miércoles 12/8/20

El Museo Del Prado presenta una exposición puramente femenina

El Museo Del Prado presenta una exposición puramente femenina

Redacción. El Museo Del Prado presenta su primera gran exposición puramente femenina y que saca a relucir 65 obras de las pintoras italianas Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana, todo un hito en la historia de la pinacoteca si se tiene en cuenta que sólo una de cada 200 obras del catálogo del Prado está firmada por una mujer.

La presencia de la mujer en los cuadros del Prado es, mayoritariamente, el de musa. De las más de 8.000 pinturas que custodia el museo, sólo 53 están firmadas por mujeres y, de ellas, más de cuarenta están en el almacén o en el depósito, según datos del catálogo actualizado a principios de 2019 y al que ha tenido acceso Servimedia.

Estas cifras sirven para hacerse una idea de la relevancia que tiene para la pinacoteca la exposición ‘Dos modelos de mujeres artistas’, que reúne decenas de pinturas de estas dos italianas y que estarán expuestas entre el 22 de octubre y el 2 de febrero de 2020 con motivo del bicentenario del museo.

Anguissola y Fontana -una aristócrata y otra de familia ya relacionada con el arte- son dos de las mujeres más notables de la historia del arte de la segunda mitad del siglo XVI. Ambas pudieron dedicarse a la pintura y pasar a la historia, pese a que algunas de sus obras fueran atribuidas a varones por el ‘caché’ que eso les otorgaba y los remilgos de los coleccionistas, que preveían una pérdida de valor si el cuadro lo firmaba una mujer.

Sus cuadros han sido traídos a Madrid desde más de una veintena de colecciones europeas y americanas, ya que el Prado sólo tiene en propiedad cuatro obras de Anguissola y ninguno de Fontana.

La institución pretende de esta manera romper con el “olvido sistemático de las artistas” que ha imperado siempre en la historia del arte, como ya ha reconocido el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, en varias ocasiones. De hecho, a la inauguración de la exposición, que se celebra este lunes por la tarde, no sólo acudirá el ministro de Cultura, José Guirao, sino la vicepresidenta y responsable de la cartera de Igualdad, Carmen Calvo.

Si se suman los cuadros de la exposición permanente del Prado con los que están en el almacén, en restauración, depósitos y cedidos, aparecen un total de 8.142 pinturas, de las que 6.479 tienen autoría masculina y sólo 53 femenina. El resto aparecen en el catálogo como “sin determinar”.

En el caso de las pinturas de hombres, el 20% están en la exposición permanente del museo; entre las pinturas de autoría femenina, las que están permanentemente expuestas sólo ocupan el 13%, según el catálogo de principios de 2019. Más allá de las pictóricas, el Prado cuenta con algo más de 38.000 obras entre cuadros, monedas, esculturas y otras creaciones. Las firmadas por mujeres sólo ocupan el 0,5%, mientras que las de los hombres alcanzan el 73,3%.

Con esta exposición de 65 obras -en su mayoría pictóricas- el museo rompe con una tendencia principalmente masculina de la historia del arte de la mano de Sofinisba y Lavinia, que tal y como recoge el Prado, “supieron romper con los estereotipos sociales asignados a las mujeres en relación con la práctica artística, en la que imperaba un arraigado escepticismo sobre sus capacidades”.

Sofonisba perteneció a una familia numerosa de origen noble cuyo padre, Amilcare Anguissola, promovió y arropó la formación artística de sus hijas como parte de la educación humanista que se consideraba adecuada para las jóvenes. Sofonisba practicó sobre todo el retrato y alcanzó una fama que, gracias a sus orígenes aristocráticos, propició su llegada a la corte española, donde fue dama de la reina Isabel de Valois.

Lavinia Fontana, por su parte, entronca con el perfil de la mayor parte de las mujeres artistas. Era hija de Prospero Fontana, pintor de prestigio en Bolonia, con quien se formó y colaboró. Las favorables condiciones económicas y sociales de la ciudad explican el papel destacado de las mujeres en su vida. Lavinia fue la primera mujer en abrir un taller propio y desarrolló una notable actividad que se extendería a Florencia y a Roma, donde se trasladó en la etapa final de su vida.

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