domingo 19/9/21

Joaquín, lesionado medular se baja de la silla de ruedas, se arrodilla y le pide matrimonio a su rehabilitadora

Joaquín y Laura. Pedida de mano. Víctor M. Vaca Arcila

Joaquín y Lucía nos muestra su historia de amor y superación, que rompe barreras y el amor puede con todo.

Su relación empezó en septiembre del año pasado, en plena pandemia por coronavirus y él había sido derivado a una clínica de neurorehabilitación de Jerez de la Frontera para seguir su tratamiento. Se trata de una lesión medular, el causante de que esté en silla de ruedas tras un accidente laboral que sufrió en enero de 2020.

Joaquín nunca pensó que el 4 de agosto su vida empezaría a cambiar. Aquel día conoció a Lucía, la que sería su nueva fisioterapeuta y la persona que se encarga de su valoración. Tuvieron mucha conexión y en septiembre de dieron los teléfonos. Ahí comenzó su lucha y superación que ha evolucionado hasta este fin de semana en el que sucedió la pedida de mano, en el Puerto de Santa María.

 

La familia de Joaquín le ayudó a ponerse de rodillas para sorprender a Lucía. “Estoy muy emocionada, muy ilusionada, era una cena para despedir a un compañero y me encontré con la sorpresa”, confiesa Lucía. 

“Lo llevaba planeando tres semanas” afirma Joaquín, el cual está muy agradecido con Lucía: “Ella es mi mundo, es un apoyo fundamental para que yo siga adelante. Si no es por ella, no creo que yo hubiese salido de esto”.

Cuando recuerda el momento en el que comenzó la historia, se emociona: "Mira qué coincidencia, cuando la conocí, en su estado de whatsapp ponía: todo ocurre por algo”. “Dentro de lo cabe, me alegro de todo esto, porque la he conocido a ella. Si no hubiera tenido el accidente, no la hubiera conocido”, comenta. "Al final te das cuenta que la vida continúa", afirma.

El 2 de enero de 2020, cuando fue a trabajar como técnico de prevención de riesgos laborales a una obra, mientras daba una formación a los trabajadores, una viga le cayó sobre la cabeza, dañándole así, 9 vértebras. Estuvo 6 meses en la clínica de Toledo en rehabilitación, hasta que en agosto volvió a Jerez de la Frontera. 

“La primera vez que lo vi me pareció muy atractivo, con unos ojos muy bonitos y muy simpático”, recuerda Lucia. “Cuando lo miro yo no veo la silla de ruedas, no veo limitaciones”, 

Su historia tan bonita, ha podido con prejuicios, barreras o miradas indiscretas. Ahora, se preparan juntos para una nueva etapa: “Queremos celebrar la boda en septiembre, coincidiendo con nuestro primer aniversario”.

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