lunes 01.06.2020

Excelencia, sostenibilidad y compromiso social cierran el balance de Emacsa 2019 

Videoconferencia del Consejo de Administración de Emacsa
Videoconferencia del Consejo de Administración de Emacsa

El Consejo de Administración de Emacsa, presidido por Ramón Díaz-Castellanos, y reunido de forma urgente y extraordinaria mediante videoconferencia, un hecho único en su historia, ha aprobado por unanimidad el cierre del ejercicio 2019, con una formulación de cuentas e informe de gestión donde destacan la excelencia, la sostenibilidad y el compromiso social.

Todo ello, en un año que ha estado marcado por la celebración del 50 aniversario, con actos dirigidos a la ciudadanía cordobesa, como: concursos, exposiciones, conferencias, jornadas técnicas, etc, así como la edición del libro 50 ANIVERSARIO. EMACSA, que recoge con rigor periodístico y técnico los grandes hitos que han marcado la historia de Emacsa en estos 50 años.

De gran transcendencia durante 2019, fue el anuncio en noviembre de la elección de Córdoba como sede del próximo Congreso Nacional de AEAS (Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento), a celebrar en 2021. Un evento que en su última edición reunió a más de 700 congresistas.

En la memoria de las cuentas a 31 de diciembre de 2019, el balance aprobado registra un beneficio de 5.083.663 €, que viene justificado por el incremento de la demanda de agua, un 5,3% superior al ejercicio anterior; a lo que se suma una disminución de cerca del 80% en gastos financieros. 

En el apartado de inversiones, las de mayor volumen han sido las destinadas a redes de abastecimiento y saneamiento. En concreto, para abastecimiento se han destinado 2.410.331€, destacando las intervenciones en la barriada de Fátima, zona de Levante, Puerta de Almodóvar y polígono Amargacena. En redes de alcantarillado, los trabajos de renovación y rehabilitación han ascendido a un total de 787.071€, siendo el más significativo el situado en el Casco Histórico de Córdoba.

En cuanto a las centrales de tratamiento, se ha finalizado el proyecto de rehabilitación estructural de distintos edificios de la ETAP de Villa Azul, intervención de envergadura que ha abarcado varios ejercicios y que en el ejercicio 2019 ha supuesto 840.728 €.

Con estas obras de renovación y los fuertes controles de fugas que consiguen detectar las averías con la mayor celeridad, se ha conseguido llegar a unos niveles de pérdidas que sitúan a Emacsa muy por debajo de la media española, con unos índices de pérdidas del 10%, sobre el 20% de media que se registra en España.

En el apartado sostenibilidad medioambiental, destaca la culminación de la primera fase del Sistema General de Riego con agua no potable para las zonas verdes de Córdoba, que fue entregado a la Delegación de Infraestructuras y Sadeco el pasado 20 de diciembre para su uso en el riego de zonas verdes y la limpieza de calles y que ha tenido un coste total de 1.009.149€, de los cuales 540.480€ corresponden a 2019.

Con el mismo propósito de contribuir a la sostenibilidad medioambiental, durante el año 2019 se han modificado distintos procesos tendentes a la mejora en las actuaciones, eficiencia en la gestión y racionalización del uso de papel. En este sentido, se han incorporado aplicaciones móviles dedicadas a la gestión de contadores, lo que ha permitido la renovación de 7.030 contadores para los que no ha sido necesaria la impresión en papel. 

En cuanto a la evolución del parque de contadores, en el pasado ejercicio EMACSA instaló 7.017 contadores, lo que mantuvo su antigüedad media por debajo de 5 años. De los 95.833 contadores instalados, 54.427 disponen de telelectura, lo que supone el 58% del total.

Atendiendo al compromiso social de EMACSA con su ciudad, durante 2019 se han mantenido las medidas adoptadas para ofrecer a diversos colectivos, que atraviesan situaciones de vulnerabilidad, ayudas para sufragar el coste de este recurso básico. Estas ayudas están dirigidas a familias numerosas, jubilados y pensionistas, familias con todos sus miembros en situación de desempleo y reducción por mínimo vital para personas en riesgo de exclusión social. Esta última está dirigida a colectivos que no cuentan con la capacidad económica suficiente para hacer frente al consumo de sus hogares.

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