sábado 21/5/22

Netflix vuelve a ser el protagonista esta semana, y es que que se emitan un mínimo de una o dos temporadas de serie cada semana nos está llevando a un sinvivir. Es imposible verlo todo si se quiere tener un poquito de vida social y alternarlo con plataformas.  También hay que reconocer que hay mucha paja entre tanto estreno. Así que aquí hay una lista para espectadores nuevos, indecisos o que teman haberse perdido algún tesoro entre tanto estreno incesante. Son las 10 mejores series que puede que no hayas visto.

The OA. Se trata de una serie estadounidense de misterio y drama, con elementos de ciencia ficción, sobrenatural y fantasía. Prairie (Brit Marling) es encontrada tras haber estado desaparecida durante siete años. No es la misma a quien sus padres habían visto por última vez. Tiene cicatrices en la espalda y lo más importante es que puede ver cuando había sido ciega desde la infancia. ¿Qué le pudo haber pasado? The OA destapa episodio a episodio una historia que se mueve entre la ciencia ficción, lo poético y lo surrealista y que pone a prueba tanto la fiabilidad del relato que revela poco a poco Prairie como la capacidad del espectador de dejarse llevar por una buena narración.

American Vandal. Se trata de una serie estadounidense de un falso documental creada por Dan Perrault y Tony Yacenda que se estrenó el 15 de septiembre de 2017. Esta es una recomendación para cualquiera que valore la comedia gamberra o que sea amante de los documentales true crime (sí, una combinación rara). Los creadores Dan Perrault y Tony Yacenda escribieron un falso documental que investiga un acto vandálico en un instituto estadounidense: de repente, un buen día aparecieron penes pintados en 27 vehículos estacionados en el centro. Contra todo pronóstico, el formato no se agota mientras un par de alumnos graban su investigación y se exploran las dinámicas de instituto.

La segunda temporada de  American Vandal cambió de escenario: Peter y Sam se trasladan a una escuela católica para esclarecer la verdad en una intoxicación masiva que hizo que la mitad del centro se cagara encima. Otra vez contra todo pronóstico, la trama les aguantó los ocho episodios de la temporada. Perrault y Yacenda son unos genios.

Godles. Antes de Gambito de Dama, el creador Scott Frank ya había demostrado talento a raudales en Godless, una miniserie que llevaba el western a un terreno más femenino. Roy (Jack O'Connell) escapa del bandolero más peligroso del oeste, Frank Griffin (Jeff Daniels), su antiguo jefe. Está herido cuando llega al rancho de Alice (Michelle Dockery), una mujer viuda que vive en un pueblo habitado casi exclusivamente por mujeres después de que los hombres murieran en un accidente en la mina. 

Scott Frank escribe y dirige los siete episodios que reivindican la mujer, la diversidad sexual y racial en un género históricamente tan masculinizado y conservador. Jeff Daniels y Merritt Wever se llevaron los premios Emmy a las mejores interpretaciones secundarias en miniserie, en el caso de Wever por interpretar a la hermana del sheriff, una mujer que lleva pantalones y a quien le importa muy poco tener una actitud atribuida a los hombres. Por cierto, es mejor que Gambito de Dama.

D.P. Cazadesertores. Dos semanas antes del estreno de El juego del calamar, se estrenaba otra serie coreana en Netflix: D.P. Cazadesertores de Kim Bo-tong y Ha Jun-hee. Es una historia sobre el servicio militar obligatorio en Corea del Sur y dos soldados interpretados por Jung Hae-in y Koo Kyo-hwan que tienen el desagradecido trabajo de capturar a los desertores del ejército. Es una denuncia del sistema tanto por la obligatoriedad del servicio como por los abusos que acontecen allí. Sorprende por los matices de la narración, por lo impredecible de los episodios, por alternar el drama a ratos casi contemplativo con el humor con el que se escribe la dinámica del dúo protagonista. Una joya por descubrir.

Russian Doll. Nadia (Natasha Lyonne) llega a su propia fiesta de cumpleaños con la intención de darlo todo. Es una mujer de cero preocupaciones. Pero se encuentra con un problema: muere y se despierta entrando en la misma fiesta. Y muere y despierta en la misma fiesta. Sí, Russian Doll es Atrapado en el tiempo pero con una Natasha Lyonne natural, farlopera y cosmopolita que necesita salir del bucle temporal, sobre todo cuando se da cuenta que su realidad se empieza a distorsionar. Enfocada como una comedia con toques de misterio, este Russian Doll parece el resultado de una lluvia de ideas en mitad de una noche loca o fumándose un porro. Y, teniendo en cuenta que las creadoras son Natasha Lyonne, Leslye Headland y Amy Poehler, quizá no debamos descartarlo. Es moderna, divertida, tiene muy bien anclado el personaje de Nadia y sabe aprovechar muy bien el recurso del bucle temporal. Posiblemente sólo Russian Doll y Al filo del mañana pueden relacionarse de tú a tú con el clásico de Bill Murray.

Crashing. Seis veinteañeros comparten alojamiento en un hospital en desuso en el que pueden vivir como si fuera una residencia y por un alquiler justo. Se podría describir como una especie de Friends o de Cómo conocí a vuestra madre escrito por Phoebe Waller-Bridge. Posiblemente el canal británico Channel 4 que emitió la serie en el Reino Unido todavía se dé cabezazos contra la pared por no haber renovado una comedia donde todo funciona desde un principio (y es una suerte porque solamente tiene seis episodios de media hora).

Seven Seconds. Aquí una sugerencia para quien disfrute con un híbrido entre serie policial y drama social. Seven Seconds cuenta la historia de Peter Jablonski (Beau Knapp), un detective de la brigada de narcóticos, que atropella sin querer a un adolescente negro. Sus compañeros de la unidad le aconsejan alterar la escena del accidente y no contar nunca la verdad. Esto supone un verdadero calvario para la familia del joven, especialmente para su madre (Regina King), mientras una policía (Clare-Hope Ashitey) intenta saber qué ocurrió. El drama de Veena Sud (The Killing) tarda en arrancar pero su ritmo lento acaba dando sus frutos. Regina King obtuvo uno de sus cuatro premios Emmy por el papel de madre sufridora.

Cristal Oscuro: La era de la resistencia. Producir una precuela de una 1982 quizá no sea la receta para el éxito. No importa. Cristal Oscuro: La era de la resistencia es arte y artesanía made in The Jim Henson Company. Tres Gelflings van descubriendo poco a poco que la especie que les gobierna, los Skeksis, están agotando los recursos de su planeta y harán todo lo que está en sus manos para destapar la verdad. Lo mejor no solamente es lo delicado de los títeres, la expresividad de la fantasía, sino también lo bien contada que está. Es otra cosa. Qué lástima que Netflix decidiera cancelarla tras una sola temporada cuando es literalmente única en la televisión reciente. 

Creedme. En Netflix parecen tener una nueva tradición: que cada otoño esté marcado por una miniserie de éxito con protagonistas femeninas fuertes. En 2021 hemos tenido La asistenta con una Margaret Qualley impecable, en 2020 estuvo Gambito de Dama con esa Anya Taylor-Joy reconvertida en estrella al instante, y en 2019 habíamos tenido Creedme (Unbelievable) con Kaitlyn Dever. Basada en un reportaje periodístico de T. Christian Miller en 2015, contaba el caso de un violador en serie que tuvo múltiples víctimas entre 2008 y 2011 en los estados de Washington y Colorado. Toni Collette y Merritt Wever son las detectives que deben investigar el caso y están estupendas, pero quien fue una revelación fue Katilyn Dever (Dopesick) en la piel de una joven en el sistema a quien nadie cree cuando dice que fue violada de noche. Una serie imprescindible en tiempos de #MeToo.

Lovesick. Y, finalmente, otra propuesta británica con la que desembarcó Netflix en la península. Lovesick es una comedia romántica que comienza de una forma imprevista: cuando Dylan (Johnny Flynn) descubre que tiene clamidia y decide llamar a sus parejas sexuales para informarles. Esto lleva al espectador a conocer su currículum sexual y romántico, además de conocer mejor a sus mejores amigos: Luke (Daniel Ings), un ligón nato, y Evie (Antonia Thomas), que siempre ha estado enamorada en secreto de Dylan. Lovesick es una comedia romántica infalible de tres temporadas que sale airosa de alternar pasado y presente para entender a los personajes, y que nos da uno de los ligones más carismáticos de los últimos tiempos (sí, mejor que Barney de Cómo conocí a vuestra madre).

 

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