jueves. 26.01.2023

La ha inmovilizado, la ha congelado, la ha hecho eterna, la ha paralizado, la ha consumido, la ha hecho pétrea. Una máquina de matar, de disparos a ráfagas, la ha matado.

Observadora furtiva que aniquila movimiento, voz y esencia. Diablo al que el alma otorgas a cambio de un solo siempre. Memoria absoluta de unos ojos artificiales.

Es protagonista siendo narradora. Es deidad de deidades temporales. Es traidora y testigo al mismo tiempo. Es experta en la luz y en el movimiento. Es soberbia y de la soberbia nace. Es artista y arte dependiente de la vista. Es cambista entre la vida y la muerte. Es tejedora de un hilo robado.

Es profundamente superficial. Si la das un suspiro, lo arrebata, lo destroza, lo tritura y reutiliza, lo hace suyo, a su gusto lo coloca, lo hace eterno, estético, lo encuadra, lo vende y es comprado, lo pinta para ser encontrado, lo relata y lo entremete con la boca de otros como tu boca.

Si la provocas, témela, pues jamás olvidará ni una sola de tus mofas. Huye y te encontrará, solo susurra y ya te oirá, y te devolverá, con tristezas, tu momento de gloria. Si la quieres, úsala, mira a través de su ojo, aliméntala de tus recuerdos, actúa según sus antojos.

Ella es ladrona, ladrona de la luna más creciente, la que, en mi cara, sujeta está por un puñado de dientes.

Un viaje, una bota, tres colores, una diosa. 

Quiero, a mi favor, usar la eternidad, vengarme de un rufián, que ha intentado contener en una imagen, de mis labios, la alegría. 

Me ha arrinconado entre cuatro paredes demasiado estrechas para respirar. No puedo salir, no saldré jamás, y desde aquí, mudo, solo puedo recordar. Recuerdo continuamente la prisión que me agarrota la expresión. Un monumento de marfil y cuero, que refleja, en sus motivos, la amada que me dispara.

Es promesa que en su propia empresa cumple lo prometido, maldita por el deseo de verse delito con testigo. Es cohesión continuada de mi realidad desdichada en una dicha sin igual. Es el placer de mi mente, en un momento de suerte, en un instante que no quiero olvidar. Es el engaño de una envoltura que, con soltura, no dejo de hacer girar. 

Es el estar con mi cielo, quien, ahora entre cúpulas de estrellas, veo en su lugar natal.

Si queréis escuchar el trasfondo de un segmento del poema, podéis hacerlo siguiendo este enlace:  https://go.ivoox.com/rf/77216764 

"Cámara", por Juan Manuel Montero
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