lunes 26/7/21

Mantienen los 4 años de prisión para los profesores acusados de la muerte de un menor en una excursión

El menor y otros compañeros se alejaron del grupo para ir a otra zona y los profesores declaran que ninguno se percató de la ausencia del menor fallecido hasta que el maestro vio una mochila olvidada perteneciente al menor.

Juicio a los dos profesores acusados tras la muerte del niño ahogado en Baños de Popea. EP
Juicio a los dos profesores acusados tras la muerte del niño ahogado en Baños de Popea. EP

La Fiscalía eleva a definitivas las conclusiones del juicio a dos profesores acusados tras la muerte de un menor por ahogamiento durante una excursión, manteniendo la petición de cuatros de prisión para cada uno por posible homicidio imprudente. Esta solicitud coincide con la elevada a definitiva por parte de la acusación. Por su parte la defensa pide la absolución para ambos profesores.

El juzgado de lo Penal número 4 de Córdoba ha celebrado hoy la vista en la que han declarado los compañeros de Juan David, que junto a el se alejaron del grupo de alumnos para ir a una zona distinta de la previamente acordada para realizar una actividad de espeleología. Todos han matizado que, aunque el menor estaba con ellos, cuando llegaron a dicho punto, no se percataron de la no presencia de Juan David, porque no le echaron en falta, señalando que los profesores no realizaron el recuento de alumnos hasta que se descubrió la mochila olvidada del menor.

Durante la sesión han podido declarar los bomberos que encontraron el cadáver del niño, así como los dos agentes de la Guardia Civil que se trasladaron hacia el lugar de los hechos cuando su desaparición fue notificada. Según el relato de los hechos, gran parte coincide en lo declarado por los cinco menores, cuando los seis terminaron la actividad de espeleología se fueron hacia una zona donde las aguas estaban calmadas. Estuvieron bañándose y comiendo, hasta que decidieron ir hacia una zona de “cascada”, aunque la jueza ha apuntado que no se trataría concretamente de eso, sino de un desnivel del propio nivel del agua.

El camino hasta el desnivel lo iniciaron los seis, aunque en un momento Juan David se quedó más atrás del grupo, hecho que pudiera ser constatado con un video que uno de los profesores grabó durante la excursión que ha sido reproducido en la sala. Ese pudo ser el momento en el que el niño se ahogó ya que a la “cascada” solo llegaron sus cinco compañeros, pero el no. Los profesores no preguntaron sobre donde estaba Juan David y tampoco hicieron recuento de alumnos.

Las alarmas saltaron cuando los alumnos se iban a subir al autobús de vuelta a Fuente Palmera, y el profesor acusado subió con una mochila hasta la zona en la que se encontraban todos. Según han podido declaras los estudiantes y compañeros, el maestro preguntó de quién era la mochila, ya que lo desconocía, y todos respondieron que era de Juan David. Fue entonces cuando los docentes, según los alumnos, si que hicieron el recuento de estudiantes, notando su ausencia.

Tras confirmarlo, se comenzó el proceso de búsqueda dando aviso a la Guardia Civil y al equipo de bomberos, que pudo encontrar el cadáver del niño en el fondo del agua. Ya en el propio autobús, un alumno ha reconocido que le manifestó a la profesora que había visto cómo Juan David hacia “como que se ahogaba”.

Los alumnos reconocen que se alejaron sin el permiso de los profesores, aunque otros afirman que si lo preguntaron. Una de las líneas de la acusación particular, a la que también se refirió la madre del menor en su declaración, es que la autorización de la actividad “no fue donde” tuvo lugar ya que, de haberlo sabido, no habría permitido la asistencia de su hijo. En ese sentido, cuatro de los alumnos han declarado que no pidieron permiso a los profesores para alejarse de la zona para ir hacia la “cascada”.

Una vez que regresaron a la orilla, ninguno de los profesores regañó su actitud, aun cuando la distancia entre la cascada y los profesores hacía difícil la visión y control de los niños. Tres alumnos han declarado que fue el profesor quien le habló de la existencia de la propia cascada y dos, han declarado que fueron quienes preguntaron al profesor de si podían desplazarse hasta allí, obteniendo una afirmación. Otro de los testigos, ha asegurado que alguien les dijo de la existencia de la cascada. Tras llegar a la orilla, ha declarado otro alumno, el profesor le preguntó por cómo era la cascada.

La madre de Juan David ha declarado que su hijo no tenía destrezas para nadar, algo que no ha quedado del todo aclarada en los testimonios de sus compañeros. Mientras que otros han expresado que si nadaba con normalidad y otros que tenía cierta dificultad. En la sala se ha podido escuchar como Juan David había bromeado durante la excursión con que no sabía nadar y cuando algunos alumnos lo vieron hacer aspavientos, creyendo que solo bromeaba.

Los dos bomberos que formaron parte del equipo de rescate de aquella noche fatídica de mayo de 2018 en la que se descubrió el cadáver del menor en el fondo del agua. Una vez que fueron avisados, los bomberos iniciaron la búsqueda de orilla a orilla del rio, una zona sin corrientes ni remolinos, en la que la integridad de una persona no peligra siempre que sepa nadar.

Sobre la medianoche fue cuando los bomberos encontraron el cuerpo del menor gracias al uso de los remos, con los que consiguieron llegar al fondo del río. Los bomberos han declarado que el ahogamiento pudo producirse por el cansancio o por que el menor sufriera un calambre por los esfuerzos realizados. Han señalado que la zona es muy abierta y la única posibilidad de salvarse era yendo hacia la orilla, ante la ausencia de ramas.

Un agente de la Guardia Civil ha declarado que, en el propio terreno, observó como el profesor enseñaba un video que de inmediato fue remitido a otro agente que se encontraba más cercado a la zona de búsqueda. Tras su reproducción, el agente ha manifestado que trasladó la información a los bomberos en la que se veía como el niño se sumergía y no volvía a salir. Por eso pensaron que quizás podía estar allí, refiriéndose al cuerpo del menor, en un lugar muy cerca de donde apareció el cadáver.

 

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