jueves 04.06.2020

Maniquís y osos de peluches para mantener la distancia social en los restaurantes

Imagen: The Inn at Little Washington
Imagen: The Inn at Little Washington

Que el coronavirus ha cambiado nuestra forma de vivir es un hecho. Confinados y bajo estrictas medidas de distanciamiento, ya no podemos relacionarnos como hace dos meses. Todos los países ponen ya en marcha ideas hacia la ‘nueva realidad’, mientras no hay una vacuna para el virus, y algunas son de los más curiosas. En el restaurante Maison Saigon de Bangkok (Tailandia) han colocado osos panda de peluche entre los asientos con el fin de mantener las distancia social y a la vez para que hagan compañía a los clientes.

“Antes solo teníamos una silla para las mesas donde el cliente venía solo. Pero para mí, me pareció extraño, así que pensé en darles algo de compañía “, dijo Natthwut Rodchanapanthkul, el dueño del restaurante especializado en comida vietnamita.

Los peluches hacen sentir a los clientes menos “solos” a la hora de comer, además de sacarle una sonrisa por esta peculiar compañía. Además, esta idea está siendo todo un éxito en las redes sociales.

Un poco menos simpático, son los maniquís que han puesto en un restaurante de tres estrellas Michelín The Inn at Little Washington, en Estados Unidos. El dueño del local quiere rellenar los huecos sobrantes para la reapertura del negocio el próximo 29 de mayo y “provocar algunas sonrisas así como algunas fotos divertidas entre los comensales. Los maniquís están vestidos con un estilo de los años 40.

"Anhelamos reunirnos y ver a otras personas en este momento”, dijo O‘Connell, dueño y cocinaero del restaurante. “No todos necesariamente necesitan ser personas reales”. Además, por si fuera poco, los camareros irán protegidos con mascarillas personalizadas que llevan estampadas la sonrisa de Marilyn Monroe o la barba de George Washington.

Las cabinas acristaladas ya es una propuesta que incluso en varios restaurante españoles se están instalando para el día que puedan abrir. Por ejemplo, en Ámsterdam, han puesto casetas de cristal en la que solo pueden estar dos comensales.

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