lunes 23/11/20

Limpias de alma y de coronavirus: Las monjas que no han registrado ni un caso de Covid en su residencia

Lo han conseguido anticipándose al gobierno y cerrando sus puertas. De esta manera evitaban todo tipo de interacción y riesgo. Otras medidas que se adoptaron y que ayudar a llegar a este punto, fueron  sellar entradas, una reestructuración en tiempo récord de todo el recinto, la responsabilidad de los trabajadores externos, la colaboración desinteresada de la localidad con cientos de medios facilitados y, sobre todo, no confiarse en ningún momento. De esta manera, los casi 90 ancianos que allí residen viven tranquilos y sin miedo al contagio

En Ciudad real se encuentra la Residencia de Ancianos Sagrado Corazón de Jesús. ​lRegentado por seis religiosas, ha conseguido que el coronavirus no entre a su refugio, dando un balance de 0 tanto en contagios como en muertes. 

La situación se ha dado gracias a las medidas que tomó la propia residencia, anticipándose al gobierno y cerrando sus puertas. De esta manera evitaba todo tipo de interacción y riesgo. Otras medidas que se adoptaron y que ayudar a llegar a este punto, fueron  sellar entradas, una reestructuración en tiempo récord de todo el recinto, la responsabilidad de los trabajadores externos, la colaboración desinteresada de la localidad con cientos de medios facilitados y, sobre todo, no confiarse en ningún momento. De esta manera, los casi 90 ancianos que allí residen viven tranquilos y sin miedo al contagio. 

Así, este centro junto a sus directoras se han convertido en un referente en toda España de esperanza y buen hacer. 

Acceder al interior del lugar parece ser complicado. Los únicos autorizados actualmente son los del personal sanitario. Lo tienen que hacer por una puerta lateral, ya que la principal lleva cerrada desde antes de que se declarara el confinamiento. El cambio ha sido radical según afirman las religiosas, ya que antes se congregaba mucha gente de la localidad para atender a misa y sin embargo ahora no pueden hacerlo. 

Al preguntar a las religiosas sobre la situación, ellas comentan lo siguiente: "Nosotros seguimos los consejos de los médicos del centro de salud de Campo de Criptana, son los que atienden a los residentes. Y en la semana anterior a la declaración del estado de alarma, nos aconsejaron restringir las visitas porque esta residencia es muy abierta y las visitas entraban y salían continuamente. Los médicos lo sabían, nos dijeron que la cosa se estaba poniendo fea y actuamos. Si nos confinaron el domingo 15 de marzo, aquí lo hicimos el miércoles anterior". 

"Lo primero que hicimos fue cerrar la entrada principal, que está sellada totalmente. Desde entonces, no hubo visitas para nadie", después de eso las religiosas se congregaron para establecer un plan de acción. 

"El plan consistía en que habría cero visitas para los residentes y si alguno necesitaba con urgencia visita médica, debía hacerse medidas higiénicas y de protección extremas. Y después se pidió a los trabajadores que evitasen llevar cosas metálicas y tuviesen una vida poco sociable, que no se relacionasen con mucha gente. En otras palabras, de casa al trabajo y del trabajo a casa. Algo que han cumplido, sin duda, con estos resultados".  "Al principio, todos estábamos muy nerviosos, a ellos se les notaba muy preocupados por si entraba el virus. Si llegaba era por ellos, nosotras no salimos. Han sido y siguen siendo muy conscientes de la situación". 

"Cambiamos los vestuarios. Antes, los empleados se cambiaban en espacios cercanos a las habitaciones de los residentes (tienen 105 plazas), ahora se cambian en habitaciones justo enfrente de la nueva puerta de entrada. Así no se mueven con la ropa de calle por ningún lugar de la residencia". 

Finalmente tuvieron que comunicárselo a los ancianos. Algunos no se lo tomaron muy bien según afirman, "pero la mayoría lo entendió". 

A pesar de que son un punto limpio no pueden obviar que la situación es preocupante de manera que siguen aplicando unas estrictas medidas, incluso ahora, de cara a a la Navidad. "Ambientaremos mucho la casa y pondremos muchos adornos para que les entré por los ojos. Pero lo principal no se lo vamos a poder dar, el afecto familiar. Haremos todo lo que esté en nuestras manos, les daremos amor y cariño pero este año no podrán ver a su familia, ni tampoco recibir a gente del pueblo". 

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