domingo 28/2/21

El Obispo se opone a dejar fuera a Dios de los actos para honrar a las víctimas del COVID-19: la mayoría "de los muertos son creyentes"

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández
El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández

El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, ha criticado que España, que es un Estado aconfesional, se confunda "con un estado laico, e incluso laicista, la confesión de la fe está protegida y promovida, según el libre ejercicio de los ciudadanos". Es por esto que ha llegado a preguntarse "¿por qué para honrar a las víctimas del Covid-19 tenemos que silenciar a Dios?, cuando la casi totalidad de los muertos son creyentes, y la inmensa mayoría de los asistentes también lo son".

Estas palabras las recoge su carta semanal, a la cual ha tenido acceso Europa Press. Pincipalmente habla sobre este próximo 25 de julio, ya que se celebra "la fiesta grande de Santiago Apóstol, patrono de España”, la cual “forma parte de la identidad española desde sus orígenes evangelizadores hasta nuestros días, pasando por las épocas gloriosas de una reconquista fatigosa y la evangelización del nuevo mundo".

"Hoy vivimos en otro contexto cultural, social y político, pero el Evangelio que nos trajeron los apóstoles sigue siendo el mismo", afirma el obispo. Como contrapartida "también hoy necesitamos el vigor del apóstol Santiago para evangelizar nuestra cultura, nuestra sociedad y nuestra vida".

También ha preguntado "¿es zona neutral la asepsia de todo sentimiento religioso para vivir la convivencia de todos los ciudadanos, creyentes y no creyentes?" y "¿por qué el respeto a los demás no creyentes debe expresarse en actitudes no confesionales, mientras que actitudes contrarias a la religión y ofensivas a los sentimientos religiosos deben ser aceptadas en la convivencia como expresión de libertad de expresión?".

Por eso, su petición en la carta semanal ha sido "que el apóstol Santiago nos dé lucidez para saber estar como creyentes en una sociedad que prescinde de Dios y que impone su ley de la ausencia de Dios como el mejor de los consensos".

El obispo quiere recordar a a sociedad que "España, Europa y todo el mundo occidental tienen profundas raíces cristianas y de tales raíces se han producido excelentes frutos en la historia. Olvidar o prescindir de lo que somos sería la peor de las represiones, la peor de las catástrofes".

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