizar las típicas; Twitter, Facebook, etc. Todas las redes sociales las aprovechamos para concienciar a la gente y para compartir con ellos nuestros proyectos, problemas, etc. El objetivo es que el público pueda ser partícipe.

Ha escrito unos cinco libros durante toda su vida. Uno de ellos es el que más me ha llamado la atención, Un mundo mejor es posible: Cómo ayudar a los más desfavorecidos. Me encantaría que me contase un poco sobre el mensaje principal del libro. 

El libro Un mundo mejor es posible no esta hecho solo por buenismo, sino con datos. El mensaje que transmite es que ahora hay muchas más personas buenas, más posibilidades de vivir más años y que muere menos gente. A veces somos demasiado agoreros y lo que tenemos que hacer es ser realistas. Nunca, en la historia de la humanidad, hubo tanta gente que se preocupara por los demás, tantos jefes de gobierno, presidentes, etc. que se hayan reunido para intentar erradicar la pobreza, el terrorismo, entre otros temas. Además, cada vez hay más sensibilidad con el racismo o el tratamiento hacia las mujeres. En definitiva, vamos avanzando y aunque podemos estar contentos, todavía nos queda mucho por mejorar. 

Se ha dedicado toda su vida a ayudar a los demás. Cuando tiene algún rato para usted, ¿qué es lo que más le gusta hacer?

Siendo sincero no dispongo muchos ratos libres. El poco tiempo que tengo me gusta dedicarlo para leer, escuchar música y, sobre todo, para pasarlo con mi familia. Estoy con mi niño y voy siempre a buscarle al colegio. Durante mi vida he tratado con muchas personas mayores que ya han muerto y que se han arrepentido de no haber amado y querido más, y de no haber estado más con sus hijos. Por eso, tengo mi propia filosofía de vida: "Lo más importante es amar y dejarse amar. Hemos nacido para ser felices y la felicidad está en querer y dejarse querer". 

Padre Ángel: "Hemos nacido para ser felices. Y la felicidad está en querer y dejarse...
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