martes. 16.04.2024

Una niña encogida y molida a palos por sus compañeras mientras el resto mira y no hace nada. Ocurrió hace escasas fechas en Madrid, donde una menor de 14 años era acorralada nada menos que por otras niñas de su misma edad que grabaron cómo la insultaban, golpeaban y humillaban. Es un caso que ha copado minutos de televisión y portada, pero no es el único.

La tercera parte de los jóvenes del mundo sufre acoso en la escuela.  Uno de cada 10 estudiantes afirma ser víctima de acoso y un 7% dice sufrirlo a través de Internet o el móvil en nuestro país. Son datos del último informe 'Yo a eso no juego' que desgrana la realidad del bullying entre los más jóvenes. En él se destaca que el bullying es una cosa del día a día para muchos. De hecho, 6 de cada 10 niños reconoce que alguien les ha insultado en los últimos meses, de los cuales un 22,6% afirma que ese acoso es frecuente. Casi un 30% de los niños afirma haber recibido, incluso, golpes físicos.

Anna Morató García ha logrado vender más de 60.000 ejemplares con unos cuentos en los que imparte valores. Se leen en las escuelas  como una herramienta para “educar en el respeto y la empatía para que sepan convivir tanto con personas con las que están de acuerdo como las que no”. Son tres historias para ser leídas a los más pequeños con el objeto de fomentar el compañerismo y disuadir del bullying.

“Es importante que se mire desde estos tres puntos de vista. Me gustaría que este libro sirviese para propiciar el dialogo sobre este tema entre los alumnos y maestros”, reconoce como uno de los objetivos de este cuento. Anna trabajaba en el mundo de marketing en varias empresas del sector de la alimentación, haciendo planes de marketing y campañas de comunicación, pero cambió su vocación.

Anna reconoce que sus tres hijas han  sido las primeras en leer el libro. “Esté libro lo pensé tanto para padres como para docentes. Creo que tanto en casa como en las aulas debemos hablarles a los niños del tema del acoso escolar incluso antes de que lo sufran o lo presencien”. Porque donde primero hay que actuar, como casi siempre cuando se habla de educación es en casa.  “Evitemos juzgar, criticar, hacer o decir cosas por envidia e intentemos canalizar nuestros miedos y frustraciones de una forma más positiva o constructiva, no pagándolo con los demás”, aconseja ya de inicio Anna porque los niños imitan a sus padres, en lo bueno y en lo malo.

Cuentos contra el bullying: la nueva herramienta que pueden usar profesores y padres