Córdoba sufre una bajada del 25% en su natalidad en los últimos años

Pies de un bebé

El descenso en el número de nacimientos en la provincia de Córdoba sigue sin mostrar signos de recuperación. Según los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), entre enero y julio de 2024 se registraron 3.074 nacimientos, lo que supone un 25% menos que en el mismo periodo de 2015, cuando nacieron 4.106 niños. En total, Córdoba ha perdido 1.031 nacimientos en la última década, confirmando una tendencia preocupante.

La caída de la natalidad es especialmente visible al comparar los datos de los meses de julio en la última década. En el pasado mes de julio de 2024, nacieron 453 niños, 134 menos que en julio de 2015, cuando se contabilizaron 587 nacimientos. Esto supone un descenso del 22,8% en una década. Aunque en el último año, de julio de 2023 a julio de 2024, el descenso fue más leve, con un -1,16 %, la tendencia general sigue apuntando a la baja.

Un descenso continuo

El análisis de los datos del INE refleja que la disminución de nacimientos en la provincia ha sido constante año tras año. En 2015, en los primeros siete meses del año, nacieron 4.106 niños. Desde entonces, las cifras han ido disminuyendo: 3.978 nacimientos en 2016, 3.754 en 2017, 3.559 en 2018, 3.478 en 2019, y 3.424 en 2020. En 2021, el número cayó a 3.318, en 2022 a 3.199 y en 2023 a 3.110, hasta llegar a los 3.074 de este año.

El mes de julio también refleja este descenso gradual. En 2015 nacieron 587 niños en Córdoba durante ese mes, cifra que incluso aumentó en 2016 con 627 nacimientos, el mayor número de la última década. Sin embargo, desde entonces la tendencia ha sido a la baja, con 586 nacimientos en 2017, 571 en 2018, 488 en 2019, y una leve recuperación en 2020 con 512 y en 2021 con 514. En 2022 la cifra volvió a caer a 472 y en 2023 se contabilizaron 456 nacimientos.

Un futuro incierto

La falta de un cambio de tendencia en los nacimientos sigue generando preocupación en la provincia de Córdoba, donde la natalidad ha experimentado un declive constante en los últimos diez años. La provincia enfrenta un desafío significativo para revertir esta situación, que afecta no solo al crecimiento poblacional, sino también al desarrollo social y económico de la región.