domingo. 26.05.2024

El 21 de diciembre, tres soldados, bajo las órdenes de un capitán del Ejército de Tierra, participaban en una maniobra de instrucción en Cerro Muriano, la cual involucraba cruzar un lago artificial de 109 metros de ancho y tres de profundidad. Este ejercicio, parte de la formación de un pelotón de 75 soldados, resultó fatal, culminando en la muerte de dos de ellos.

La investigación de la Unidad Orgánica de la Policía de la Guardia Civil de Córdoba revela que el capitán, junto a un teniente y un sargento, decidió continuar con la maniobra a pesar de diversas adversidades. El sargento encargado de las medidas de seguridad para este tipo de ejercicios, incluyendo el diseño de la línea de vida, no estaba presente ese día debido a una enfermedad. Además, los testimonios recopilados sugieren que el capitán ordenó castigar a los soldados que cruzaban el lago con un lastre adicional.

Solo 15 de los 75 soldados ingresaron al lago, y pronto la situación se volvió caótica. Una cuerda improvisada, utilizada como línea de vida, resultó insuficiente y contraproducente. El capitán, según testimonios, instó a los soldados a patear para mantenerse a flote, pero las condiciones adversas del lago y la falta de una línea de vida adecuada llevaron al hundimiento de varios militares. Dos de ellos, Carlos León y Miguel Ángel Jiménez, perdieron la vida ahogados.

La falta de un dispositivo sanitario adecuado también ha sido destacada en la investigación, ya que solo al final del ejercicio se habilitó un cañón de aire caliente para atender a los participantes. Se está evaluando si las mochilas con lastre estaban correctamente selladas, ya que podrían haber contribuido al trágico desenlace. La cuerda utilizada no cumplía con los requisitos necesarios para ser considerada una línea de vida, y el sargento encargado de la seguridad ese día no tenía la formación adecuada.

Este viernes, el Juzgado Togado Militar 21 de Sevilla asumió la causa, imputando al capitán, al teniente y al sargento por un presunto delito contra la “eficacia del servicio”. La acusación se basa en el Código Penal Militar, que establece que se juzgará a quien, por imprudencia grave durante la ejecución de un acto de servicio de armas, cause la muerte o lesiones constitutivas de delito. En caso de demostrarse, las penas serán incrementadas en un quinto.

El abogado del soldado fallecido ha expresado su rechazo a que la instrucción sea llevada a cabo por un juzgado militar y ha solicitado que se traslade a la vía civil. Hasta el momento, la investigación se centra en los tres oficiales mencionados, sin que se prevea ampliarla al resto de los mandos de la brigada Guzmán el Bueno de Cerro Muriano. El general de brigada responsable, Ignacio Olazábal, oficialmente pasa a la reserva este mismo mes, aunque un acto de homenaje y despedida previsto ha sido cancelado.

Las maniobras en Cerro Muriano acabaron con cinco soldados con hipotermia