miércoles 12/8/20

El Vaticano empieza la labor de desinfección antes de reabrir sus puertas

Imagen: GTres
Imagen: GTres

Italia poco a poco regresa a la normalidad. Dos meses después de entrar en cuarentena, los lugares de culto vuelven a abrir sus puertas y comienzan una nueva normalidad marcada por la distancia de seguridad. En estos espacios, sorprende especialmente la labor de desinfección realizada en el Vaticano para dar la bienvenida de nuevo a sus fieles de todo el mundo. Las sorprendentes imágenes de este proceso se unen a otras que han dejado la pandemia del coronavirus alrededor del mundo.

La basílica papal de San Pedro abrió en su totalidad a un número muy limitado de fieles el pasado lunes 18 de mayo. De esta forma, ha comenzado una etapa de recuperación marcada por la distancia de seguridad y unas estrictas medidas de seguridad, entre las que se encuentra la desinfección de hasta el último rincón de sus instalaciones.

Tal y como podemos ver en las imágenes, un equipo especializado de limpieza, con traje de protección, máscarilla y gafas, recorrió los pasillos de la Santa Sede para garantizar la esterilización de todos sus espacios.

Este inédito proceso de limpieza ha sido llevado a cabo con extremo detalle y cuidado para no dañar el gran patrimonio artístico alojado en su interior. “Ante cualquier duda sobre los procesos de limpieza y desinfección, es mejor no aplicar ningún tratamiento, ya que se pueden causar daños irreversibles al patrimonio cultural”, ha afirmado el Vaticano.Además de la basílica de San Pedro, Santa María la Mayor, San Juan de Letrán y San Pablo Extramuros se han sometido también a estas pautas de extrema limpieza. ​

Más allá de la labor de los operarios, crucial para una apertura correcta y con garantías, que los feligreses respeten las medidas y restricciones establecidas es clave para evitar un repunte de contagios. Pasar un control de temperaturas y desinfectado con gel hidroalcohólico sus manos y acudir a los oficios con mascarilla y guantes serán necesarios. Aún así, se ha pedido evitar el contacto directo con las obras “para evitar el contagio” y así evitar “aplicar soluciones desinfectantes”.

Los feligreses no serán los únicos que deberán seguir unas pautas, también el sacerdote deberá oficiar la misa con guantes, aunque en su caso podrá retirarse la mascarilla en momentos puntuales de la eucaristía.

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