domingo 17/10/21

Presentan este martes en el Círculo de la Amistad de Córdoba, el libro «Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y su Linaje. La casa de los Guzmán en Córdoba”

Salón Liceo del Círculo de la Amistad de Córdoba
Salón Liceo del Círculo de la Amistad de Córdoba

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno presentará mañana martes a las 19:30, en el Círculo de la Amistad de Córdoba, el libro «Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y su Linaje. La casa de los Guzmán en Córdoba” editado por Dykinson, de Gonzalo J. Herreros Moya, que estará acompañado en la presentación por el catedrático Enrique Soria Mesa y el presidente de la Fundación Tatiana, Teodoro Sánchez-Ávila. El libro recoge la genealogía de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno a través de una familia de antiguas raíces en la Historia de España. “Un linaje que hoy, gracias a Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, está al servicio de toda la sociedad a través de su Fundación”, resalta el presidente de la Fundación, Teodoro Sánchez-Ávila.

Dos años y medio de investigación han permitido al autor, Gonzalo J. Herreros Moya, doctor en Historia y Patrimonio por la Universidad de Córdoba, recabar una completa información sobre los antepasados de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno: “Lo más fascinante es cómo una cadena familiar puede mantener viva su llama y su identidad desde el siglo XIII hasta el siglo XXI ininterrumpidamente. Quizá lo más enriquecedor de esta investigación es que he tenido que consultar tanto fuentes medievales como documentos notariales del Siglo de Oro o ejemplares del Diario ABC del siglo XX, encontrándome con personajes cuyos retratos están grabados en un fresco de tiempos de los Reyes Católicos, en un óleo romántico o en una fotografía a color, debido a la secular continuidad del linaje”, explica el autor. 

Guzmán El Bueno

La historia de los Guzmán empieza con Alonso Pérez de Guzmán, un noble con dotes militares al que le encomienda la defensa de Tarifa el Rey Sancho IV, frente a la amenaza de la alianza de su hermano Juan con el enemigo. Alonso logra defender Tarifa y esa hazaña, en la que perdió a su hijo, fue considerada la mayor muestra de lealtad. Por ella el Rey le otorga el apellido de “El Bueno”. Y esto que ocurre en el siglo XIII se mantiene aún en el XXI, reflejado en calles y esculturas.

De ese noble leonés apodado El Bueno por su lealtad, Fundador de la Casa de Medina Sidonia, descienden otros muchos  personajes ilustres en la historia de España, como apunta Herreros: desde el almirante que dirigió la Armada Invencible, pasando por el mayor político que ha dado la historia moderna de España, el conde-duque de Olivares, o el todavía desconocido Enrique Pérez de Guzmán, de la Primera República española, al que se confió la gestión del patrimonio de la Corona expulsada, sin olvidar que también utilizó el apellido Guzmán la célebre Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III.

“Durante siglos decir Guzmán fue sinónimo de la mayor Grandeza de España, con minúscula y mayúscula. A lo largo del tiempo y de la geografía los Guzmán dieron literatos, militares, burócratas, políticos, mecenas, y hasta una reina de Portugal en un momento tan tardío como el siglo XVII en que los reyes solo se casaban entre ellos. Como en todos los linajes nobiliarios, en su seno se han vivido rivalidades y enfrentamientos, pero también promovieron importantes obras patrimoniales y artísticas. Me quedaría con una cualidad, no sé si transversal, pero sí comprobada en importantes ocasiones: su capacidad de reponerse ante las adversidades”, explica el autor.

Hacia 1850, Enrique Pérez de Guzmán mantiene viva la memoria de un linaje que toda España reverenciaba, aunque su fortuna estaba algo mermada. Coincide en la Corte con Concepción Gordón y Golfín, perteneciente a la familia de los Golfines, una de las más ricas de Extremadura poseedora de un importante patrimonio. “Su unión fue, sin duda, un acierto para ambos”, destaca Gonzalo J. Herreros.  Esta saga familiar acaba con Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno que, al no haber tenido hijos, es la última persona que desciende de Guzmán el Bueno por línea masculina. A ella se dedica el último capítulo del libro, que relata el origen de su Fundación.

Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y su Fundación

Tras una infancia y juventud vividas en su entorno familiar de la madrileña calle del General Martínez Campos, en 1949 Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno se casó con Julio Peláez Avendaño, físico de profesión, que le transmitió su pasión por la ciencia y la investigación. Tras el fallecimiento de su padre en 1977, Tatiana pasó a ser la VIII Condesa de Torre Arias con Grandeza de España, XI Marquesa de Santa Marta y Marquesa de la Torre de Esteban Hambrán. Con el tiempo, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y Julio Peláez decidieron constituir una fundación que, tras su muerte, conservara el patrimonio familiar y lo hiciera rendir en beneficio de la sociedad. Y tras el fallecimiento de su esposo, Tatiana constituyó la Fundación que lleva su nombre, de la que fue su primera presidenta y que recibió su herencia tras su fallecimiento en 2012.

“En la Fundación que creó Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, tenemos la convicción de que toda vida puede ser noble de espíritu, porque el compromiso personal con la sociedad es lo que nos hace trascender. En este sentido, podemos decir que Doña Tatiana, más que ser grande de España por los títulos, lo fue por su generoso acto de entrega a la sociedad. Su legado nos recuerda que la generosidad es lo único que, en verdad, nos hace trascender”, destaca el presidente de la Fundación.

SOBRE LA FUNDACIÓN TATIANA

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno tiene como fines ayudar a la investigación científica y la educación cívica y ambiental de los jóvenes. Actualmente financia 15 proyectos de investigación y 30 contratos predoctorales de jóvenes científicos en el ámbito de la Neurociencia. Además, tiene el compromiso de conservar el patrimonio histórico-artístico heredado de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, con la vocación de contribuir al enriquecimiento cultural de toda la sociedad, mediante la investigación y divulgación de su legado. 

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