martes 30/11/21

Con esta crisis mundial del coronavirus, algunos empleados estaban nerviosos por el estado de las empresas. Jenny Beck, una abogada que dirige un despacho en Dunedin, había escuchado que muchas pequeñas empresas estaban en una situación desesperada porque dependían del turismo, y se le ocurrió una idea.

En la primera reunión de personal con todos de regreso del cierre, "el estado de ánimo estaba ansioso", según el Otago Daily Times, el periódico más antiguo de Nueva Zelanda.

Pero, en lugar ​recortes salariales, el propietario del bufete de abogados le dio a cada uno de sus 14 empleados 1000 dólares en efectivo.

"Casi todos lloraron, y sentí ganas de llorar", dijo John Lewis.

A los trabajadores conmocionados también se les dio una advertencia sobre lo que podían hacer con el dinero: gastarlo. Jenny les dio esa cantidad para gastarlo en efectivo en pequeñas empresas, sugiriendo que tomen un largo fin de semana, pagando alojamiento, comida en restaurantes locales y atracciones turísticas, para ayudar a que las economías locales vuelvan a funcionar.

"También pensé que sería divertido, ya que mi personal podría informar sobre sus descansos y darles un impulso a todos". La oficina realmente se metió en el espíritu y comenzó a planear viajes a un parque nacional, sus restaurantes favoritos y lugares de alquiler de kayak.

"Estoy realmente contento de que lo hayan recogido y corran con él", dijo Jenny. "Se ha dado un impulso real a la moral del equipo".

El regalo de un jefe a su plantilla: 1000 dólares a cada uno para gastar en negocios...
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