sábado. 18.05.2024

El Museo de Bellas Artes, dependiente de la Consejería de Turismo,  Cultura y Deporte, acoge la exposición La imagen femenina en el museo (1850-1936) con motivo del Día Internacional de la Mujer, que se celebra el 8 de marzo, tal como ha informado el delegado territorial de Turismo, Cultura y Deporte, Eduardo Lucena. La muestra se puede disfrutar en la sala III del Museo de Bellas Artes de Córdoba desde el 7 de marzo hasta el 2 de junio en horario del museo.

Se exhiben un total de 42 obras, entre dibujos, grabados, pinturas y una escultura de los autores Ricardo Baroja, Ramón Manchón, José Gutiérrez Solana, Zubiaurre, Rivas Oliver, Elías Salaberría, Rafael Romero Barros, Rafael, Enrique y Julio Romero de Torres, Darío de Regoyos, Eugenio Lucas Velázquez, Francisco Lameyer, Francisco Iturrino, José García Ramos, Juan Bautista Adsuara, Ramón Casas, Casto Plasencia, Hidalgo de Caviedes, Luis Franco Salinas, Eduardo Chicharro, Luis Bea Pelayo, Adolfo Lozano Sidro, Maximino Peña, Ángel Díaz Huertas, Ignacio Zuloaga, Leandro Oroz Lacalle, Alejo Vera y Gonzalo Bilbao. Junto a ellas, en varias vitrinas, se muestran publicaciones de autores de la época que documentan esta temática.

La muestra profundiza sobre la mirada masculina en la representación plástica de la mujer en obras de la colección del museo, según la visión de estos autores de la época. En ella se aborda un estudio temático sobre la mujer desde distintas perspectivas, que recorre diversos escenarios relacionados con su papel histórico en la sociedad, entre 1850 y 1936, periodo en el que experimentará transformaciones respecto a la situación de épocas anteriores.

La exposición parte desde la denominada España negra, un concepto estético que se puede vislumbrar en las obras de Ricardo Baroja y José Gutiérrez Solana, donde las mujeres aparecen en su entorno doméstico o en ámbitos rurales generalmente tapadas y enlutadas, desempeñando los roles tradicionalmente asignados de esposa, madre y devota. En estas obras, la mujer aparece subordinada al hombre según las ideas tradicionales sustentadas por la religión y la moral, privadas del derecho a la educación y al voto, e incluso de la gestión de su propio patrimonio, a la vez que muestra que muy pocas pudieron ascender a las altas instancias políticas o a la generación de riqueza mediante prácticas empresariales.

La muestra hace referencia al papel la Iglesia Católica, tal como visualizan las obras de Rafael y Julio Romero de Torres y Darío de Regoyos, en las que se muestran los intensos vínculos de la mujer con la religión, cómo vivían su religiosidad en la intimidad de su casa, asistiendo a misa o en diálogo con su confesor, en las escasas relaciones sociales que mantenían fuera del ámbito familiar.

La relación con el trabajo queda patente en las representaciones del entorno doméstico y agrícola donde limpiadoras, costureras y labradoras realizan sus quehaceres. Con la llegada de la Revolución Industrial, en las últimas décadas del siglo XIX, se produce una tímida incorporación de la mujer al trabajo en las fábricas en las grandes ciudades, como muestra Ramón Casas en su Obrera Catalana. Igualmente se recoge la visión romántica de la mujer, que ensalza a la maja como icono de lo femenino en nuestro país, proyectando su imagen fuera de nuestras fronteras. La exposición muestra igualmente a la mujer que también es considerada como objeto de deseo, que se relaciona con el sexo opuesto dentro del ámbito matrimonial, manteniendo siempre un rol pasivo.

El acceso a la educación en el siglo XX proporcionó a la mujer mayor autonomía e independencia económica, para que pudiera realizarse personal y profesionalmente en otros ámbitos laborales y asumir nuevos roles propios de los hombres que la llevaron a novedosos cauces de liberación y autoafirmación. En esta parte de la muestra se recoge una nueva imagen de mujer, que se acicala y asiste a fiestas populares y de la alta sociedad, como reflejan Lozano Sidro o Iturrino, o que acude a tertulias, fiestas y espectáculos. Las obras de Luis Bea Pelayo o Ángel Díaz Huertas ahondan en este concepto de autoafirmación mostrando a mujeres seguras de sí mismas posando en tareas cotidianas. Mujeres como Carmen de Burgos Colombine, Raquel Meller, Margarita Nelken o Clara Campoamor, entre otras, trabajando en el campo de la política, las letras y las artes consolidaron lo que se ha venido a llamar la conciencia feminista, que cristalizó en la consecución del derecho al voto de las mujeres en 1931.

El Museo Bellas Artes acoge una exposición por el Día Internacional de la Mujer