martes 14.07.2020

Fernando Vaquero homenajea a Romero de Torres en el cartel de Semana Santa 2020

Imagen del Cartel de la Semana Santa de Córdoba 2020, obra de Fernando Vaquero
Imagen del Cartel de la Semana Santa de Córdoba 2020, obra de Fernando Vaquero

El cartel de la Semana Santa de 2020, obra del pintor Fernando Vaquero, representa un homenaje a Córdoba y a la obra de Julio Romero de Torres.

Vaquero ha tomado como base la obra «La saeta» del pintor cordobés para componer un cartel con Nuestra Señora de las Tristezas como eje central y con otros elementos de la Hermandad de Ánimas.

Con este cartel, Fernando Vaquero ha pretendido pintar el alma de Córdoba utilizando como recurso su Semana Santa, para lo que se ha inspirado quien considera es el mayor y mas reconocible narrador plástico, estético y pictórico que tuvo y tiene la ciudad de Córdoba: Julio Romero de Torres.

Hay una obra de Julio Romero que todos en Cordoba conocen de sobra, se titula “Mira que bonita era”, y en ella se representa el duelo por una joven muerta del barrio cordobés de Santa Marina.

Dicen los biógrafos de Romero de Torres que en esta obra se reúnen los tres aspectos que conmoverían más profundamente el espíritu de nuestro pintor: la mujer, la muerte y el flamenco. De éste último aspecto, concretamente de una conocida soleá, es de donde el pintor obtiene el título de esta obra, la letra dice asi: “¡Mira qué bonita era! se parecía a la Virgen de Consolación de Utrera”.

Este cartel le debe mucho a dicho cuadro, ya que Vaquero ha sacado de él cuatro de sus elementos esenciales: la mujer (es evidente, son 5 las mujeres que aparecen en el cartel ya que la Virgen aparece por duplicado), la muerte (la muerte de Cristo), el flamenco (en forma de palo del flamenco que es la saeta) y el duelo, porque esa es la escena elegida para representar en el cuadro, el momento del duelo, la Virgen, inmersa en un inimaginable dolor llora en silencio acompañada por las tres Marías y San Juan, es una escena callada, nadie habla, todos lloran... pero estas tres Marías y este San Juan no son imágenes realizadas por ningún imaginero, ni son personajes que pudieran haber posado con ropajes históricos, en esta ocasión estos personajes están representados como imagina que los pintaría Julio Romero, al modo y manera del pintor .

Ena esquina derecha del cuadro se observa un personaje que se quita el sombrero cordobés en señal de respeto, este gesto de quitarse el sombrero junto al ataúd lo vemos casi idéntico en otro de sus cuadros “Cante Hondo”, parece incluso que fuera el mismo ataúd blanco del cuadro anterior , se dice que con la presencia de estos ataúdes en estos dos cuadros Julio Romero prefiguró su propia muerte.

Tras el ataúd hay un hombre que se quita el sombrero cordobés en señal de respeto, de este personaje es de donde se obtiene la representación del San Juan del cartel al cual le ha bajado el brazo izquierdo pintándole una mano que porta un cirio encendido , este cirio provoca un brillo en el bordado y la manga de la Virgen. Bajo este San Juan aparece María Cleofás, según las escrituras hermana de la Virgen María, se encuentra arrodillada, con la típica mirada de pena de los personajes de Julio Romero, con un rosario en la mano y mirando al espectador.

Este imagen es sacada del cuadro “Los Celos” pero versionada realizándole algunas modificaciones: entristeciéndole más el rostro, con el torso vestido y volteada horizontalmente.

A la derecha de la Virgen aparece otra de las Santas Mujeres: María Salomé que, según la interpretación tradicional cristiana de los textos evangélicos, habría sido la madre de los apóstoles Santiago el Mayor y San Juan Evangelista. Es, junto con la Virgen, la única figura que no está sacada de ningún cuadro de Julio Romero pero que, sin embargo guarda el estilo y la paleta de colores propia del pintor, aparece vestida con el típico mantón que tantas veces usa Romero de Torres en sus cuadros, con un gesto serio y ensimismado , se lleva su mano derecha al corazón en gesto doliente mientras que en la izquierda lleva la originalísima corona de espinas dorada del Cristo de Ánimas.

Y a los pies de Maria Salomé, la más conocida, la más enigmática, la más controvertida de las tres Marías: María Magdalena. Se ha escrito tanto de los numerosos aspectos que tiene este personaje que nos llevaríamos horas y horas hablando de ella. Resalta aquí el aspecto enigmático de la Santa Mujer, de perfil ,arrodillada, casi agachada ante la Virgen y con su mano está tocando la Media Luna. Está sacada de una figura secundaria del cuadro titulado “La nieta de la Trini” otro cuadro que podemos contemplar en el museo Julio Romero de Córdoba.

El pintor cordobés sentía pasión por flamenco y así lo transmite en sus cuadros de manera excelente. Es por esto que se comprende la reacción del pueblo ante sus cuadros, ya que en muy pocas ocasiones llega un pueblo a hacer tan suyo a un artista. Esta pasión por el flamenco le llevó a dedicar un cuadro a cada uno de los palos del flamenco,y uno de ellos lo dedicó a la saeta.

“La saeta” 1918. Palacio de Viana

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Julio Romero pinta el cuadro “La saeta” en 1918 en el aparecen varios elementos que también captados en el cartel, en primer lugar la composición piramidal con un protagonista principal en el centro, en este caso Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas en el centro, pero hay un segundo elemento, un segundo recurso que es ese segundo plano del cuadro en el que discurre una procesión, dos escenas diferentes que suceden a la vez en el cuadro. En el caso del cuadro” la saeta” dos procesiones discurren al fondo: la de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores Coronada y Santísimo Cristo de la Clemencia y la del Santísimo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Misericordia las cuales Vaquero ha convertido en una sola Hermandad a la que homenajea en mi cartel: la Hermandad del Remedio de Ánimas.

En el primer lugar del cortejo aparece el Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas en su paso , lo acompañan sus hermanos nazarenos portando su tradicionales faroles de viático, tras éste aparece el paso de Nuestra Señora Madre de Dios en sus Tristezas, la verdadera protagonista del cartel.

Es la hermandad del Remedio de Ánimas una cofradía con un maravilloso aire arcaizante, una estética tenebrista, un caracter plagado de misticismo, solemnidad, dramatismo y gravedad no solo en su cortejo sino en los maravillosos montajes de besamanos con ecos barrocos y referencias a Valdes Leal que siempre me han llamado la atención. Estos elementos están muy en relación con el estilo de la pintura y es por esa razón por la que el artista se ha decantado por esta Hermandad para protagonizar el cartel.

En cuanto a la Virgen, protagonista indiscutible del cartel, bien podría haber elegido como protagonista al Cristo, pero la calidad de la talla de esta Virgen, su porte, su gesto, la devoción que le profesan en San Lorenzo, y esa maravillosa forma de vestirla merecen sobradamente el lugar en el cartel.

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La Virgen mira al vacío inmersa en un profundo dolor, ni siquiera es consciente de los que la acompañan, es un dolor compartido, pero un dolor recogido. A los pies de la Virgen, María Magdalena acaricia con su mano la media luna símbolo de su Inmaculada Concepción, a esta media luna hace alusión también aquel párrafo del Apocalipsis que parece describir esta obra: «Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de estrellas”.

Uno de los atributos más característicos del Santísimo Cristo del Remedio de Ánimas es su peculiar velo de tinieblas, que se encuentra rodeado de una profunda simbología relacionada con el alfa y el omega, el principio y fin de todas las cosas. Este hecho, es profetizado en el Antiguo Testamento, donde se lee “Aquel día, dice el Señor Yavhé, haré que se ponga el sol al mediodía, y en pleno día tenderé tinieblas sobre la tierra”. Es tan potente esta simbología que el pintor la ha querido incluir en la palabra Córdoba, un astro en cada “O” de su nombre

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El año 2020, que se plasma en números romanos enmarcado por uno de los elementos del escudo de esta Hermandad, forma parte de la propia canastilla del paso de Cristo.

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Entierro de Julio Romero de Torres 10 de Mayo de 1930

Era la primavera de 1930, hace 90 años, recién terminada aquella Semana Santa fallecía en su casa de Córdoba Julio Romero de Torres, la última procesión que vivió Córdoba aquel año fue aquel cortejo fúnebre que llevaba los restos del pintor. Él parecía haberlo prefigurado en dos de las obras: ”Cante hondo” y «Mira qué bonita era»...aquel día la ciudad imitó al arte y como dijo de aquel suceso Pablo Garcia Baena: «Murió en mayo. Flotaban en la fuente los últimos azahares»

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